Anibal Durán
Anibal Durán

Desarrollo esquivo

Los países bien dirigidos y consecuentemente mejor preparados, afrontan con otra perspectiva las situaciones adversas que suceden.

El desarrollo de un país determinado, no equivale estrictamente a los productos de ese desarrollo (tecnología avanzada, por ejemplo), sino a una condición previa: una actitud de seriedad, de responsabilidad, de conductas probas, socialmente compartida.

Si el mundo industrializado supo diseminar las computadoras, es porque previamente desarrolló el hábito de archivar minuciosamente sus datos en carpetas, en bibliotecas.

Los anglosajones no empezaron por las computadoras, sino por una acción originaria: el control del espacio y el tiempo. Empezaron por algo sencillo y hasta podría lucir banal: ser puntuales y ordenados.

El desarrollo es en el fondo, el diseño y la adopción de una serie de valores que modifican nuestra conducta. La responsabilidad, la puntualidad, el orden, la buena disposición a recibir los cambios, están entre ellos. Abrir la cabeza.

Lo dijo Darwin: “No es la especie más fuerte ni la más inteligente la que logra sobrevivir, sino la que logra la mejor y más rápida adaptación al cambio”.

Y aquí le tememos al cambio; este país luce con una consigna determinante, una suerte de impronta, rémora cultural enquistada: “la vamos llevando”… esta frase aterradora, absolutamente mediocre, nos define. No de ahora, desde hace lustros y lustros.

Tuvimos crecimiento de más de una década en los gobiernos frentistas, pero sustancialmente nada ha cambiado. Temas estructurales que siguen sin modificarse, números de la economía que dan muy mal, casi 200 mil personas viviendo en asentamientos en condiciones indignas, hacinados, muchas veces sin agua potable y recurriendo a la trapisonda para poseer luz.

Somos un país permisivo, donde la grosería forma parte del paisaje y la irresponsabilidad en el accionar, no determina consecuencias.

El crecimiento de nuestro país durante más de una década de ninguna manera quiso decir desarrollo. Un país es rico cuando obtiene altos precios por sus bienes, que puede depender de circunstancias coyunturales (por ejemplo, poseer petróleo). Kuwait tal vez sea rico, ¿pero es desarrollado?

Corea del Sur tal vez sea menos rico que Kuwait, pero es desarrollado, no porque posea bienes altamente cotizados en el mercado internacional, sino porque ha puesto en marcha un proceso que le permite explotar al máximo sus propias posibilidades humanas y naturales. Como Nueva Zelanda o los países nórdicos, por narrar alguna experiencia.

A los países desarrollados los afectan calamidades naturales, la sequía, un terremoto o calamidades financieras, pero como son desarrollados consiguen minimizar al máximo el impacto a través de la organización racional de su economía y la puesta en juego de valores que enriquecen la vida del hombre.

Los países no desarrollados pueden beneficiarse de circunstancias excepcionales, pero por no ser desarrollados esa buena suerte es solamente eso y cuando los abandona, los vuelve a dejar en harapos como antes. ¿Será nuestra realidad? Como fue dicho, desde el 2004 hasta el 2014 los precios de los commodities volaron, las tasas de interés estaban bajas, el viento de cola lucía irrefrenable y esa bonanza se dilapidó en ineficiencia y acciones espurias.

“La vamos llevando” hace que todavía haya gente que vive muy mal en el país; “la vamos llevando” no crea independencia y la gente más humilde tiende a cobijarse en los favores del Estado; “la vamos llevando” nos impide tener una educación que eduque al niño o al adolescente para que se desenvuelva con éxito en el futuro; “la vamos llevando” no alienta a los emprendedores; “la vamos llevando” hace que todavía cientos de miles de personas ganen un salario indecoroso; “la vamos llevando” nos seguirá sumiendo en el subdesarrollo, hasta que venga alguien y diga “no va más” y gestione con otra cabeza y ejecute en consecuencia.

Las propuestas fueron presentadas y los candidatos han exhibido sus personalidades.

Algo medular para el final. La debida inserción internacional nos espera y no se puede ser laxo en definiciones que rompen los ojos. Nos hace mal como país no condenar a Venezuela como una sangrienta dictadura, donde los presos políticos existen, no hay separación de poderes y el Poder Judicial está sojuzgado por Maduro.

El canciller fue a saludar a Evo Morales ante su intempestiva renuncia. Pero ¿se cercioró Nin Novoa del fraude del expresidente o todo son fuegos de artificio? La OEA dijo que sí, lo hubo.

Si queremos ser República, quitémonos las anteojeras, para el lado que sea.

Algunos dicen “ahora sí ”, otros “vamo’ arriba”..., a la luz de la realidad, la alternancia ya fue preferida por la gente el pasado 27 de octubre.

Y mañana… ¡¡¡VIVA LA PATRIA!!!

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