Marketing Deportivo

A menos de tres meses del inicio de la NBA, las marcas hacen su campeonato

Nike vestirá oficialmente la liga desde 2017 mientras adidas ofrece US$ 200: por James Harden.

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Harden. La estrella de los Houston Rockets, fichado por Nike,es tentada por la marca alemana. (Foto: Google Images)

En el medio de la pretemporada y mientras los equipos de la NBA, hacen sus movimientos en procura de lograr equipos competitivos de cara a la próxima temporada 2015/2016, las marcas juegan su propio campeonato, buscando sellar jugosos contratos dentro de la principal liga de básquetbol del mundo.

En ese torneo, en los últimos años se destacan tres "equipos", el maduro Nike, el novato Under Armor y el extranjero adidas, las tres principales marcas de indumentaria deportiva de EE.UU.

Temporada a temporada, cada una hace su jugada para ganar el torneo. Las marcas saben que fichar a los mejores les reportará prestigio y millones a sus arcas.

El año pasado, Under Armor coqueteó con la estrella de Oklahoma City Thunder, Kevin Durant (Nike), y obligó a la marca de la pipa a desembolsar unos US$ 300 millones por 10 años para retener al entonces MVP de la temporada.

Este año la sorpresa la dio la firma de origen germano, al ofertar por la estrella de Houston Rockets, James Harden (Nike) la poco despreciable cifra de US$ 200 millones por un contrato de 13 años. La jugada no solo busca atraer hacia la grifa de las tres tiras al elegido MVP por los jugadores, sino que es un intento por recuperar terreno frente a Nike que le arrebató el lugar de vestimenta oficial de la NBA desde 2017.

Esta estrategia de adidas se enmarca además en un cambio de planes de la alemana de focalizar sus energías (y millones) en las principales figuras del deporte de la naranja y no a toda la franquicia.

El movimiento también podría generar una llamada de alerta en Under Armor, que tiene entre sus "embajadores" a la estrella Stephen Curry, MVP e integrante del actual equipo campeón de la NBA, Golden State Warrior. Pero la novel compañía de Baltimore, que el año pasado le arrebató el segundo lugar como marca de indumentaria de EE.UU. a adidas, también hace sus movimientos. Además del contrato con el MVP, desde 2018 afianzará su relación con la NBA gracias a un acuerdo que incluye el desarrollo una app de fitness, NBA FIT, basada en su plataforma Connected Fitness, y será socio y proveedor de los equipos del Draft Combine —evento donde se eligen a los futuros jugadores— y del programa NBA Jr. que formará a más de cinco millones de niños (6 a 14 años) en sus dos primeros años. Eso no es todo, también tendrá protagonismo en eventos como el All-Star y patrocinará otros jugadores de la liga.

Apuesta a futuro.

Nike, la principal grifa deportiva en EE.UU. basa su estrategia no solo en figuras consolidadas, sino que desde hace unos años la táctica pasa por quedarse con las promesas de la liga. Para esta temporada fichó a los número 1 y 2 del draft 2015, Karl-Anthony Towns, un pivot dominico-estadounidense que firmó con los Minnesota Timberwolves y el base D’Angelo Russell, que cerró su contrato con los Ángeles Lakers.

Nike tiene claro que apostar desde temprano por las figuras, antes que se conviertan en MVP es un gran negocio. Por ejemplo, en el draft de 2003 se fijó en un prometedor pero desconocido jugador, LeBron James. Desde entonces, solo cuatro número uno del draft no fueron captados por Nike: Dwight Howard (2004 adidas); Derrick Rose (2008 adidas); John Wall (2010 Reebok) y Andrew Wiggins (2014 adidas).

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