DE OBAMA A ...

La campaña del desprestigio

Insultos, acusaciones de racismo, xenofobia y espionaje en la carrera hacia la Casa Blanca.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
A menos de un mes de las elecciones, Hillary lidera los sondeos. Foto: AFP

Esta campaña electoral en Estados Unidos no se parece a ninguna otra de la que se tenga memoria. Los insultos y la retórica han alcanzado nuevos descensos, con recurrentes apariciones de racismo, misoginia, xenofobia, violencia, teorías conspirativas y autoritarismo.

El tamaño de los genitales fue tema de discusión en los debates de la primaria republicana. El candidato designado por el partido incluso sugirió que podría disparar contra alguien en la calle sin perder votos. La indecencia se ha convertido en un sello distintivo de la campaña. ¿Cómo es que se llegó hasta aquí?

Un video de 2005, en el que un Donald Trump sin filtro habla en forma denigrante de las mujeres, se suma a la lista.

Pero no está solo en el triste espectáculo. Hillary Clinton es la candidata que los estadounidenses aman u odian, una experimentada política cuyos propios escándalos —los e-mails, Bengasi, acusaciones de "posibilitar" las infidelidades de su marido— han sido pasto para las fieras durante años.

Donald Trump lleva la delantera en Iowa y Georgia. Foto: AFP
Donald Trump lleva la delantera en Iowa y Georgia. Foto: AFP

"Nunca hemos visto algo como esto", dijo a AFP Allan Lichtman, profesor e historiador de la American University.

Este año, Lichtman apunta el dedo hacia Trump. "Es un candidato tremendamente negativo", sostiene.

Thomas Jefferson fijó un temprano estándar de indecencia: en la elección de 1804 se discutió sobre si tuvo hijos con una de sus esclavas.

Hubo lascivos escándalos que involucraron a los presidentes Grover Cleveland, Warren Harding y John F. Kennedy, entre otros.

En 1987, el candidato demócrata Gary Hart fue fotografiado con una modelo de 29 años en el barco "Monkey Business".

Hart abandonó la carrera días después, y las campañas presidenciales ocuparon los tabloides, iniciando una era que terminaría una década después con el escándalo sexual de Monica Lewinsky, que llevó al presidente Bill Clinton a un juicio político.

Pero en 2016, dicen los expertos, impera la venganza y la lascivia súper aumentada.

Antes del segundo debate del domingo pasado, Trump se reunió con tres mujeres que han acusado a Bill Clinton de abuso sexual, incluyendo violación, algo que el exmandatario ha negado. Las tres mujeres asistieron al debate, observando a la esposa del hombre que dicen que abusó de ellas. Muchos consideraron que se trató de una odiosa maniobra.

"Nos hemos habituado a todo esto", escribió Richard Cohen en su columna en el diario The Washington Post. "Las mentiras, las volubles definiciones del sexo... el mal gusto de todo, la desaparición de la línea entre lo privado y lo público".

Ferrel Guillory, director del programa de Vida Pública en la Universidad de Carolina del Norte, consideró que el discurso político se inflama online.

Acusaciones y contraacusaciones se producen en tiempo real. Lo que una generación atrás hubiera sido una cruda conversación política cerveza de por medio, ahora es vista u oída por cientos, miles, incluso millones de personas.

Según Guillory, reglas no escritas que solían mantener a la política en terreno civilizado ahora son abiertamente ignoradas, como en el último debate, cuando Trump amenazó con encarcelar a Hillary si resultaba electo.

"Eso no es lo que hacemos en Estados Unidos. No encarcelamos a nuestros opositores políticos", dijo Guillory.

Un despiadado aviso publicitario de Trump muestra a Clinton cuando estaba aquejada de neumonía el mes pasado, tosiendo y tambaleándose al intentar subirse a un vehículo, dando así voz a las teorías sobre que padece una seria enfermedad. Uno de los hijos de Trump apareció en un programa de radio vinculado a un supremacista blanco. Un pastor que respalda a Trump tuiteó una foto de Clinton con la cara negra.

