Agustín Iturralde
Agustín Iturralde

Para confirmar prejuicios

Despacio con las conclusiones, Uruguay no tiene una economía especialmente rezagada en su recuperación. 

Los datos de actividad económica en el segundo trimestre de 2021, fueron bastante mejores de los que casi todos esperábamos y ponen a Uruguay en el pelotón de la región en cuanto a la recuperación.

Las semanas anteriores se habían escuchado varios análisis con datos parciales sobre la lentitud de nuestra recuperación económica. En especial algunas personas dieron mucha difusión a un informe que decía que Uruguay sería el último país del Mercosur en recuperar los niveles de actividad prepandemia. No tenemos ninguna certeza de que eso vaya a ser así, con la información de hoy no lo es, pero sobre todo es un dato engañoso al menos por dos motivos.

¿Recuperar qué nivel prepandemia? Recuperar niveles prepandemia es algo bien distinto en Uruguay que en Argentina, donde el deterioro económico ya era enorme antes del covid. El 30 de junio de este año Uruguay estaba 2,8% por debajo del nivel prepandemia pero solo 3,9% por debajo de su nivel máximo que fue en 2017. Argentina le falta solo un poquito más que a Uruguay para llegar a ese nivel prepandemia (3,3%), pero está 10% abajo del máximo histórico. Por otro lado Brasil ya alcanzó su nivel prepandemia pero este nivel es 3% menor que el máximo histórico. Como parece evidente llegar al “nivel prepandemia” tiene distinto mérito.

Segundo, cuidado con los datos trimestrales. Los datos trimestrales esconden particularidades de las economías locales, en particular el primer trimestre de 2021 fue malo para Uruguay por la enorme incidencia del turismo (la ausencia de turismo en este caso). Creo que algunos sobredimensionaron muchísimo el mal dato de enero-marzo 2021. El impacto económico del turismo en las cuentas nacionales de estos meses es mucho mayor en Uruguay que en los otros países de la región.

La idea abonada por algunos de una excepcionalidad negativa uruguaya en la reactivación económica no creo tenga fundamentos. Al menos no por ahora. Habrá que esperar al cierre del año para poder sacar conclusiones más completas.

Algo similar ya había sucedido con los datos de víctimas del covid en Uruguay. Durante los meses que las cosas estuvieron peor algunos predicaron hasta el hartazgo lo excepcional de la mortalidad uruguaya. Es cierto que hubo un período con mortalidad muy alta, lo que no parecía razonable es leer ese da- to sin considerar la menor dimensión del país (que aumenta la volatilidad de los datos nacionales) o que no hubo una primera ola en el país. Algunos parecían decididos a instalar un relato de catástrofe sanitaria que hoy, ya con una perspectiva razonable, luce ridículo.

El dato publicado el miércoles por el BCU tomó en cuenta la fase más dura de la pandemia. Los indicadores económicos más recientes, pero incompletos, nos alientan a pensar que también estamos cerrando un buen tercer trimestre. En cualquier caso se impone la cautela y no tomar decisiones que puedan complicar la recuperación en marcha. Pero además se impone ser cuidadoso cuando vemos información, puntual e incompleta, que confirma lo que ya queríamos creer.

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