VIVIENDO EN EL INTERIOR PROFUNDO

Vino desde EE.UU. y Cerro Chato le hizo conocer otro Uruguay

El geógrafo estadounidense Samuel Brandt escribió un libro sobre su vida en Uruguay.

Decidido a conocer al Uruguay profundo, Samuel Brandt se traslado de Montevideo a Cerro Chato. Foto: El País
Decidido a conocer al Uruguay profundo, Samuel Brandt se traslado de Montevideo a Cerro Chato. Foto: El País

Por qué razón un estadounidense del Estado de Oregon elegiría conocer un país como Uruguay? En el caso del geógrafo Samuel Brandt (27) la respuesta es el fútbol, especialmente aquella selección uruguaya de 2010 que sorprendió al mundo por su garra y su cuarto puesto en el Mundial de Sudáfrica.

“Tras cursar cuatro años en Chicago quería cambiar. Había estado en México pero quería tener las dos piernas en Sudamérica, entonces había leído que Uruguay era un país tranquilo con valores basados en las relaciones humanas”, explicó Brandt.

Además, otra de las cosas que le interesaron a Brandt fue la trayectoria histórica de Uruguay en el siglo XX: “El caso de Argentina y Uruguay es único en el mundo. Son dos países que tuvieron mucha riqueza en la primera mitad del siglo XX y que ya no la tienen. Es algo inédito y quería conocerlo”, destacó.

Brandt, quien es originario de Oregon (costa Oeste de Estados Unidos), asegura que encontró similitudes entre su tierra y Uruguay. “Si bien Oregon es un poco más grande que Uruguay, me pareció muy similar. Las personas son de perfil muy bajo. En mi Estado hay cuatro millones de habitantes y una ciudad principal con dos millones. El resto de la población se distribuye en pequeñas ciudades, como sucede aquí. Además, somos el Estado más agnóstico de Estados Unidos”, destacó.

Decidido a conocer al Uruguay profundo, Samuel Brandt se traslado de Montevideo a Cerro Chato. Foto: El País
Decidido a conocer al Uruguay profundo, Samuel Brandt se traslado de Montevideo a Cerro Chato. Foto: El País

Primera experiencia

¿La primera vez que Samuel llegó a Uruguay fue en 2014, cuatro años después de la hazaña celeste de 2010 y en las puertas de un nuevo mundial: “Aterricé en Uruguay con una beca Fullbright y me quedé entre marzo y diciembre para hacer un proyecto sobre AFE y la historia de los pueblos olvidados del interior”, contó.

“Durante el mundial de Sudáfrica me llamó mucho la atención la garra del plantel. Y también como un país tan chico puede ser tan grande en la cancha, así como la hinchada que lo sigue”, destacó.

Primero paró en Montevideo, quedándose en el airbnb de una señora cuyos hijos habían viajado a Brasil por el Mundial de Fútbol -hecho que lo sorprendió porque faltaban tres meses para el certamen- y luego se trasladó a Cerro Chato -localidad que es compartida por los departamentos de Durazno, Florida y Treinta y Tres- donde trabajó junto a docentes y conoció la vida del Uruguay profundo por dentro.

El libro

Luego de su experiencia en Uruguay, donde fue testigo cercano de las carencias, virtudes y creó vínculos, Brandt se dispuso a escribir un libro que explica cómo es la particular sociedad y cómo es el país que lo adoptó por tanto tiempo.

“Quería hacer un proyecto interesante y a la vez había visto que hay poco escrito sobre este país”, explicó Brandt. Y agregó que en general en esos textos forman parte de guías de viaje sobre Argentina donde Uruguay aparece como un capítulo anexo.

“Los otros que escriben sobre este país son periodistas que vienen dos semanas a reportar algo sobre José Mujica u Óscar Washington Tabárez. Creo que no hay nada concreto desde los años ’60, nadie vino y recorrió el país para comprender todo lo que hay y por eso decidí hacerlo”, subrayó.

Su texto, que está en manos de su editor en Nueva York para ser publicado en Estados Unidos “es un manuscrito de 20 capítulos”, afirmó Brandt.
“Cada parte del libro se centra en un aspecto diferente de la sociedad uruguaya y hablo de todo. Por ejemplo, hay tres capítulos sobre fútbol, otros tantos sobre política. Pero también escribí sobre la terminal Tres Cruces, todos los viajes al Uruguay profundo, cómo es la vida cotidiana en los pueblos del interior, los raid de caballos o las fiestas”, apuntó.

