TEMA DE ANÁLISIS

Importaciones crecen al influjo del consumo

Después de dos años de caída, repuntaron en 2017 con una tasa de crecimiento del 3,9%.

Tránsito: la carga paraguaya es la que más se utiliza en el puerto. Foto: F. Ponzetto
Foto: F. Ponzetto

Las importaciones volvieron a crecer en el año 2017, luego de caer durante tres años consecutivos.

Es una evolución en la que juega un papel importante la baja del tipo de cambio en nuestro país y de algunos de los precios internacionales que, combinados, estimulan su consumo en comparación con aquellos producidos en Uruguay. En dólares corrientes, la variación fue del 3,9% lo que significa compras por 321 millones de dólares adicionales a las del año anterior.

Mirando lo ocurrido en los últimos cinco años, se observa que entre 2012 y 2014 las compras al exterior se ubicaron relativamente estables, levemente por debajo de los US$ 12.000 millones. El ajuste a la baja ocurrió en los dos años siguientes, y recién volvieron a crecer este último año hasta los US$ 8.500 millones.

Un componente especial de las importaciones es el petróleo y sus derivados, debido a que se importa todo el crudo que se consume. Incluso, cuando no funciona la refinería se disparan las compras de derivados. Si se excluye este rubro del total, la suba en las importaciones del año pasado no resultó tan dinámica.

En la gráfica superior del cuadro adjunto se ilustra la evolución en los últimos cinco años de las importaciones sin considerar el petróleo y derivados. Vale la pena destacar los momentos ubicados en los extremos de la gráfica. Por un lado, el 2017 no muestra el mismo dinamismo que tienen las importaciones totales y solo aumenta el 1,7% en comparación con el promedio del año anterior. Por otro, el año electoral marcó un máximo de importaciones sin petróleo, ya que los años 2012 y 2013 registraron montos menores, y cuando se consideran las importaciones totales las cifras eran similares.

Esta última diferencia refleja lo ocurrido con el precio del petróleo en los últimos cinco años y una vez que se elimina dicho efecto, las compras al exterior reflejan con más claridad las ondas del ciclo en la economía real.

La evolución del precio del petróleo resultó favorable para los intereses de nuestro país hasta el año 2016. Como referencia, el valor promedio del 2012 para la modalidad Brent de crudo fue de US$ 112 el barril y bajó a US$ 99 en el promedio del 2014, donde se inició un ajuste a la baja significativo. El promedio del año pasado fue de US$ 43,5 y rebotó un 25% entre promedios anuales, pero cerrando el año en el orden de US$ 65. Las proyecciones para el resto del año y los mercados a futuro señalan que no se espera una nueva escalada ni una vuelta a los niveles mínimos.

La política de tarifas públicas determina el direccionamiento que hace el gobierno del impacto del precio internacional, reflejando cuánto favorece las finanzas públicas y cuánto el ingreso disponible de las familias y empresas. Al margen de esta distinción, en la economía total hubo una situación muy favorable hasta el 2016 que se revierte en forma contenida el año pasado.

El ciclo de la economía real también se puede observar en la estimación del volumen físico de las importaciones. Esta medida es una aproximación a la cantidad de unidades de productos que se compran al exterior y es realizada por el Banco Central. El último dato corresponde a noviembre del año pasado y los promedios de doce meses móviles se ilustran en el gráfico del medio en el cuadro adjunto.

El año 2015 tuvo un gran ajuste a la baja que se mantuvo en la primera mitad del 2016. Hay una recuperación de la economía en la segunda mitad de dicho año que continúa a lo largo del año pasado. El promedio a noviembre del 2017 se encuentra todavía por debajo del promedio del 2014 en un -3% a pesar de haber registrado un aumento del 8% en comparación con el 2016.

Este incremento en la cantidad de unidades físicas importadas ocurre principalmente en los bienes de consumo (+28%) porque los bienes intermedios solo crecen 6% y los bienes de capital caen -14%. En términos reales, el sustento del crecimiento de las importaciones y del nivel de actividad proviene del consumo, debido a que el sector productivo frenó las inversiones y la producción de bienes apenas logra una magra recuperación luego de caer por dos años.

Las importaciones de bienes de capital totalizaron US$ 1.123 millones en 2017 con lo que se encuentran US$ 434 millones por debajo del nivel del año anterior. La caída se concentra en el rubro maquinaria y equipos (cae -38,4%) mientras que en equipos de transporte se registra un incremento.

Esta realidad está llevando al gobierno a buscar motores de recuperación en los megaproyectos, como es el caso de la tercera planta de celulosa, los llamados a proyectos de participación Pública Privada (PPP) y en una reformulación en la ley de inversiones.

Pensando en la sostenibilidad del crecimiento de la economía, resulta fundamental recuperar las inversiones. Para eso, no solo se debe lograr que mejoren la confianza y el optimismo de las empresas, sino también se debe mejorar la rentabilidad de las inversiones.

El crecimiento basado en el consumo tiene un trayecto de recorrido corto si no hay sustento en la producción real. En el último año, las importaciones de bienes de consumo subieron fuertemente con una actuación destacable de las compras de automóviles que registra un aumento del 27,4% en dólares. El resto de los bienes duraderos también crece en dólares, pero la tasa es más leve (+13%) debido a que en este caso hay una caída muy fuerte del precio promedio, una de las mayores en el último año (-33%). Por lo tanto, cuando se estima lo que ocurrió con las unidades físicas de otros bienes duraderos de consumo, se observa un fuerte aumento del 65%.

Hay, por lo tanto, un cambio en la estructura de las compras al exterior por destino económico. En el gráfico de abajo a la izquierda en el cuadro se muestra para 2012, 2014 y 2017 la composición por los principales rubros. El juego entre precios y volúmenes físicos indica que los bienes de consumo ganan participación del 23% al 34% del total, mientras que la pierde el petróleo, que pasa del 25% al 11%.

Los cambios en los países o regiones de origen de las importaciones son más tenues. En el gráfico de la derecha en la zona baja del cuadro se muestra la comparación de las estructuras. Es claro que la menor participación del petróleo impacta en la baja de otras regiones dentro de la división presentada. El espacio dejado lo pasa a ocupar notoriamente China y en menor medida Estados Unidos. Europa y el Mercosur se mantienen estables.

En el caso del Mercosur, la leve suba entre 2014 y 2017 se debe a Brasil y Paraguay, debido a que Argentina frenó la caída libre que mostró durante todo el período kirchnerista, pero no se volvió a recuperar. Una de las razones es que se trata de uno de los pocos países cuyos costos de producción en dólares superan a los de Uruguay.

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