EDITORIAL

Eduy21 y el Frente Amplio

La iniciativa de la fundación Eduy21 es positiva. Se trata de reunir a referentes sociales, sindicales, empresariales y especialistas universitarios, entre otros, con los objetivos de dar protagonismo en el debate público a los problemas de la educación y de trazar líneas generales para un futuro cambio.

Como bien señala la consigna de Eduy21, se precisa un cambio educativo y una educación para el cambio.

Su lanzamiento esta semana también fue muy positivo. Porque la convocatoria fue amplia y nutrida. Convergieron allí actores sociales y políticos variados, de distintas universidades, partidos políticos, empresas, sindicatos, etc. Se trata de una señal muy fuerte que se da desde la sociedad en el sentido de que deben ser priorizados los problemas en la educación.

Porque el diagnóstico es gravísimo y conocido: no solo muchos jóvenes abandonan tempranamente los estudios formales, sino que las pruebas PISA han dejado claro que la mitad de los adolescentes que cursan la secundaria no alcanzan las habilidades mínimas para desempeñarse adecuadamente en la vida laboral.

En su presentación en sociedad, las críticas de Eduy21 al actual sistema de educación abarcaron dimensionen tan importantes como las formas de asignación de docentes, los modelos de gobierno de la educación, y la evaluación y monitoreo global del sistema de enseñanza. No faltó finalmente la alusión crítica hacia la ministra de Educación de parte del maestro Juan Pedro Mir, integrante de Eduy21, cuando señaló que "un político que no respete a sus maestros no merece ocupar ningún cargo representativo".

Allí está el talón de Aquiles de Eduy21. Si bien su conformación es amplia y variada, tiene como protagonistas a principales referentes del Frente Amplio, algunos de los cuales ocuparon lugares en el Gobierno hasta hace muy poco. Además cuenta con varios compañeros de ruta sindicales y universitarios de la izquierda.

El problema es que Eduy21 se forma sin que estos referentes hayan hecho alguna autocrítica del fracaso del Frente Amplio. Porque, en verdad, ese fracaso también es el de ellos en la tarea de reformar la educación. En vez de eso, dan un salto en el aire, se ponen del lado de la sociedad y critican el estado actual de la educación. Sin embargo, en esa crítica no emiten ni un solo juicio contrario a la fuerza política que conduce este fracaso.

No se trata de negar el aporte que pueda llegar a hacer la fundación Eduy21. Pero lo que no es aceptable es que las principales figuras frenteamplistas de esa fundación critiquen la gestión de Muñoz o la de las autoridades autónomas de la educación, a la vez que ninguna de ellas diga algo acerca de que esas políticas de educación están respaldadas por todo el Frente Amplio y por el presidente de la República.

En 2014 hubo un proceso electoral en el cual el candidato Vázquez anunció un cambio de ADN educativo. Pero además, Vázquez sostuvo que los partidos de oposición estaban exagerando con el grave diagnóstico que hacían del estado de la educación. Por ese entonces, hace dos años nada más, ni Mir, ni Filgueira, ni Read, ni Caetano, ni Lorenzo, ni de Haedo (que a fines de 2013 asesoró a Sendic), por citar a algunos de los más notables integrantes de Eduy21, discreparon con esas afirmaciones de Vázquez. Por el contrario, salvo de Haedo, todos ellos apoyaron al Frente Amplio. Read lo hizo cuando desde el Pit-Cnt se convocó a un paro en contra del candidato del Partido Nacional; Filgueira, mostrándose como referente de Vázquez en educación; y Caetano, ayudando a la campaña oficialista desde su lugar de comentarista pretendidamente objetivo.

Hoy, la verdad que no dice la fundación Eduy21 es que no se puede separar al Frente Amplio de Muñoz, ni a Vázquez del desastre de Secundaria, ni a varios de los integrantes de esa fundación que explícitamente favorecieron al Frente Amplio en 2014, de la responsabilidad de haber logrado que la izquierda y Vázquez fueran quienes condujeran la educación por cinco años más.

Alguien podrá decir que todo lo de 2014 narrado aquí es pasado y que hay que mirar para adelante. La gran interrogante es entonces qué harán estos integrantes frenteamplistas de Eduy21 cuando llegue la instancia electoral de 2019 y el Frente Amplio peligre realmente de perder el gobierno. ¿Alguien cree que Read, Caetano, Mir o Filgueira, por dar los ejemplos de algunos de los simpatizantes frenteamplistas más notorios de Eduy21, se mantendrán realmente neutrales en la campaña electoral?

¡Por favor! En política no se puede ser ingenuo.

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