Hebert Gatto
Hebert Gatto

Un vuelo sin destino

Por lo que hasta este momento se sabe, la liquidación de Pluna en enero de 2007 le costó al erario uruguayo además de millones de dólares (los aviones se deben casi totalmente y el resto del pasivo es ingente), el costo moral del procesamiento de dos figuras políticas de primer nivel (nada menos que el ministro de Economía y el presidente del principal banco estatal), así como miembros de su anterior directorio, expresamente designados por el partido de gobierno. Intervenciones que supusieron un daño directo para nuestro Estado con intervención de su cúpula política. Además de implicar para todos nosotros, los inocentes uruguayos, la más abultada deuda de nuestra historia.

Por más que los acontecimientos que se siguen sumando ahondan el misterio sobre los finales de esta rocambolesca historia de larga duración. Anudada en una serie de episodios, entre públicos y privados, que el semanario Brecha no duda de calificar de "thriller mafioso". Los exponemos, abreviadamente, siguien

Por lo que hasta este momento se sabe, la liquidación de Pluna en enero de 2007 le costó al erario uruguayo además de millones de dólares (los aviones se deben casi totalmente y el resto del pasivo es ingente), el costo moral del procesamiento de dos figuras políticas de primer nivel (nada menos que el ministro de Economía y el presidente del principal banco estatal), así como miembros de su anterior directorio, expresamente designados por el partido de gobierno. Intervenciones que supusieron un daño directo para nuestro Estado con intervención de su cúpula política. Además de implicar para todos nosotros, los inocentes uruguayos, la más abultada deuda de nuestra historia.

Por más que los acontecimientos que se siguen sumando ahondan el misterio sobre los finales de esta rocambolesca historia de larga duración. Anudada en una serie de episodios, entre públicos y privados, que el semanario Brecha no duda de calificar de "thriller mafioso". Los exponemos, abreviadamente, siguiendo los testimonios de sus autores y de la prensa, sin comentarios propios y procurando la imposible objetividad.

Cosmo, la evanescente empresa española que el año pasado ofertó decidida ciento treinta y siete millones de dólares por los aviones de Pluna, no apareció en la subasta por propia inspiración. A falta de interesados, previo pedido de ayuda oficial, la trajo el mismísimo Juan Carlos López Mena, dueño de Buquebus aconsejado por un colaborador y amigo de familia, el Sr. Hernán Calvo, quien viajó personalmente para asistir a la subasta (aunque como luego supimos, se acreditó en la misma con otro nombre, según manifestó, para ocultar sus vínculos con BQB).

Ahora transcurridos varios meses de la anulación del remate, luego de sonados procesamientos políticos y de un escándalo creciente, López Mena denuncia penalmente a Cosmo por "intento de extorsión" refiriendo que el representante de esta empresa, Antonio Álvarez, junto a su socio Zarza (a quienes no conoce) pretenden amenazarlo a él y a su empresa. Aclaró en su denuncia que primero, para retener los aviones, pensó en arrendarlos y luego adquirirlos, situación en la que se mantuvo hasta la tercera semana de octubre del año pasado. Aunque luego esto resultara impracticable vista la actitud hostil del gremio de Pluna y de distintos actores políticos, como el senador Lorier, que lo hicieron "desistir". Los 500.000 euros que Cosmo recibió de parte de BQB fueron producto, según López Mena, de un préstamo prendario de acciones de Cosmo; no siendo cierto que se tratara de una comisión. Hasta aquí, en su abreviada síntesis, la versión del dueño de BQB.

Respecto a la versión de los hechos aportada por los directores españoles, los mencionados Álvarez y Zarza, así como lo que surge de los mails intercambiados, se ratifica por los deponentes que Cosmo era una empresa que devino insolvente, que únicamente intervino como comisionista o testaferro en auxilio de BQB a su pedido y que, sostienen, fue estafada. Resta saber el papel del Estado uruguayo y la forma en que se manejó este asunto. Cuando el ministro de Economía fue procesado, el presidente, como correspondía, asumió la responsabilidad por la "línea general" del caso "Pluna". No pretendemos ahora culpabilizarlo en exclusiva. Esto es la obra de los últimos dos gobiernos: de éste y el que lo antecedió.

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