Julia Rodríguez Larreta
Julia Rodríguez Larreta

Los políticos y sus momentos

Trump se ha consagrado como el virtual candidato republicano a la presidencia norteamericana. Hace cinco meses pocos creían que lo iba a lograr y sin embargo sorprendió. Habría que preguntarse por qué. Otros fenómenos están ocurriendo en el resto del mundo que seguimos desde aquí por distintas razones, principalmente porque nos afectan. Si nos fijamos, se dan grandes cambios políticos por todos partes.

Los partidos políticos, imprescindibles en la democracia, necesitan representar los deseos y aspiraciones de sus afiliados, sus simpatizantes y del público en general. Deben identificar las nuevas corrientes e impulsar o permitir que surjan aquellos candidatos que sepan trasmitir un mensaje atractivo que atraiga a un espectro amplio de la población, que estén sintonizados con las aspiraciones y temores del electorado. Es allí donde el partido republicano falló. Inicialmente, despreció al magnate inmobiliario. (Inclusive hoy, Paul Rayan (R), Presidente de la Cámara de Diputados l

Trump se ha consagrado como el virtual candidato republicano a la presidencia norteamericana. Hace cinco meses pocos creían que lo iba a lograr y sin embargo sorprendió. Habría que preguntarse por qué. Otros fenómenos están ocurriendo en el resto del mundo que seguimos desde aquí por distintas razones, principalmente porque nos afectan. Si nos fijamos, se dan grandes cambios políticos por todos partes.

Los partidos políticos, imprescindibles en la democracia, necesitan representar los deseos y aspiraciones de sus afiliados, sus simpatizantes y del público en general. Deben identificar las nuevas corrientes e impulsar o permitir que surjan aquellos candidatos que sepan trasmitir un mensaje atractivo que atraiga a un espectro amplio de la población, que estén sintonizados con las aspiraciones y temores del electorado. Es allí donde el partido republicano falló. Inicialmente, despreció al magnate inmobiliario. (Inclusive hoy, Paul Rayan (R), Presidente de la Cámara de Diputados lo cuestiona). Se impulsaron y financiaron candidaturas que no estaban sintonizadas con los deseos y preocupaciones de la gente, aunque sí, la de los grandes contribuyentes. Por eso, los propiciados por la jefatura del partido fracasaron estrepitosamente. (Jeb Bush, Marco Rubio). A la gente no les interesaban temas ideológicos. Para tener arrastre sus líderes, necesitan exponer y reflejar el sentir del pueblo y proponer soluciones a los problemas que existen y lo afligen. Pero, sobre todo, para proyectarse con éxito, los políticos deben proponer y generar esperanza, que las cosas van a mejorar, si son electos. Los candidatos necesitan encarnar esos deseos y liderar al partido en la contienda.

El mensaje del partido republicano y sus principales candidatos, al largarse la carrera era muy conservador, abogaba por bajar los impuestos, tener un estado chico, mencionaba el déficit fiscal y como consecuencia, proponía descentralizar las funciones de Washington, el gran cuco. No contemplaba la creciente disparidad entre ricos y pobres que ha ido aumentando poco a poco, desde hace 70 años. La mayor dificultad de inserción que muchos confrontan. Los cambios tecnológicos que expulsan mano de obra. Las ventajas impositivas, que benefician a las grandes empresas y a aquellos que pueden y saben aprovecharse de ellas. Tampoco criticaron el accionar de los banqueros que desencadenó la crisis financiera del 2007/8 y que terminó con la peor recesión de la que hay registro. El resultado de esto fue un importante golpe al empleo y a los ahorros de la clase media y baja. De esta situación recién se ha salido, pero la calidad de los trabajos, su remuneración y el nivel de actividad económica, se percibe todavía como baja. Mucha gente no encuentra las oportunidades a las que aspira. Parte de ese fenómeno es que ha habido una destrucción de empleo bien pago. Para unos pocos, sin embargo, hubo y hay enormes bonificaciones, muchas veces injustas. La migración de empresas a países con salarios bajos, que luego venden sus productos en USA - por ejemplo una recientemente inaugurada planta de Ford en México - se percibe como una causa del problema. Los emigrantes ilegales que compiten en el mercado laboral se ven como otra amenaza para los ciudadanos nativos, que no encuentran empleos o están insatisfechos con su remuneración actual. Preocupa la amenaza terrorista, el islám. Y es patente la frustración en el campo militar, la ausencia de triunfos en Afganistán, Iraq, ISIS, etc. Estos son los componente del malestar ciudadano.Trump advirtió este encono, ese caldo de cultivo y supo encarnar un mensaje de corte populista. Es un hombre de enorme éxito, nadie lo duda, proyecta fuerza y determinación aun cuando la forma de hacerlo deja a muchos observadores, ente ellos a mí, bastante preocupados. El anuncio, por ejemplo, de que obligaría a los mejicanos a construir y pagar el muro en la frontera entre ambos países parece una bravuconada despreciable, pero gusta. Iba aparejada con una amenaza, poniendo en peligro las remesas que envían los mejicanos a sus familiares. “El sabe de construcción, de cómo doblegar a sus adversarios. Sabrá hacerlos hocicar, inclusive a los chinos, a los rusos de m... y a ISIS”, esa es la imagen que proyecta. Otro que ha advertido la preocupación y malestar en la ciudadanía es Bernie Sanders (D), Senador por Vermont, el cual disputa las primarias demócratas con Hillary Clinton y la ha obligado a correrse a la izquierda (para ganar la nominación) en vista del entusiasmo que ha despertado este candidato, entre los activistas, principalmente los jóvenes, los viejos y las mujeres. Por ahora Mrs. Clinton es la favorita y la más preparada. Debería ganarle a Trump en noviembre, pero falta mucho. En tiempos difíciles es más probable que surjan líderes populistas o autoritarios, difíciles de calibrar de antemano.

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