Casilda Echevarría
Casilda Echevarría

Fondos públicos sin control

Qué simple es hacerse de fondos públicos cuando los controles se licúan al son del despilfarro populista. A diestra y siniestra vemos ejemplos que demuestran que cuando prima lo político sobre lo jurídico, el contralor sobre la administración de los fondos públicos se borronea, la vista se nubla y la tentación de utilizar los dineros ajenos para fines propios o al menos espurios, se incrementa. Cuando la situación cambia y la verdad aflora ya es tarde, el daño está hecho.

Qué simple es hacerse de fondos públicos cuando los controles se licúan al son del despilfarro populista. A diestra y siniestra vemos ejemplos que demuestran que cuando prima lo político sobre lo jurídico, el contralor sobre la administración de los fondos públicos se borronea, la vista se nubla y la tentación de utilizar los dineros ajenos para fines propios o al menos espurios, se incrementa. Cuando la situación cambia y la verdad aflora ya es tarde, el daño está hecho.

En los últimos días mucho se ha hablado de Milagro Sala, dirigente del movimiento Tupac Amaru, en Jujuy, Argentina. Los videos la muestran como una mujer hosca, hostil y violenta, que tiene una gran influencia sobre masas a las cuales arenga en base al odio y el resentimiento. Colmada de los favores de un gobierno arbitrario, recibía fondos públicos de manos del kirchnerismo, con el fin de destinarlos a mantener los rebaños dominados y fieles al régimen político imperante. Con el tiempo, tal como sucede con quienes administran fondos ajenos sin que se les audite de modo alguno, se fue perdiendo el pudor en cuanto a las apariencias del uso adecuado de los fondos otorgados a su custodia. Así es que, con el cambio de gobierno en la provincia y liberados del miedo, los propios miem-bros del movimiento Tupac Amaru comenzaron a poner en conocimiento de la justi-cia los presuntos delitos cometidos por la dirigente, a la vez que denunciaron haber estado esclavizados, con pagos en negro y jornadas de hasta 18 horas diarias. Los denunciantes fueron objeto de amenazas, presuntamente de parte del hijo de Sala, Sergio Chorolque.

Varias son las imputaciones en contra de Sala, recientemente electa diputada del Parlasur; asociación ilícita, fraude a la administración pública, extorsión, instigación a cometer delitos y tumulto, vínculos con el narcotráfico, además de las denuncias por malversación de fondos provenientes de integrantes de las cooperativas destinatarias de dichos fondos malversados, que sumarían $ 29 millones. En este mar de denuncias no ha sido solo ella la que ha quedado bajo la lupa. Se encuentran detenidos otros funcionarios de la administración pública saliente, el exvocal social del Instituto de Vivienda y Urbanismo de Jujuy (Ivuj), Pablo Tolosa, y la exjefa del Departamento Administrativo Financiero, Marta Gutiérrez, encargada de autorizar los pagos por obras que, según los escritos presentados ante la Justicia, nunca llegaron a destino. Milagro Sala, con abundancia de dinero público y con el impulso del kirch-nerismo, levantó un estado paralelo, construyendo viviendas, fábricas, hospitales y escuelas que repartía entre sus seguidores y negaba a los opositores. Perdido el proteccionismo del poder, hoy es investigada por presunto enriquecimiento ilícito y por extorsión a quienes decía proteger y se sospecha que está relacionada con la muerte del militante radical Ariel Velázquez.

En el marco de esas investigaciones se allanaron propiedades de Sala y oficinas de la Tupac Amaru en busca de las pruebas. La justicia resolverá sobre la responsabilidad o no de Milagro Sala, pero en esta, como en otras causas de mal uso de fondos públicos, el que paga es siempre el pueblo, aunque los gobernantes debieran ser responsables de sus actos.

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