Entre otros temas, Brandt quiso reflejar cómo es para los habitantes del interior visitar o mudarse a Montevideo, una experiencia muy distinta a loa de los turistas así como la visión que tienen los uruguayos de Argentina y Brasil.

Brandt sostuvo que el libro está atravesado por muchas anécdotas de hechos que fueron sucediendo en su estadía en Uruguay, muchas de ellas vinculadas al fútbol o a la forma de ver la vida de los uruguayos donde “no hay extremos”.

Entre las anécdotas que destaca, recuerda cómo se paralizó el país previo a que Uruguay fuera al Mundial de Brasil cuando Luis Suárez fue operado de su rodilla: “No podía entender cómo un país entero estaba pendiente de la rodilla de una sola persona”, aseguró.

Futuro

Ahora, mientras está radicado en Los Ángeles, el geógrafo estadounidense trabaja en un nuevo proyecto sobre Uruguay para su doctorado en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA): “La obra de Alberto Gallinal Heber, responsable de la creación de los complejos Mevir y cómo este caso de éxito podría exportarse a otros lugares, es un tema desconocido en el que me estoy centrando”.

“Cuando estuve en 2014 conocí de nombre la obra de Alberto Gallinal Heber con Mevir y después cuando pasé al posgrado y leí un poco más me di cuenta que era una figura complicada”, aseguró y explicó que ahora accede al Archivo General de la Nación para conocer más sobre su labor.

“Me interesa Mevir como obra social en los pueblos del interior, donde benefició a mucha gente. Hay muchos casos de fallas en proyectos arquitectónicos de este tipo, sobre todo en Latinoamérica, pero Mevir, con sus carencias, ha tenido éxito. Pienso que podría brindar aportes a otros países”, subrayó.

Si bien acaba de volver a su país, planea regresar a mediados de 2020 para continuar con su trabajo en Uruguay.

Percepción diferente de lo que ve el uruguayo

Para Samuel Brandt, la campaña electoral no debería centrar su atención en los problemas de seguridad.

“Creo que no hay tantos problemas en relación al resto de América Latina aunque si veo que aumentó la cantidad de personas que viven en la calle”, aseguró Brandt.

En su opinión, la principal problemática que tiene Uruguay está en la educación: “Me llamó la atención que la formación de los docentes no sea universitaria. Eso hace que haya una separación entre la universidad y los liceos”, aseguró el geógrafo.

Además, de su experiencia viviendo en el interior llegó a la conclusión que para muchos de los jóvenes que no residen en la capital, Montevideo y la universidad son como lugares de “fantasía”. Y le sorprendió escuchar historias de personas que han hecho un año de Facultad y han abandonado la carrera. Según él, eso está vinculado con que la Universidad y Secundaria están muy separadas.

MÁS

Curiosidades de la vida en Uruguay

En sus viajes por el territorio nacional, Brandt recorrió todos los departamentos salvo Artigas. Luego de su primer año en el país, regresó a Estados Unidos donde vive actualmente. No obstante, regresa cada año para seguir recorriendo e investigando lo que llama “el paisito del medio” (entre Brasil y Argentina).

Brandt, se declara fan de las ciudades del litoral oeste: “Me sorprendieron las ciudades de Fray Bentos y Mercedes. Fueron lugares espectaculares, allí vi los mejores los atardeceres. Además, en Mercedes me gustó que hay una gran diversidad arquitectónica, como en Montevideo pero a una escala más chica y no es turístico”, sostuvo.

Mientras que en Fray Bentos le sorprendió que cuando visitó el Frigorífico Anglo tuvo todo el lugar para él solo: “Fue un año antes que se declarara patrimonio; yo era la única persona adentro de la fábrica. Pasé la tarde corriendo e imaginando que era vaca”, afirmó.

Respecto a la capital, Brandt aprendió a disfrutar de su variedad: “Montevideo no es una ciudad para visitar con una lista, todos los días camino de Parque Rodó al Centro y lo que me gusta es lo ecléctico en cada cuadra. Por ejemplo tenés una casa art decó, un edificio de la dictadura, un liceo, etcétera. Es una ciudad para disfrutar de lo cotidiano”.

Por otro lado, aseguró que desde este lado del mundo no se debe dejar de valorar la cultura fronteriza del país: “En Estados Unidos, cruzar todos los días la frontera implica violencia entonces me impactó mucho la primera vez que fui a Yaguarón y era tan fácil. La gente puede vivir todos los días tranquila la binacionalidad”, subrayó.

“Hacés los trámites para cambiar de país en un shopping. ¿Dónde en el mundo sucede eso?”, se preguntó.

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