Sergio Abreu
Sergio Abreu

La vergüenza del silencio

En Venezuela existen dos Presidentes. Uno electo por la soberanía popular como Presidente de La Asamblea Legislativa y otro, un usurpador, un dictador que gobierna con las Fuerzas Armadas.

¿Esto es de izquierda, derecha, centro o como se quiera definir ideológicamente? ¡¡NO!!

El Sr. Maduro como el Sr. Chávez siempre fueron golpistas y totalitarios, al punto que este último murió en Cuba donde se decidió su sucesión con la participación del "sub lema" Socialismo Siglo XXI.

El gobierno del Partido de los Trabajadores en el Brasil fue la mano interventora más activa en los últimos años en el continente: estuvo en Cuba cuando la transición de Chávez a Maduro a través, hizo ingresar clandestinamente a su embajada en Honduras a un ex Presidente, utilizó el Foro de San Pablo para apoyar todo gobierno totalitario en América Latina y cuando la Justicia procesó y encarceló al ex Presidente Lula Da Silva, y por juicio político el Parlamento destituyó a la Sra Rousseff los "camaradas" recurrieron a la novedosa figura del "golpe judicial" o del "golpe parlamentario".

El gobierno venezolano apoyado por los vientos de la descabezada Unasur impulsada por su estratégico "ungüento odorífero", inundó de millones de dólares a sus amigos del continente con "valijas clandestinas", negocios nebulosos y recursos de toda naturaleza tuvieron como objetivo financiar la permanencia en el poder de esa "izquierda oleaginosa" que en el Uruguay tomó cuerpo en la monopólica empresa Ancap y en las decenas de sociedades de derecho privado como ALUR que nos sumieron en cuantiosas pérdidas asociadas al oscurantismo y a la corrupción.

¿Y los principios que aplicamos como política de Estado en la diplomacia uruguaya ya no sirven? El Frente Amplio no ignora la diferencia entre política exterior y relaciones internacionales, aunque en la práctica actúa como si lo hiciera ¿cómo es posible que repita el disparate jurídico que utiliza el presidente de México de que no reconocer el gobierno militar de Venezuela es intervenir en sus asuntos internos? ¿Puede seguir insistiendo esa fuerza política en la tesis de que la conspiración internacional, la derecha, el neoliberalismo, los evangelistas o lo que pueda servir, son los causantes de la crisis humanitaria de Venezuela? Líber Arce, la maestra Quinteros y otros ¿son distintos a los miles de muertos y presos políticos que los gobiernos de Venezuela y Nicaragua acumulan sin que el Frente Amplio y el gobierno las denuncie como verdaderas masacres ejecutadas por el terrorismo de Estado? ¿Nadie se pregunta por qué el Sr. Maduro decide romper relaciones diplomáticas con los EE.UU. y se cuida de seguir exportando petróleo y manteniendo sus refinerías en ese territorio?

Digamos la verdad objetiva, que no es lo mismo que nuestra verdad. Siempre discrepamos con el torpe embargo o bloqueo de EE.UU. a Cuba. Fue la excusa que utilizó el castrismo para defender su modelo hasta que no pudo sostenerse más. ¿Por qué? Porque lo que fracasó fue el socialismo, la economía estatal y el populismo clientelista doblegados por una revolución digital y tecnológica que sacudió, inversiones, mercados y burocracias públicas partidarias.

Venezuela atraviesa una tragedia humanitaria debido a una crisis económica gestada por los gobiernos de Chávez y de Maduro. Diez millones % de inflación, tres millones de venezolanos hasta ahora, que huyeron de su país para comer una vez por día y para acceder a medicamentos ¿puede decirse que la causa es una conspiración de la derecha, liberal "salvaje y bucanera"?

También digamos que el capitalismo tiene sus problemas y no ha logrado cerrar la brecha social existente en el mundo global, por tanto, otros instrumentos deberían desarrollarse para lograr una mayor igualdad social. Pero que la referencia de la caquéxica izquierda internacional, incluida la nuestra, sean los narco Generales venezolanos y los señores Maduro, Ortega y Raúl Castro, suena por decir lo menos, insostenible. A todos esos "gorilas" los mantiene unidos el terror de terminar extraditados a los EE.UU. por narcotráfico y otros delitos relacionados con ese flagelo.

La política exterior del Sr. Trump no nos agrada, tampoco la del Sr. Putin, pero con una diferencia. El Sr. Trump está allí por el voto popular mientras el zarismo post moderno ruso está rodeado de mafias que sustituyeron el fracaso de una ideología y son los apoyos del régimen de Maduro. Que quede claro: No somos partidarios de un régimen de Partido Único, somos pluralistas y creemos en la libertad y en los derechos de los que piensan como nosotros y de los que defienden otras ideas. Queremos gobiernos con legitimidad y ajustados a la Constitución de la República, aplicable a todos y respetada por todos, no como aquellos que luego de fracasar por las armas, trajeron la dictadura militar y terminaron beneficiándose hasta del Pacto del Club Naval. Los mismos que llegados al gobierno por el voto popular, interpretan las leyes y lo jurídico como se les antoja porque su "gurú de la anarquía" piensa que el derecho, es decir la Constitución debe ceder ante la voluntad política.

Una anécdota es más útil que miles de discursos. Cuando Nikita Khruschev se dirigía a los delegados en el XX Congreso del Partido Comunista enumerando los crímenes de Stalin, cuentan que le llegó un papelito que circulaba y que leyó en voz alta; "si ustedes sabían que estaban pasando todas esas cosas, ¿por qué las permitieron? ¿Por qué no las denunciaron antes? Un silencio mortal se instaló en la sala y Khruscev pregunto en forma intimidatoria: "¿quién escribió esto? ¡Que se ponga de pie! "Luego de un interminable y silencioso minuto dijo en forma audible: "las mismas razones que tiene el autor de este mensaje las teníamos nosotros para callar ante las acciones de Stalin".

Los uruguayos no queremos que esto nos suceda porque callamos a la hora de defender la los principios y la libertad.

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