Martín Aguirre
Martín Aguirre

La agenda noticiosa

El Estado gasta millones al año en asesores y consultorías en comunicación. Los políticos de todos los partidos hacen lo mismo. Y sin embargo, no pasa día en que algún dirigente relevante muestre que no entiende nada de como funcionan los medios y la prensa.

Estos días hubo casos emblemáticos. El más chocante, para ser fiel a su estilo, fue el presidente del FA, Javier Miranda, que acusó a los medios de ocultar el “affaire Cristino”. Ese episodio folletinesco donde un subproducto dañado de la aldeana vida social montevideana, intentaba sacarle algo, aunque sea un trabajo para la madre (no para él), a la vice Argimón.

La acusación de Miranda tuvo tan poco tino, para ser fiel a su estilo, que ni siquiera se tomó el trabajo de buscar con qué sostenerla. Todos los medios han dado una relevancia disparatada al caso, fue apertura en El País durante tres días, e incluso en un momento, en nuestra página web llegamos al exceso de que las cinco notas principales eran de Cristino.

Pero, más allá de Miranda, hubo gente importante que tocó este tema. José Mujica se quejó de que “los grandes medios” no dieran más relevancia a un acto del Pit- Cnt, y que se hayan dedicado a cubrir “problemas risueños”. Mujica aclaró que no se la agarra con los periodistas (¡claro!). Pero dijo que los “grandes medios” están “filtrados por un interés, y no podemos contar con ellos”. Por eso, explicó que es necesario “encontrar las alternativas que puédamos”.

Y para rematar lo que podríamos llamar “la semana de la paranoia y la autocomplacencia”, nada menos que Tabaré Vázquez se pronunció en la misma línea. Tras cuestionar al ministro Larrañaga, dijo que la forma en que se cubra su gestión “nos va a permitir valorar cómo es el comportamiento hacia la oposición que somos ahora por parte de, no todos, algunos medios de comunicación”.

Pasando raya, tenemos a dos de las figuras políticas más importantes de las últimas dos décadas, y a Miranda, quejándose de que los medios los tratan mal.

Lo primero que se puede decir es que... ¡menos mal! Porque si con todo lo que hicieron, los medios los hubieran apoyado, mínimo hubieran llegado a que... ¿dirigir la ONU? ¡Qué pérdida para el país!

Pero, hablemos en serio. Tres argumentos permiten tirar por la borda la retahíla de lamentos de estas figuras. Y merecen ser bien conocidos por la opinión pública. El primero tiene que ver con esa falluta apelación a los “grandes medios” que en Uruguay, como todo en este país, no son tan grandes ni están tan alejados de las miserias de los chicos. Y Mujica y Vázquez lo saben perfectamente.

En segundo lugar, Mujica y Vázquez han sido dos de las figuras que más se aprovecharon de los medios y sus debilidades. En el caso de Vázquez, para no dar una entrevista en serio en 15 años, y abusar los medios del estado hasta para “escrachar” a sus críticos.

Y en el caso de Mujica, nadie fue tan mimado por los medios en la historia universal. Se cubrió religiosamente a cada mediocre cantautor que peregrinó a su chacra, ríos de tinta sobre sus sillas de tapitas de Coca, la cobertura de vida y obra de la perra Manuela hoy debería venir con etiquetado rectangular por exceso de azúcar... Se cansó de filtrar información basura y mentiras notorias como que un jeque árabe le iba a comprar el fusca en 1 millón de dólares. ¿Mujica se va a quejar de los medios?

El segundo argumento tiene que ver con que la abrumadora mayoría de los periodistas suelen simpatizar con el Frente Amplio. O más bien “con la izquierda”, como gustan decir muchos, para lavar un poco la conciencia partidaria. A ver... es un tema estadístico: la mayoría de los periodistas son gente urbana, de formación universitaria con tendencia a “lo social”. Cualquier sondeo le va a decir a quien vota ese nicho. O lo puede ver en twitter cualquier día.

El tercer punto es tal vez el más importante. Desde la irrupción de las redes y de las herramientas que permiten seguir minuto a minuto lo que lee la gente, el margen de maniobra de editores para incidir en el sesgo de los contenidos, se ha reducido a mínimos nunca vistos. Si lo de Cristino se lee masivamente, y yo voy al periodista a cargo y le digo que lo haga desaparecer, ¿cuánto rato cree que pasa para que todo el Uruguay se entere?

Hay dos respuestas racionales a estas pataletas de la oposición ante la cobertura mediática. La primera, tiene que ver con esa cosa medio mesiánica de creerse tan pero tan superior moralmente al resto, que no pueden aceptar que la gente no los apoye. Entonces siempre hay que culpar a alguien cuando pierden el favor popular. El capitalismo, los “grandes medios”, la CIA, la FIFA... cualquier cosa antes que reconocer errores. Chicos, el viento cambió, y hoy Lacalle Pou dice “buen día”, y la gente corre a leerlo. La segunda, es que buscan condicionar a los medios en su favor, como esos jugadores “bicho”, que se acercan al juez y le recuerdan que en el último partido les cobró dos penales en contra.

¿Con cuál se queda? ¿Cuál es peor?

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados