Diego Fischer
Diego Fischer

Sal, porros y circo

Es curioso, pero acá viene la Intendencia una vez por semana a controlar si sobre las mesas vacías hay saleros", me comentó un mozo de un bar de la Ciudad Vieja.

Y agregó: en Sarandí y Misiones hay un hombre todo el día ofreciendo "marihuana colombiana, de la buena y nadie le dice nada. Si encuentran un salero en una mesa libre, nos ponen una multa". Esta paradoja es una de las tantas que se ven y padecemos en el Uruguay de hoy.

Un gobierno, que se preocupa por la sal que ingerimos, pero que mira para un costado cuando se vende marihuana a plena luz del día en uno de los puntos más transitados de la ciudad. Tal vez alguien diga que los saleros en bares y restoranes los fiscaliza la Intendencia y la venta de marihuana (liberada por la administración Mujica) aun violando la norma que el partido de gobierno aprobó, debería ser controlada por el Ministerio del Interior. Dos entelequias, a pesar de ser un solo país gobernado por la misma fuerza política.

El intendente de Montevideo (y precandidato presidencial de un partido político), Daniel Martínez se muestra todos los días en los informativos de televisión. Cuando no está de visita en alguna agrupación del FA buscando adhesiones para su candidatura; se lo ve en ceremonias municipales, besando a niños y a mujeres en la periferia de Montevideo. Sin tapujos, se ha embarcado en la campaña electoral. Se ufana de las obras que viene haciendo en la ciudad. Claro que, como dijo el sábado en estas páginas Tomás Linn, son obras que están pendientes desde hace 28 años. Casi tres décadas de gobiernos frenteamplistas en Montevideo y no se ha encontrado solución al tema de la limpieza, del tránsito y menos del transporte. La paciencia de los montevideanos parece ser infinita.

Eso sí, como una artimaña electoral más, TV ciudad —el canal de televisión de la Intendencia— gasta miles de dólares en comprar los derechos de trasmisión de los partidos amistosos de la selección uruguaya de fútbol. "Para ganar audiencia", argumentó este domingo a El País su director Federico Dalmaud. Se trata de un canal al que las mediciones ni siquiera registran. No importa muchachos aquello de pan y circo, está vigente como en tiempo de los emperadores romanos. Y aunque el pan esté carísimo, ¿qué mejor circo que el fútbol?

La perversa creatividad de la Intendencia no termina aquí. Ahora les cobrará a los turistas una tasa si pernoctan en la ciudad. Pese a la disconformidad del Ministerio de Turismo, que hace esfuerzos para que la próxima temporada no sea tan difícil como se avizora, Martínez sigue adelante con su nuevo impuesto. Los turistas, si es que vienen, van a pagar para ver el basural que es la ciudad. Tal vez una buena compensación sería hacerles un tour gratis por los diferentes barrios y mostrar el reverendo fracaso del sexto gobierno consecutivo del FA. En la lógica de la Intendencia, sería un gran aporte para los visitantes extranjeros. Sí, porque los turistas se darían cuenta de lo que acontece cuando una misma fuerza gobierna durante tantos años una ciudad.

Controlan la sal para combatir la hipertensión, multan a diestra y siniestra, penalizan con tasas a los turistas y gastan en televisar partidos de fútbol. De gobernar de verdad, para todos los montevideanos, mejor no hablemos.

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