Campaña agitada en EE.UU.

Violencia y caos alteran la campaña de Trump

Sus rivales republicanos y Hillary Clinton denuncian que su mensaje divide al país y fomenta agresión.

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La Policía se desplegó en la Arena de la Universidad de Illinois a raíz de los enfrentamientos. Foto: AFP.

Miles de personas ya habían colmado las tribunas y la música sonaba a todo volumen para dar el clima apropiado, pero el acto de la campaña de Donald J. Trump hacia la nominación presidencial por el Partido Republicano, tuvo que ser cancelado abruptamente por motivos de seguridad, cuando grupos que protestaban contra el magnate chocaron con sus partidarios dentro de la arena.

Minutos antes de que Trump suciera al podio en el campus de una universidad pública diversa, en Chicago, el presentador tuvo que anunciar de pronto que el acto había terminado antes de comenzar. Cientos de manifestantes contrarios a Trump, que habían prometido ser una presencia notoria en el acto y llenaron varios sectores de la arena, comenzaron a gritar. Los partidarios del aspirante a la candidatura, muchos de los que habían esperado horas para verlo, parecieron impactados y lentamente, con ira, comenzaron a salir del lugar.

A lo largo de Estados Unidos, manifestantes han interrumpido casi todos los actos de Trump, pero su planeada aparición en Chicago —una ciudad gobernada por el Partido Demócrata desde hace décadas, que tiene una población casi dividida en tercios entre negros, latinos y blancos— había suscitado algunas reacciones furiosas desde que fue anunciada hace algunos días.

La cancelación a último momento del acto se produjo en un día en el que Trump buscó posicionarse más allá de la lucha en las elecciones primarias, señalando que el partido debe unirse detrás de él.

En otros lugares, la seguridad de Trump ha intentado identificar y excluir a manifestantes potenciales antes de que entren a los actos, pero grupos grandes de protesta esperaron en la fila para obtener asientos en Chicago en una tensa disputa con los partidarios de Trump, mientras la arena de la Universidad de Illinois se llenaba. Durante más de una hora antes del momento fijado para el comienzo del acto, los equipos de seguridad condujeron a los manifestantes, uno por uno, hasta las afueras del local, pero muchos más permanecieron en el interior rivalizando con los partidarios de Trump.

La campaña de Trump indicó en una declaración que el aspirante a la candidatura "ha determinado que por la seguridad de decenas de miles de personas que se congregaron dentro y en los alrededores de la arena, el acto se aplaza hasta una nueva fecha a fijar. Les agradecemos por su presencia y por favor salgan en paz".

Después de una reunión con la Policía, Trump dijo en el canal Msnbc: "Lo más seguro fue cancelar. No quiero que nadie resulte lesionado". Al ser preguntado sobre las imágenes de las personas peléandose en el acto, Trump respondió: "Honestamente, tenemos un país muy dividido".

Los rivales de Trump, los senadores Marco Rubio y Ted Cruz, y el gobernador de Ohio, John Kasich, condenaron los hechos, pero coincideron en señalar que Trump es responsable por el clima de sus actos. Cruz sostuvo que Trump alienta la violencia y lo ocurrido es consecuencia predecible de su retórica y de la manera cómo ha actuado frente a los manifestantes.

Rubio también vinculó los altercados a los mensajes de Trump y afirmó que "el tono de los mitines de Donald Trump en los últimos meses ha sido alarmante para mucha gente".

A su vez, la aspirante a la candidatura presidencial del Partido Demócrata, Hillary Clinton, también acusó a Trump de exponer una "retórica divisiva". En un comunicado, expresó que "todos, independientemente del partido al que pertenezcamos o las ideas que tengamos, no solo deberíamos decir alto y claro que la violencia no tiene lugar en nuestra política, sino que deberíamos usar nuestras palabras y acciones para aunar a los estadounidenses".

