TORMENTA POLÍTICA EN FRANCIA

Hollande arriesga la reelección con sus confesiones en un libro

Habla de Sarkozy, inmigrantes, jueces y hasta de futbolistas de la selección.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Hollande: el presidente recibió críticas de la izquierda y la derecha. Foto: Reuters

La publicación de un libro de confidencias hechas por el presidente francés François Hollande, ha provocado una cascada de reacciones de incredulidad y turbación que afecta a magistrados, futbolistas y políticos.

A seis meses de las elecciones presidenciales, estas revelaciones podrían perjudicar su candidatura para un segundo mandato, dijeron ayer jueves varios medios de comunicación. El libro es fruto de unas sesenta entrevistas con dos periodistas del diario Le Monde, Gerard Davet y Fabrice Lhomme.

"¿Se trata de inconsciencia? ¿Cinismo? ¿O masoquismo?", preguntó ayer jueves Le Figaro.

Abundan las confidencias que se asemejan a bombas de fragmentación. Desde estocadas a su predecesor Nicolas Sarkozy ("el pequeño De Gaulle"), pasando por su excompañera Valérie Trierweiler ("una mujer infeliz"), hasta críticas a la justicia ("una institución de cobardes") o a los futbolistas ("niños maleducados").

El sindicato de futbolistas profesionales ve como "propósitos populistas" los comentarios que hace Hollande sobre los jugadores de la selección francesa, que a su parecer "pasaron de ser niños maleducados a vedettes riquísimas sin preparación", con falta de "musculación del cerebro".

Integrantes del entorno presidencial han salido a apagar el incendio, y arguyendo que se trata de "un ejercicio de transparencia", según el portavoz del gobierno, Stéphane Le Foll.

Consultado sobre la inmigración, Hollande responde en el libro: "Creo que hay demasiadas llegadas, una inmigración que no debería estar aquí".

El libro Un presidente no debería decir eso..., estará en las librerías francesas desde hoy.

De sus declaraciones se desprende que Hollande hubiera hecho "un llamado a votar por Sarkozy" para restarle apoyo al ultra derechista Jean-Marie Le Pen.

"Si es necesario que exhorte a votar por Sarkozy, lo haré. E iré, para votar contra Le Pen", dice el mandatario francés.

"Hay que recordar —continúa Hollande en la cita, sobre el balotage entre Le Pen y Jacques Chirac— que ya fue durísimo para mí exhortar al voto por Chirac en 2002. Hoy Chirac tiene una buena imagen pero entonces estaba rodeado por los jueces, los escándalos, y había sido muy desagradable en la convivencia con Lionel Jospin. Invitamos a votar por Chirac y fue un gesto valiente".

En otro tramo del libro, se lee que Hollande "en estos últimos meses, habría aprobado cuatro asesinatos selectivos de terroristas en el exterior". El mensaje se refiere a una fecha posterior a los atentados de París del 13 de noviembre de 2015.

El libro revela, incluso, que esa noche cuando las fuerzas de seguridad lo evacuaron a Hollande del Stade de France, tras los atentados de tres kamikaze, el mandatario pasó largo tiempo sin tener noticias de uno de sus hijos.

El libro da cuenta que Hollande tuvo la intención de rebautizar al Partido Socialista francés con el nombre de "Partido del Progreso".

Entre otras cuestiones delicadas, el texto hace referencia a las declaraciones del presidente sobre los problemas de Francia con el Islam, que pretende ocupar espacios públicos.

"Hay un problema con el Islam —dice Hollande—, porque pide lugares de culto, ser reconocido. No es el Islam lo que provoca el problema, en el sentido de que sea una religión peligrosa, sino porque quiere ser reconocida como una religión en la República".

Críticas a EE.UU. por abuso de poder.

El presidente francés, François Hollande, acusó a Estados Unidos de abusar de su poder al exigir multas multimillonarias a las empresas europeas al mismo tiempo que protege a sus propias firmas.

En una entrevista con una revista francesa seis meses antes de las elecciones presidenciales, Hollande dijo que las multas — la más reciente, la eventual sanción de 14.000 millones de dólares a Deutsche Bank por la venta de valores respaldados por hipotecas tóxicas en Estados Unidos— fueron una de las razones por las que no pudo apoyar un acuerdo europeo de libre comercio con Estados Unidos.

"Cuando la Comisión (Europea) va detrás de Google o de gigantes digitales que no pagan los impuestos que deben en Europa, Estados Unidos se ofende", dijo el dirigente socialista a la revista L´Obs.

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