CUMBRE DEL G20

Tensión entre Theresa May y Vladimir Putin

Se trata del primer encuentro de los dos dirigentes desde el envenenamiento del exespía ruso Serguéi Skripal en 2018 en territorio británico.

Theresa May. Foto: EFE
Theresa May. Foto: EFE

Además de su encuentro con el estadounidense Donald Trump, el ruso Vladimir Putin mantuvo ayer viernes una tensa reunión en el marco del G20 con la primera ministra saliente británica, Theresa May.

May pidió a Putin que ponga fin a sus “actos de desestabilización que amenazan Reino Unido y sus aliados”. En caso contrario “no podrá haber normalización en las relaciones bilaterales”, advirtió según un portavoz de Downing Street.

Se trata del primer encuentro de los dos dirigentes desde el envenenamiento del exespía ruso Serguéi Skripal en 2018 en territorio británico.

Durante su entrevista con Putin, May dijo tener “pruebas irrefutables de que Rusia estaba detrás de ese ataque”.

A pesar del tono glacial de la entrevista, May aseguro estar “abierta a la posibilidad de una relación diferente, pero para eso el gobierno ruso tiene que elegir una vía diferente”.

Las autoridades británicas indicaron antes de la reunión que este encuentro no significaba una normalización de las relaciones con Moscú.

Serguéi Skripal, un excoronel de información ruso condenado por espionaje a favor de Reino Unido y luego intercambiado con otros agentes dobles, fue encontrado inconsciente en un banco público, el 4 de marzo de 2018 en Salisbury, en el sur de Inglaterra. Reino Unido acusa al servicio de información militar ruso (GRU) de haberle intentado envenenar con ayuda de un agente tóxico.

May le hizo saber a Putin que el uso del agente nervioso Novichok en Salisbury fue un “comportamiento inaceptable” y un acto “despreciable”.

En la reunión abordaron las relaciones entre ambos países, pero en particular el envenenamiento con Novichok del exespía ruso Skripal y su hija, Julia, en marzo del año pasado.

Ambos enfermaron después de entrar en contacto con el agente nervioso, que había sido colocado en la puerta de la casa del antiguo espía ruso en Salisbury, pero semanas después murió la británica Dawn Sturgess al tocar una botella de perfume que encontró en un parque y que contenía Novichok.

El Kremlin ha negado su implicación en el ataque, pero la Policía británica ha insistido en que hay pruebas suficientes para presentar cargos contra los rusos Alexander Petrov y Ruslan Boshirov.

“La primera ministra -agregó el comunicado- seguirá defendiendo de manera inequívoca la democracia liberal y la protección de los derechos humanos y la igualdad de todos los grupos, incluidas las personas LGTB”.

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