El presidente Barack Obama no permaneció al margen de los hechos y expuso su opinión. Si bien no mencionó lo ocurrido en el acto de Trump, indicó que los líderes políticos deben alzar su voz contra la violencia y "si rechazan hacerlo, no merecen nuestro voto". Al hablar en un acto de recaudación de fondos para el Partido Demócrata, en Texas, Obama dijo que "la política es, en el mejor de los casos, una batalla de ideas sin estimular o recurrir a la violencia. Esto no es sobre la corrección política. Se trata de no tener que explicar a nuestros niños por qué nuestros políticos suenan como una pelea de patio escolar".

Pero, Trump respondió al presidente. En un mitin en Dayton, estado de Ohio, donde el martes tendrá lugar una de las primarias clave, excusó a sus simpatizantes y subrayó que los sucesos de Chicago respondieron a "un ataque planeado" y acusó a algunos seguidores del aspirante demócrata Bernie Sanders de instigar la violencia. "Mi gente es fantástica y no causó problemas", dijo. Asimismo, acusó a Obama de haber dividido a Estados Unidos en el terreno racial y partidista.

Llega favorito a votación crucial.

El martes se realizan seis elecciones primarias y de acuerdo con lo que indican las encuestas de intención de voto, Donald Trump aparece como favorito para triunfar en casi todas y especialmente en dos estados decisivos: Florida y Ohio. Si triunfa en los dos lugares no solo conquistará la totalidad de los delegados a la convención —Florida tiene 99 y Ohio 66— y se situará muy cerca de convertirse en candidato presidencial del Partido Republicano, sino también puede marcar el final de las campañas del senador Marco Rubio y del gobernador John Kasich.

Rubio, quien ha salido segundo en algunas primarias y tercero en la mayoría, se juega todas sus cartas a Florida, estado por el cual es senador, en tanto Kasich, apuesta todo a Ohio, del cual es gobernador. Se estima que si pierden en sus respectivos estados, los dos podrían abandonar la contienda y dejarían el camino abierto para una competencia entre Trump y el senador Ted Cruz, los dos aspirantes que han concitado la mayor adhesión ciudadana. Trump ganó en 15 de los 24 estados en los que hubo primarias y asambleas y cosechó 458 de los 1.237 delegados necesarios para ser candidato. Cruz sumó 359.

Trump recibió la adhesión del neurocirujano Ben Carson, quien desistió de su postulación tras obtener votaciones insuficientes.

ESCENARIO.

Clinton busca dos victorias decisivas.

Hillary Rodham Clinton lidera en la carrera hacia la candidatura presidencial del Partido Demócrata, pero no ha logrado terminar con las aspiraciones de su rival, el senador Bernie Sanders, como quedó demostrado con la victoria que éste obtuvo en las primarias de Michigan. Por eso, Clinton intentará conseguir dos victorias decisivas, el martes, en Florida (están en juego 249 delegados a la convención) y Ohio (tiene 160 delegados) para distanciarse de Sanders.

Clinton logró hasta ahora 760 de los 2.383 delegados a la Convención Demócrata que necesita para ser la candidata de su partido. También cuenta con 461 superdelegados (dirigentes y cargos electos que tienen libertad de voto en la convención). El senador Sanders sumó 546 delegados y solo 25 superdelegados.

El director de la campaña de Clinton, Roby Mook, buscó restar importancia al triunfo de Sanders en Michigan al subrayar que Clinton afronta las primarias como "una batalla por los delegados". Aseguró que "nos acercamos al punto en que nuestra ventaja en delegados será insuperable".

Si bien las encuestas de intención de voto sitúan a Clinton como favorita para el martes, en el que también se votará en Illinois, Carolina del Norte y Missouri, su campaña no descuida detalle para evitar una nueva sorpresa de Sanders.

El jueves pasado, los dos aspirantes a la candidatura sostuvieron un nuevo debate, en el que la inmigración fue uno de los puntos centrales, debido a que es un tema sensible de la campaña por el alto número de votantes latinos.

Clinton hizo una distinción entre las familias que huyen de Centoramérica y los inmigrantes sin documentos que ya están en Estados Unidos. "Tenemos leyes para los centroamericanos que buscan asilo", dijo y se comprometió a cambiar la ley para que los niños tengan abogados en la Corte de Inmigración. Se comprometió a no deportar a niños indocumentados que ya viven en Estados Unidos.

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