INFORMACIÓN POLICIAL 

Carrasco Norte: un barrio que une voces reclamando seguridad

Los vecinos exigen patrullaje, cámaras y mejorar el alumbrado público.

Inseguridad en Carrasco Norte. Foto: Leonardo Mainé.
Foto: Leonardo Mainé.

La voz de Gonzalo Peña retumbaba en un desolado Carrasco Norte sobre la tarde del primer domingo de enero de 2020.

Con un tono calmo y grave iba señalando las diferentes casas que dejaba atrás a medida que avanzaba por la calle Agrigento. “En esta esquina, acá, a las 18:30, a un chiquilín del liceo le robaron la mochila con todo”, decía. “Allá cortaron los cables de luz para después entrar a la casa”, agregaba.

Pero cuando paró por la calle de hormigón para contar su experiencia, su voz grave se entrecortó. “Fue el 14 de marzo a las 22:31, no me voy a olvidar más”, dijo. “Ese día, por cinco minutos, no fui yo. Yo había entrado y siento que gritan 'Gonzalo, Gonzalo'. Cuando salgo veo que le estaban robando al vecino; no llegué a ir antes porque mi madre me gritó que no fuera. Él iba caminando, le pusieron un arma en la cara y le llevaron todo”, recordó.

Enseguida, su voz empezó a recomponerse y siguió caminando lentamente por la calle Verona. Antes de llegar a la Plaza de los Diablos Rojos, una de las pocas personas que pasaba por la cuadra lo detuvo: “¿Te puedo hacer una consulta? Te vi en la tele el otro día, por eso”, le dijo el hombre.

“¿Sabés si la cámara que está allá funciona?”, le dijo mientras miraba en dirección a la Avenida Bolivia. “Porque te cuento: todos los días voy a buscar a mi mujer a las 22:00 o a las 23:00, y el otro día estaba parado con mi niña y vinieron dos pintas. Me puse debajo de la cámara y se fueron. Pero vinieron a robarme. Ya no sé si salir con un revolver o qué. Acá está bravísimo, está tremendo”.

Era otro más del barrio quejándose de lo mismo: la inseguridad. Por eso, en agosto de 2019 Gonzalo Peña, acompañado de 249 voces que se convirtieron en firmas, envió una carta al Ministerio del Interior pidiendo patrullaje policial y la instalación de cámaras de seguridad en la zona.

“Hace varios años que venimos sufriendo por constantes rapiñas, hurtos y arrebatos en la vía pública y en nuestros hogares”, dice la misiva. En particular, la carta pide “un patrullaje más efectivo de 16:00 a 02:00 horas”, ya que “son los horarios en que los vecinos trabajadores y estudiantes llegan a su hogar”. Según contó a El País, nunca obtuvieron una respuesta por parte de la cartera del Estado.

Peña avanzaba y mientras cruzaba la plaza, en la que hay juegos y una cancha de baby fútbol, seguía mostrando las casas de alrededor de ese espacio público que ya habían sido saqueadas. También, dijo, habían robado la sede del cuadro de baby fútbol Diablos Rojos.

“Entraron y se llevaron la garrafa y el uniforme de los gurises”, recordó.

Denuncias que se hicieron

La carta que enviaron los vecinos de Carrasco Norte al Ministerio del Interior en agosto de 2019 tiene las firmas de 250 personas. Gonzalo Peña, quien firma la solicitud, dice que a la fecha ya son más de 400.

En el documento enviado a la cartera se adjuntaron 12 denuncias por distintos robos en ocho meses. Pero son muchos, dice Peña, los que no denuncian los robos, por miedo o porque es una  “cuestión de todos los días”.

Café al policía. 

El sol se hacía cada vez más fuerte en Carrasco Norte cuando Peña se detuvo delante de una casa, luego de terminar de cruzar la plaza. Aplaudió cuatro veces.

Detrás del portón que se abrió, apareció una vecina. “Tengo terror de salir. Mi hija baja del ómnibus en la esquina y hay que ir a buscarla. Una vez con una moto la arrastraron. Otra vez, a mi hijo lo corrieron disparándole. Él tiró el morral hacia la casa de un vecino cuando los vio. Ellos siguieron, volvieron y dispararon. Por suerte no pasó nada”, dijo la propietaria de la casa que, por temor, prefirió el anonimato.

“Se roban garrafas, casas de perros, portones, de todo. Una vez soñé que miraba para afuera por la ventana y que se estaban llevando el portón”, contó la señora. “Te queda el trauma”, dijo.

La cuadra en la que vive es larga y si bien el calor se desprendía del suelo de cemento, el sol había quedado oculto por las hojas de los árboles de la vereda. Pero eso, dice Peña, es otro de los problemas del barrio. “Hay poco alumbrado y de noche las pocas luces que hay quedan ocultas entre los árboles y no se ve nada. Es una boca de lobo”, acotó mientras hablaba con la vecina. Además de cámaras de seguridad con constante monitoreo y el patrullaje policial, los vecinos piden que se refuerce el alumbrado público.

Mientras Peña le decía a la mujer que el próximo jueves a las 10:00 se reunirán con el alcalde del Municipio E, Agustín Lescano, empezaron a recordar la presencia policial en el barrio. “Hubo una época que vino la (Guardia) Republicana, pero estuvo poco”, dijo. Y agregó: “Vos sabes que yo los saludaba, quedaba tan contenta cuando los veía”. “Se le llevaba café, era otro trato”, contestó Peña.

Pero eso, dicen, fue hace unos seis meses y “duró muy poco”. Ahora, comentan, en esa cuadra la felicidad llega en forma de partido de baby fútbol una vez cada tanto. “Cuando hay partido ponen las luces, ves gente y es otra cosa”, narró la vecina que, minutos más tarde, se despide de Peña para ingresar a su hogar.

“Una en Bolivia y Elías Regules, una en Verona y Bolivia y la otra en Siracusa”, dice Peña mientras continúa avanzando. Está hablando de las cámaras de videovigilancia que hay en el barrio. “Son muy pocas y las que están no sé si son monitoreadas”, piensa en voz alta. Luego acota: “Camino Carrasco no tiene ni una cámara”.

Más voces.

Otra vecina (que pide que no la identifiquen con su nombre) salió de su casa caminando con un bastón. “Esta es la calle donde más roban”, dice Peña mientras mira a la mujer abrir el portón de su casa ubicada en la calle Siracusa.

“Me robaron acá, estaba viniendo para casa, pero no llegué a entrar. Fue el 31 de julio de 2017. Me tiraron de la mochila que tenía. Yo pensé que me había enganchado con las ramas. Me quebraron la cadera, con desplazamiento, y tuve dos operaciones”, cuenta. “Pero es cosa de todos los días”, dice resignada.

Fue como un imán. Peña avisó a los vecinos que se acercaran a hablar sobre la inseguridad en el barrio y en apenas unos minutos ese punto de la calle Siracusa se fue llenando de vecinos. “Yo ya no sé por dónde me van a dar”, dijo otra mujer que también prefirió no dar su nombre. Peña ya estaba con unos 15 vecinos. Todos comenzaron a hablar de la inseguridad en el barrio coincidiendo en lo mismo: tienen miedo. Luego de unos 20 minutos, la reunión improvisada en esa calle de Carrasco Norte terminó. “Ya llamé para que me pasen a buscar”, dice Peña. Y agregó: “Solo no me gusta caminar por el barrio”.

Robos.

Las denuncias que algunos vecinos radicaron ante la Policía son por hurto, rapiñas, invasión de sus casas, entre otras. En muchos casos las personas resaltaron la violencia que emplean los delincuentes.

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