EL REGISTRO DE LISTAS EN LA CORTE ELECTORAL

La oficina que estudia las listas trabaja contra reloj

Es el día final y esperan “avalancha” de hojas de votación.

Funcionarios de la Corte Electoral. Foto: Francisco Flores
Los cinco miembros de la Junta Electoral, cuatro dirigentes frenteamplistas y uno del Partido Nacional, analizan cada lista. Foto: Francisco Flores

Un ventilador de techo gira y gira sin parar en el medio de una calurosa oficina en el primer piso del edificio de la Junta Electoral de Montevideo, en la Ciudad Vieja. En una pared hay estanterías con cajas de colores donde -de la forma más artesanal posible- están guardadas las hojas de votación de las elecciones anteriores, desde 1971 en adelante. En la otra pared, cuelgan decenas de listas que fueron presentadas por los partidos en los últimos días.

Es jueves, un rato después de las dos de la tarde. Los funcionarios van y vienen, llevan carpetas de aquí para allá. Falta un día para que se cierre el registro de hojas de votación y en la junta electoral se vive el clima previo a un tsunami. Hay una relativa calma, pero saben que las próximas horas serán intensas. Se viene “el malón” o “la avalancha”, como le llaman. Para este viernes esperan que se presenten unas 500 listas solo en Montevideo. En todo el país ya van 3.550 presentadas o en proceso.

Para llegar hasta esta oficina hay que subir una larga escalera, luego entrar en una sala donde unos cuantos funcionarios públicos que trabajarán el día de la elección hacen cola para anotarse en los cursos de capacitación. Tras pasar otra puerta, bien al fondo hay una sala donde se estudian una a una las hojas de votación, de acuerdo a los requisitos que establece la normativa.

Alrededor de una mesa están los cinco miembros de la junta electoral -cuatro frenteamplistas y un blanco-, además de una secretaria. La presidenta es Mary López (MPP), el secretario Fernando Vergara (lista 404) y las demás integrantes Giselle Nogues (Asamblea Uruguay), Yara Maciel (MPP) y Marisol Vignole (Lista 711). Arriba de la mesa, hojas y más hojas, carpetas, reglas, lapiceras y marcadores. Al fondo, un mapa de Montevideo y un reloj que está parado a las 10:56.

Vergara tiene 55 años, es militante blanco y esta es su segunda elección en la junta. Su trabajo es honorario. “Esto es por vocación”, dice y cuenta que es dueño de un estudio contable. Vive de eso. “Esto te tiene que gustar o no lo hacés”, agrega después.

Listas de partidos para las elecciones internas. Foto: Francisco Flores
Cada hoja de votación es colgada unas 48 horas por si alguien la quiere impugnar. Foto: Francisco Flores

Dama de compañía

Vergara y sus compañeras deben armarse de paciencia, mucha paciencia. Él hace un cuento que lo muestra en forma bastante gráfica. Esta semana llegó a la junta una funcionaria de un organismo público que fue convocada para integrar una mesa de votación el domingo 30 pero ella decía que no podía ir. Vergara le contestó que no tenía opción y al final, ante la insistencia, le preguntó por qué no podía trabajar. La mujer bajó la voz y le explicó, casi susurrando: “es que soy dama de compañía”. Vergara lo cuenta y se ríe, pícaro. La señora no tuvo suerte.

Una semana antes concurrió un militar a presentar una hoja de votación de un partido nuevo y, así casi de la nada, le comentó a Vergara que, si es presidente, aprobará “una operación limpieza” para “sacar al pichaje de la calle”.

Vergara se prepara para la avalancha final. Hoy las oficinas estarán abiertas desde las 9 de la mañana a la medianoche y los funcionarios no se irán hasta que todas las listas sean analizadas y aprobadas (o rechazadas, según el caso). “Estaremos a mate pelado hasta bien arde”, admite el secretario de la junta.

Hay un primer filtro de la jefatura de la Oficina Electoral Departamental, que mira hasta los apellidos, y el chequeo final de las hojas lo hacen lo integrantes de la junta. Observan, por ejemplo, que el número de la lista se encuentre en un óvalo arriba a la izquierda y que no esté el número esfumado atrás de los nombres. El análisis de cada lista es rápido y el rechazo suele ser bajo. Lleva entre tres y cinco minutos, salvo casos excepcionales. En general no hay diferencias entre los miembros de la junta. “Acá no corre el cuatro a uno, tiramos todos para el mismo lado”, aclara Vergara.

Las listas quedan colgadas 48 horas en la cartelera: cualquiera puede ir a verlas y pedir una impugnación. Después a la calle: empieza el reparto.

Más de 1.200 listas blancas

Hasta la tarde de este jueves 602 listas fueron aprobadas en todo el país, 740 están publicadas en las carteleras, 1.427 fueron enviadas pero aún no aprobadas y 781 pendientes de ser enviadas. En total, son 3.550 hojas. Si se discrimina por partido, el primer lugar es ocupado por el Partido Nacional con 1.295 hojas. Luego el Frente Amplio con 867, el Partido Colorado (620), el Partido de la Gente (180), Asamblea Popular (155) y Cabildo Abierto (101), entre otros.

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