Editorial

Pluna sobrevuela Ancap

El dinero escasea para la justicia, la educación, la salud, defensa nacional, organismos de contralor, deporte y prácticamente todo el espectro nacional, pero el implacable agujero negro de Ancap se extiende.

US$ 200 millones serían las pérdidas para este ejercicio 2015 —según estimaciones del director nacionalista del ente, Cr. Diego Labat— que vendrían a sumarse a los US$ 169 millones del 2013 y US$ 323 millones del 2014 para dar un total de 700 millones de dólares solo en los últimos tres años.

El panorama es tétrico: si se sigue haciendo exactamente lo mismo que se hacía antes y arrojaba pésimos resultados, no hay sorpresa. Es lo que ocurre en Ancap y entonces el signo negativo que calificaba la gestión del ente monopólico se agranda. Hay pérdidas por todos lados, no hay un cambio de rumbos: el aumento del déficit está asegurado.

El patrimonio de Ancap viene en picada. De US$ 1.100 millones que tenía en el 2012, apenas sobrevivían poco más de 400 millones el año pasado y, según el senador Álvaro Delgado, Ancap podría terminar el 2015 con la mitad.

El endeudamiento de la empresa ronda los US$ 2.000 millones y la mayoría es a corto plazo. En ese escenario la solución fácil es renovarla (fue lo que se hizo), aunque ello supone más deuda, más intereses, mayor diferencia de cambio (hay que pagar en dólares y Ancap cobra en pesos) y crecimiento del déficit. La relación entre el debe y el capital era de 5 a 1 al cierre del 2014, "pero vamos a cerrar 10 a 1 en el 2015", afirmó Labat (Búsqueda 19/11/15).

Muy lejos, erradas y muy equivocadas quedaron aquellas declaraciones de la ministra de Industria, Carolina Cosse, ante el Parlamento de que se iba a impulsar e implementar desde su cartera un paquete de diez medidas para reducir el gasto, lo que permitiría bajar las pérdidas: "El propósito de Ancap —dijo— es tener un resultado negativo, pero en el orden de los 50 millones de dólares" para 2015.

Ante esa situación, el gobierno analiza la capitalización de Ancap. Esa posibilidad fue manejada por el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Álvaro García, en una exposición en ADM el pasado miércoles 11. Según explicó, hay experiencias exitosas en ese campo, como ocurrió con el Banco Hipotecario a partir del 2005. Lo que no dijo fue que en aquel momento los vientos de bonanza de la economía mundial comenzaban a soplar potentes y el Uruguay ingresaba en una etapa de crecimiento muy fuerte. Ahora la situación es otra, la "pamperada" ha empezado a cambiar su rumbo y se nos viene de frente. Se hace difícil caminar hacia delante y ¿de dónde surgirán los recursos para esa capitalización? ¿quién se hará cargo de ella?, ¿cuánto habrá que poner? La respuesta es tan fácil como dolorosa: no serán los que integraron directorios de Ancap en los últimos años y la llevaron a la ruina, serán los ciudadanos que contribuyen a sostener el Estado y sus empresas públicas monopólicas así gestionadas.

Todo esto ocurre mientras funciona en el Senado de la República una comisión investigadora, que busca desentrañar lo ocurrido en el ente para llegar a esta crisis. Porque si algo está claro, es que el argumento de que el déficit de Ancap se generó solo por una diferencia cambiaria, es una payasada. ¿Qué dice o hace Ancap ante esa Comisión? Empezó bien, con respeto: asistieron sus directores y buscaron dar explicaciones. También lo hicieron algunos gerentes de áreas comprometidas. Pero con el paso de los días llegó el parate: en lugar de buscar aclarar, se instaló la negativa y el secretismo. Gerentes estratégicos comenzaron a ignorar las convocatorias y la Comisión carece de la fuerza del Poder Judicial para conducir a alguien que falta a una citación. El senador Delgado responsabilizó "en particular al presidente Coya por impedir que concurran por la vía de los hechos, ya que al no obligar está generando o promoviendo que este tipo de actitudes proliferen".

Esto redondea una mentalidad de manejo de la cosa pública por parte del FA, que tiene su mejor ejemplo en Ancap: una empresa técnicamente quebrada, que si no desaparece es solo porque se trata de una empresa estatal. Que cuando se quiere saber cómo se llegó a esa instancia, se oculta información y se evitan los efectos de una "comprometedora" transparencia. Que maneja dinero de otros y se niega a dar explicaciones a los representantes de los "dueños" de ese dinero.

No hay duda alguna: Pluna sobrevuela a Ancap. Todo parece indicar que este tema terminará en la Justicia y allí no hay incomparecencia ni ocultamiento que valga. Porque los que sí concurren a la Comisión son los que denuncian, como los principales de Serrana Bioenergía que acusaron de "sobreprecios" en la planta de etanol de ALUR en Paysandú. Y nadie los contradijo.

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