Casilda Echevarría
Casilda Echevarría

Gesto y actitud

El grupo de expresidentes muestra, no solo un buen gesto del presidente Vázquez, sino también una buena actitud de los otros expresidentes, en particular aquellos que provienen de los partidos de oposición.

El grupo de expresidentes muestra, no solo un buen gesto del presidente Vázquez, sino también una buena actitud de los otros expresidentes, en particular aquellos que provienen de los partidos de oposición.

Es un privilegio para el país, que cuatro expresidentes y el presidente en ejercicio, puedan participar del análisis de un tema, apelando a su experiencia y esperando de ellos la generosidad de pensar en las futuras generaciones, sin quedar enmarcados en las rencillas naturales de quienes tienen intereses políticos propios e inmediatos. Por el solo hecho de haber sido presidente de la República no se adquiere cultura, ni conocimiento, educación ni generosidad, lo que sí se obtiene es experiencia.

La cultura, conocimiento y educación debieran ser requisitos previos a ocupar los cargos, pero por cierto durante el ejercicio del cargo y luego de dejarlo, se tiene una gran oportunidad de adquirir mucho de eso y moldearse como personaje digno de prestar asesoramiento desinteresado. Desde el punto de vista de la imagen exterior, nos sitúa, como país, en un nivel de civilización de primera línea, dejando de lado aspectos que nos han hecho conocidos en los medios internacionales por causas, cuando menos, discutibles.

Interesante sería que este ejemplo fuera replicado en el ámbito parlamentario. Cuánto bien haría al país que el intento de sobresalir de unos y otros no se hiciera por el camino de confrontar, sino por el de proponer, intentando dar el ejemplo de unión y paz social. Claro está que un control firme del desempeño del gobierno es correcto y contribuye a defender a los ciudadanos de los excesos de poder, sin embargo los dimes y diretes y las meras luchas de egos concitan cada vez menos interés. No es fácil pensar en acuerdos, entre los distintos partidos las diferencias son profundas, pero hay temas que han sido objeto de campaña de todos los ellos y podrían ser campo fértil para lograr acuerdos sobre importantes temas del país y respetarlos. Queda pendiente, por ejemplo, el gran tema de la reforma del Estado, por nombrar tan solo uno. No puede aceptarse que los gobiernos dejen innumerables nombramientos injustificados, en muchos casos sin siquiera la preparación y capacidad para el ejercicio de los cargos, y sin haber cumplido con los procedimientos de selección y contratación establecidos.

La reforma de la educación fue tema de campaña de todos los partidos y luego de las elecciones ya solo se habló de sueldos y con ello, varias generaciones de niños y jóvenes no reciben respuesta, con programas vetustos y cursos que no provocan el menor interés en el educando. No hay que inventar demasiado, hay ejemplos de muy buenos resultados al alcance de la mano, que no se replican por motivos ideológicos.

Las razones para votar uno u otro candidato son variadas, algunos por odio y resentimiento, otros por convicción, algunos por simple confianza e incluso por simpatía, pero lo que probablemente sea una opinión mucho más coincidente, es que los ciudadanos quieren un país administrado en forma eficiente, sin que un estado omnipotente dilapide recursos que provienen del esfuerzo individual de cada trabajador.

Para que las reformas estructurales sean eficientes y duraderas es necesario lograr acuerdos políticos amplios.

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