FUEGO VORAZ

Punta del Diablo corre peligro por el incendio que se desató en La Esmeralda

El personal que combate el fuego desplegó dos nuevos corta fuego de cinco kilómetros de largo y unos 25 metros de ancho para impedir que las llamas avancen.

Incendios forestales en Rocha. Foto: Ricardo Figueredo
Al menos 17 casas han sido alcanzadas por el fuego, según el vocero de Bomberos, Pablo Benítez. Foto: Ricardo Figueredo

Dos cortafuegos son los últimos bastiones antes de que el incendio llegue a Punta del Diablo. El foco ígneo, que comenzó el martes 10 en el kilómetro 283 de la misma carretera, se desplazó hasta el kilómetro 289 tomando el balneario La Esmeralda. Ayer, por el fuerte viento, el fuego giró y, como caballo desbocado, comenzó a dirigirse hacia Punta del Diablo.

El paisaje en La Esmeralda ayer era desolador. El incendio operó como una gran motosierra: taló contra el suelo cientos de columnas de luz y destruyó siete viviendas. Decenas se salvaron de milagro: la mancha de pasto negra terminaba a dos o tres metros de las fincas.

La Policía sospecha que el incendio fue provocado por un grupo de cazadores que se encontraba en un campo cercano a La Esmeralda.

UTE informó este viernes de mañana que trabajará "todo el fin de semana" en la reparación de los daños a la infraestructura que generó dicho incendio.

En el sector este, en dirección a Punta del Diablo, “hay un frente de propagación de fuego. Se instalaron dos líneas de contención cuyo largo va desde la Ruta 9 hasta la playa” explicó a El País el director de Bomberos, Leandro Palomeque. El largo del cortafuego tiene unos cinco kilómetros de extensión y unos 25 metros de ancho.

Incendios forestales en Rocha. Foto: Ricardo Figueredo
Personal militar se prepara para combatir las intensas llamas. Foto: Ricardo Figueredo

Las máquinas de la Intendencia de Rocha y de empresas privadas trabajaban ayer sin descanso construyendo zanjas y eliminando el follaje seco. Mientras, decenas de lugareños de Punta del Diablo, munidos de palas y motosierras, ayudaban en la tarea de cortar árboles y quitar malezas. Cerca de 50 bomberos, 25 militares y una cantidad similar de municipales se dedicaban a la tarea directa de apagar el fuego. En el lugar también se apostaron efectivos de la Guardia Republicana para evitar desmanes.

“El frente del incendio es grande. Si el fuego pasa los dos frentes de contención, llegará a Punta del Diablo. Somos optimistas y consideramos que eso no ocurrirá. Pero todo depende del viento”, explicó el jerarca de Bomberos. Y añadió: “El microclima se mantiene. Hay rachas de viento muy fuertes”.

Incendios forestales en Rocha. Foto: Ricardo Figueredo
Decenas de lugareños de Punta del Diablo ayudan en las tareas. Foto: Ricardo Figueredo.

Una opinión similar manifestó el intendente de Rocha, Aníbal Pereyra. “Lo más complicado es el viento. Estamos en alerta amarilla hasta las 16:00 horas (de ayer). El viento constante es de 40 kilómetros por hora con rachas de 70”, agregó en alusión a que la situación climática ayudaba a la propagación de los focos.

El comandante de Bomberos del Interior, Richard Barboza, señaló a El País que el fuego rotó a causa del viento y del combustible. Y agregó que el fuego es raso y no de copa de árboles. Según los bomberos, el fuego raso se despliega en forma más lenta que el de copa.

En la tarde del jueves los trabajos se enfocaban en evitar que el fuego avanzara sobre Punta del Diablo. Foto: Ricardo Figueredo
En la tarde del jueves los trabajos se enfocaban en evitar que el fuego avanzara sobre Punta del Diablo. Foto: Ricardo Figueredo

Una zona de guerra.

A las 16:00 horas de ayer, el fuerte viento sacudía las copas de los eucaliptos y de las palmeras ubicadas al costado de la Ruta 9.

La columna de humo se visualizaba desde unos 30 kilómetros. Al acercarse el visitante a la entrada de La Esmeralda, una densa columna de humo obstaculizaba el tránsito de la Ruta 9. Efectivos de Policía Caminera procuraban enlentecer a los vehículos.

El lugar parecía una zona de guerra. Maquinaria pesada de la Intendencia de Rocha y de privados se mezclaba con camiones del Ejército cargados de soldados y vehículos de Bomberos. Por precaución, Bomberos desplegó ambulancias. Dos helicópteros iban y venían descargando agua encima del incendio, cuyo frente en ese momento tenía 3,5 kilómetros de ancho.

Incendios forestales en Rocha. Foto: Ricardo Figueredo
Las llamas consumieron varias propiedades a su paso. Foto: Ricardo Figueredo.

Al caer la noche, el incendio estaba controlado en La Esmeralda. Había puntos de calor y humo en varios sectores del balneario.

Muy distinta fue la situación que se vivió el día anterior, miércoles 11. El fuego, raso, pasó como un fantasma sobre La Esmeralda y sembró el balneario de destrucción y miedo.

