DROGAS Y VIOLENCIA

¿Cómo fue la caída del "pequeño Escobar" de San Carlos?

Fiscalía intenta poner tras las rejas al presunto heredero de un sangriento imperio narco de la ciudad del departamento de Maldonado.

Fuerte operativo policial alrededor de la casa de "El Buñuelo". Foto: Ricardo Figueredo
Fuerte operativo policial alrededor de la casa de "El Buñuelo". Foto: Ricardo Figueredo

Cuatro letras son capaces de ocasionar silencio. Pueden despertar admiración, miedo e incluso respeto. Pero seguramente, más que nada, miedo. Cuando los vecinos del barrio Asturias de San Carlos escuchan la palabra “Mono”, enseguida la asocian a la historia más oscura de ese lugar.

Es un secreto a voces. “Mono”, como se conoce a Pablo Olive, comanda casi todas las bocas de drogas de la ciudad. “Es un pequeño Pablo Escobar”, dice a El País una fuente policial.

La comparación se desprende sola: con 34 años vive en Punta del Este, tiene autos de alta gama, propiedades lujosas y todo un barrio que se mueve a sus pies.

“Mono” dice que es dueño de un gimnasio, de un negocio de castillos inflables y que se dedica a la compra y venta de autos. Pero para los investigadores policiales todo es una fachada; la punta de un iceberg que, bajo el agua, esconde su negocio ilegal y millonario.

Los investigadores creen que maneja el 80% de las bocas de droga de San Carlos y que está detrás de muchas de las noticias que han estigmatizado a la pequeña localidad carolina. Es, sostienen, el rostro tras los titulares que hablan de sicarios y balas que en milésimas de segundos destruyen vidas.

Su detención fue sorpresiva, no solo para Olive sino también para los policías que lo pararon durante un control de rutina el 18 de abril pasado, por haber realizado una maniobra imprudente con uno de sus tantos autos de lujo.

Los agentes poco habrían podido imaginar que dentro de ese Audi iban a encontrar tres armas de aire comprimido y mucha documentación respecto a diversas compraventas que resultaban sospechosas: las posibles pruebas para hacer caer, de una vez por todas, a “Mono”.

Actualmente, tras haber sido imputado a solicitud del fiscal de 1er turno Jorge Vaz, “Mono” se encuentra en su casa cumpliendo prisión domiciliaria de forma preventiva.

El nombre de Pablo Olive había aparecido en varias investigaciones llevadas adelantes por Vaz y su equipo. Distintos testigos protegidos habían declarado ante el fiscal que ese hombre estaba a cargo de la gran mayoría de “bocas” de San Carlos.

La detención de “Mono” permitió a Vaz ahondar en otras indagatorias, unir las piezas del intrincado rompecabezas y llevarlo finalmente ante la Justicia. En el juicio oral Vaz intentará probar su teoría: que sus propiedades y su lujoso estilo de vida provienen de plata obtenida por el narcotráfico.

El inicio.

La guerra narco en la ciudad de San Carlos comenzó en 2018. El primero de marzo de ese año una foto de Ricardo Daniel Pérez, conocido como “El Kane” y líder de una de las dos bandas criminales de la ciudad, comenzó a circular por todos lados. En la imagen, el delincuente posaba junto a un ataúd, portaba un arma y miraba a la cámara con sed de venganza. Dentro del cajón estaba un amigo suyo, un joven apodado “el Carretilla”.

La mirada desafiante iba dirigida al líder de la otra banda, la que lidera Néstor Correa Balladares, alias “El Buñuelo”.

“El Kane” atribuyó la muerte de su amigo a la banda de “El Buñuelo” y, desde ese momento, la violencia se encrudeció y las balas empezaron a ser cosa de todos los días en San Carlos. Las motos con asesinos dejaron de ser algo extraño.

Hoy los dos cabecillas están en prisión, pero el negocio de la droga, dicen, “se hereda”. Ese legado recayó en “Mono”, hermano de “El Kane”.

Quienes lo investigan, afirman que Olive es un hombre peligroso, violento, pero también inteligente. Con su hermano y el líder de la banda contraria en prisión se hizo fuerte en la ciudad. Ya sea por intimidación, por favores o por su particular audacia para lograr escabullirse de la Policía cuando manipula la droga, se ha convertido en eso, “un pequeño Pablo Escobar que tiene a todo el barrio ganado”.

Los investigadores lo apuntan como responsable de varios hechos de sangre en la ciudad carolina, pero todo lo ha hecho “sin mancharse las manos”.

Creen que él ha dado órdenes para consumar homicidios y por eso sabe que son muchos los que depositan en él sus expectativas de venganza. Cuando lo atraparon llevaba un chaleco antibalas.

Ahora el fiscal Vaz deberá reunir todas las pruebas que demuestren que “Mono” no es un empresario, sino un delincuente que ha ganado peso en San Carlos y gozado de una vida lujosa gracias a un negocio ilícito de venta de droga y que, en el marco de un enfrentamiento narco, ha dejado a sus pies una oleada de hechos sangrientos.

¿Quién es y cómo lo atraparon?

ANTECEDENTES. Si bien los investigadores creen que Pablo Olive, alias “Mono”, está detrás de varias órdenes para cometer homicidios, solo han podido probar algunos. “Mono” cuenta con cuatro antecedentes penales. En 2011 fue procesado por un delito de homicidio en grado de tentativa, en 2014 por amenazas, en 2015 por delitos vinculados al narcotráfico y en 2017 por violencia privada. Ahora, fue procesado por un delito de lavado de activos, pero en el juicio oral intentarán demostrar también su vinculación con el narcotráfico.

CAYÓ DE ROBOTE. Casi que de casualidad. Así fue detenido Olive. A dos policías de la Republicana les llamó la atención cómo manejaba su auto. Luego de seguirlo tres cuadras le pidieras le pidieron que se detenga. “Mono” y su acompañante persona bajaron. Los efectivos inspeccionaron el auto y encontraron tres armas de aire comprimido, un chaleco antibalas y documentos de compra y venta de un auto y una moto. Fue el puntapié inicial para que la Fiscalía, que ya tenía el nombre de Olive entre ceja y ceja, lo formalizara en un caso de lavado de activos.

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