El propio Trump, frustrado por un hombre que protestaba en uno de sus mitines en febrero pasado, gritó: "Me gustaría darle un puñetazo en la cara".

El candidato ha hablado sobre el ciclo menstrual de una presentadora de la cadena Fox. Se metió en una disputa con una ex Miss Universo, despotricando contra ella en Twitter. Es discutible que la animosidad de la campaña de 2016 se reproduzca en futuras elecciones.

"Si Trump pierde por mucho, probablemente no será un lugar común", dice Lichtman. "Si gana, o pierde por poco, habrá establecido un nuevo modelo de hacer política en Estados Unidos", agrega.

Más escándalo.

Trump ingresaba a los camarines de sus concursos de belleza mientras las participantes estaban con poca ropa o desnudas.

Así lo reveló Tasha Dixon, ex Miss Arizona en 2001, a un canal de televisión de California. "Trump entró a los vestidores e hizo piruetas como unos giros de un baile de vals, mientras que las chicas estaban desnudas o semidesnudas pues se preparaban para un segmento en pasarela en traje de baño", contó la mujer.

Al parecer es un hábito que el candidato republicano posee desde hace algún tiempo, de acuerdo a las revelaciones hechas por cuatro reinas de belleza, según el portal BuzzFeed. Estas mujeres dijeron que en 1997 Trump había entrado a camarines para "inspeccionar", según el término utilizado por él en su momento. Lo habría hecho cuando estaba al frente de los concursos de Miss Teen USA y Miss USA.

Lidera Hillary.

A menos de un mes de las elecciones presidenciales del 8 de noviembre próximo, Hillary obtiene 9 puntos de diferencia en Ohio, según un sondeo de la Baldwin Wallace University de Berea. Según el estudio, Hillary obtiene el 43% contra el 34% de Trump. La candidata demócrata está al frente en los principales estados del país, con excepción de Iowa y Georgia, donde el republicano Donald Trump lleva la delantera. Según los sondeos de Real Clear Politics, Hillary lidera las encuestas en Florida, Pensilvania y Virginia.

EN CAMPAÑA.

El equipo de Bush no quiere a Trump.

Al menos 13 altos funcionarios republicanos del gobierno de George W. Bush decidieron darle su apoyo a la candidata demócrata Hillary Clinton. En una carta abierta, el grupo de republicanos, conducidos por la ex ministra de Transporte Mary Peters, y por la ex jefa de la Agencia Federal de Medio Ambiente Christine Todd Whitman, subrayaron que Trump no representa los valores de honestidad que debería inspirar todo gobierno.

Al mismo tiempo, un cuarto de los representantes del Partido Republicano, entre senadores, diputados y gobernadores, se niega a apoyar a Trump; 31 gobernadores, 54 senadores y 246 miembros de la Cámara de Representantes, totalizan los 331 republicanos en cargos públicos, según el USA Today. De ese total, 87 están en contra de la candidatura de Trump. El periódico señaló que se trata de un dato sin precedentes en la historia de la política norteamericana, y que jamás hasta ahora se había producido un rechazo tan masivo de un partido a su propio candidato. ANSA

Tensión con Rusia por hackeo electoral.

El presidente Barack Obama está evaluando una respuesta "proporcional" a las presuntas interferencias rusas en la elección norteamericana mediante operaciones de hackeo. Lo anunció Josh Earnest, vocero de la Casa Blanca. "Hay una serie de propuestas a disposición del presidente y él considerará una respuesta que sea proporcional", dijo.

El viernes pasado la inteligencia estadounidense acusó oficialmente por primera vez a Moscú de las operaciones de hackeo.

Putin respondió ayer mismo. "Los chantajes con Rusia nunca funcionaron y nunca funcionarán", dijo el líder ruso, tras días de tensión creciente entre Moscú y Washington por la denuncia de hackeo y los bombardeos en Siria. ANSA

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