Una foto muestra la fachada del chalet “Géminis”. Era una coqueta cabaña de madera de dos pisos. A pocos metros, se ubica otra casa, también de madera.

Del chalet “Géminis” solo quedan restos de electrodomésticos y esqueletos de sillas y otros enseres, y mucha basura.

Personal en la entrada a Punta del Diablo que trabaja en el incendio en La Esmeralda. Foto: Ricardo Figueredo.
Personal en la entrada a Punta del Diablo que trabaja en el incendio en La Esmeralda. Foto: Ricardo Figueredo.

Con espanto, la dueña del chalet, Natalia R. vio, en la tarde del miércoles 11, como el fuego rodeada la cabaña. La acompañaba su pareja. Apenas tuvieron tiempo de sacar sus documentos y retirarse.

“Un bombero nos dijo que teníamos que evacuarnos. Que solo teníamos diez minutos o íbamos a quedar atrapados. Sacamos los documentos y nos fuimos; el fuego rodeaba la propiedad”, dijo Natalia R. a El País.

Natalia y otros familiares regresaron a su propiedad a las 4 de la mañana del miércoles. Observaron como la otra cabaña se había salvado.

El padre de Mirta realizó una inspección de la cabaña, la que fue construida sobre una plataforma elevada unos 20 centímetros del suelo. Al agacharse, el hombre vio que los cables de la luz estaban derretidos. “Es obvio que la lluvia apagó ese foco”, dijo a El País.

Personal en la entrada a Punta del Diablo que trabaja en el incendio en La Esmeralda. Foto: Ricardo Figueredo.
Personal en la entrada a Punta del Diablo que trabaja en el incendio en La Esmeralda. Foto: Ricardo Figueredo.

A unas cinco cuadras del chalet Géminis, la casa de Artigas P. es un montón de chapas caídas y restos quemados de paredes. Artigas, un jubilado que vive hace tiempo en el balneario, perdió todo. Cuando Bomberos dio orden de evacuación, Artigas llevó a Rocha a su madre de 90 años que vivía postrada en la casa.

La madre había sido internada y Artigas la estaba cuidando cuando el fuego entró en su terreno que fue extinguido por la lluvia. Cuando cesó la lluvia, volvió el viento. Ahora el miedo se instaló entre los pobladores de Punta del Diablo.

Voluntarios, bomberos y soldados en el lugar

Unas 200 personas se encontraban desparramadas sobre un camino perpendicular a la Ruta 9 y entraba en un campo. El lugar es conocido como “La casa de la Viuda”. A pocos metros se encontraba el mojón del kilómetro 295. Muchos de los presentes tenían palas, rastrillos y motosierras. Había muchas mujeres. Los rostros de las personas denotaban inquietud y tensión. Era evidente que viven en Punta del Diablo y que tenían muchos incendios similares sobre sus espaldas.

A unos pocos metros del camino se encontraban tres retroexcavadoras de la Intendencia de Rocha. Dos de las máquinas encendieron sus motores giraron y salieron del campo. Por un camino de tierra paralelo a la ruta se dirigieron un kilómetro en dirección oeste hacia La Esmeralda. Los vecinos ubicados en el lugar se molestaron porque las máquinas se dirigieron a otro sitio y entendían que ese era el último lugar que quedaba para parar el fuego. No sabían que las retroexcavadoras iban a ayudar a equipos del Ejército a ensanchar y mejorar otro cortafuego ubicado a la altura del kilómetro 294 de la Ruta 9. Ante un grupo de personas, el presidente de la Junta Local de Punta del Diablo, el edil Sergio Soria, explicó que había que trabajar en forma coordinada con el Ejército y los Bomberos.

Una zona con mucho material inflamable

Si el fuego pasa los dos corta fuegos desplegados por Bomberos, el campo lindero está lleno de material combustible que permitirá que el foco ígneo se desplace rápidamente rumbo a Punta del Diablo. Un lugareño, que acostumbra a cortar árboles para vender leña, relató que ese campo, de una buena cantidad de hectáreas, tiene en el suelo una camada de 40 centímetros de corteza de pinos y ramas acumuladas.

Las llamas ya se devoraron centenas de hectáreas de vegetación y algunas casas en Rocha, afortunadamente no hay personas heridas. Foto: Ricardo Figueredo
Las llamas ya se devoraron centenas de hectáreas de vegetación y algunas casas en Rocha, afortunadamente no hay personas heridas. Foto: Ricardo Figueredo

Indicó que la mugre se juntó desde el último incendio ocurrido en la zona hace unos años. En La Esmeralda, hay varios avisos de advertencia contra incendio. En la calle principal, hay un cartel enorme advirtiendo del riesgo y haciendo un llamado para que no se realice fuego en zonas prohibidas. El balneario es agreste. Todas sus calles son de balasto. Hay muchas zonas boscosas. A un costado de La Esmeralda, hay un camping con muchos árboles. La temporada estival aún no comenzó. Los almacenes y pequeños puestos de comida al paso están cerrados.

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