Armando Ribas
Armando Ribas

El Papa, EE.UU. y Cuba

En primer lugar no puedo evitar recordar las palabras de José Martí: “Ver cometer un crimen en calma, es cometerlo”. Esto es lo que está ocurriendo en el mundo con respecto a Cuba.

En primer lugar no puedo evitar recordar las palabras de José Martí: “Ver cometer un crimen en calma, es cometerlo”. Esto es lo que está ocurriendo en el mundo con respecto a Cuba.

Hasta la fecha el acuerdo de Raúl Castro con Obama no significa en modo alguno un compromiso de cambiar el régimen totalitario que impera en Cuba y reconocer la libertad de los cubanos. Todavía, por más que el Papa no lo haya reconocido, existen muchos presos políticos en Cuba.

La visita del Papa no hace más que reconocer éticamente al régimen más criminal que haya sufrido América Latina. Lamentablemente el Papa en todas sus aseveraciones no hace más que descalificar éticamente al sistema en el que se respetan los derechos individuales y produjo la libertad por primera vez en la historia, y que se le descalifica como capitalismo. O sea la explotación del hombre por el hombre. En ese sentido no ha hecho más que despreciar a los ricos en nombre de los pobres. Y nuevamente voy a recordar las palabras de Martí al respecto: “Ni se ha adulado, suponiendo que la virtud es solo de los pobres, y de los ricos nunca”.

Lamentablemente el Papa Francisco ante su descalificación ética de los ricos, promueve la violación de los derechos individuales, y en particular el derecho de propiedad y la búsqueda de la propia felicidad. En su pensamiento brilla la oposición al sistema que logró superar la pobreza vigente en el mundo hasta hace apenas 200 años.

Respecto a la posibilidad de que este acuerdo permita un cambio en el régimen totalitario en Cuba, es a mi juicio un sueño de una noche de verano. No hay datos en la historia de que un régimen totalitario haya sido liberado por sus generadores.

Por otra parte, en cuanto a la relación internacional con Estados Unidos, ella implica una visión falaz de lo que han sido las relaciones con Cuba. Como bien señala el exembajador en Cuba Earl T. Smith en su obra El CUARTO PISO, fue en primer lugar el presidente Ike Eisenhower quien determinara la salida de Batista y la llegada de Fidel Castro. Al mismo tiempo el acuerdo hace aparecer que el embargo fue un intento de derrocar a los Castro. Nada más falaz que esa interpretación. El embargo fue la consecuencia de la respuesta de Estados Unidos al hecho de que tan pronto llegó Fidel a La Habana, nacionalizó todas las empresas y propiedades americanas en Cuba.

Por último, permítanme recalcarle al Papa que a la llegada de Fidel lo primero que ordenó fue que todos los sacerdotes debían abandonar el país. Y con respecto a su postura respecto a los pobres y la igualdad, vale la pena recordar las palabras de León XIII en su encíclica Rerum Novarum. Allí escribió: “En la sociedad civil no pueden ser todos iguales, los altos y los bajos. Afánanse en verdad por ella los socialistas; pero vano es ese afán y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza misma grandes desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual el ingenio, ni la salud ni las fuerzas; y a la necesaria desigualdad de estas cosas sigue espontáneamente la desigualdad en la fortuna”.

Como vemos, León XIII había aceptado el concepto de Adam Smith de la mano invisible, que hoy se le habría reconocido como el derrame, en contra del cual se ha manifestado el Papa Francisco.

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