CABEZA DE TURCO

Vivir con humor

No es fácil en los tiempos que corren. Es más, creo que el humor en estas tierras está cada día más complicado y se introduce de costado en nuestras vidas.

Sin embargo, es imprescindible para soportar el "tedio" del que hablaba Baudelaire o la rutina de la violencia permanente que todos padecemos a diario.

Ha cambiado tanto el humor que no siempre es sencillo captar su perfil. En el Uruguay el Carnaval, guste o no (mayoritariamente), es el espacio de humor en el que el ciudadano encuentra expresiones con las que identificarse. Claro, ya no existe más el humor "naif" de un carnaval soft, estamos ante un humor crítico y frontal.

Pero, ¿acaso el humor no debe ser así? El humor es la caricatura de la sociedad y su narración en sorna denota un relato con un mensaje significante. Por detrás de la letra de una murga —que causa humor— hay una evidencia, una sospecha o una idea que el imaginario colectivo posee y alguien tiene que poner en palabras semejante pensamiento que anda por la calle. En algún sentido el humor siempre "denuncia" por detrás de su aparente jolgorio (por eso Darwin Desbocatti o Fablet nos seducen, porque nos traducen de forma irónica lo que intuimos de nosotros mismos como sociedad).

Básicamente el humor tiene un margen de libertad que no lo posee la "verdad" con la que pretendemos hablar a diario. Y esto es tan así, que hasta la propia legislación nacional ambienta espacios para la critica mordaz y punzante, donde jamás se podrá reprochar por difamación o injurias a nadie por un chiste. Si es en el terreno del humor no cabe el reclamo jurídico.

Fernando Schmidt en estas tierras es uno de los hacedores del relato de humor más geniales que haya nacido por acá. Leer su material, ver su presentación de un libro de Esteban Valenti o recordar algún guion que le hacía a Antonio Gasalla demuestra el talento que posee. Hay gente enorme en el humor nacional. Recordemos a Telecataplum. ¡De pie!

Ahora estamos ante el humor "viral" que se nos mete por los teléfonos inteligentes. Allí aparecen canciones, videos y conversaciones que irrumpen de forma cotidiana y nos roban una sonrisa. Y como es privado el margen de humor "fuerte" irrumpe de forma intensa (me llegó un video de "La casa de Papel de Sendic", sencillamente genial y daña más que diez políticos ladrando).

Los monologuistas (o estandaperos) en el mundo se han transformado en narradores de la vida. Son más que simples humoristas. No es el viejo contador de chistes que se paraba en un tablado y nos hacía reír. No. Hoy, es tendencia, los monologuistas desmenuzan un tema cotidiano (o social) y lo juegan con los públicos a manera de discurso identitario. Curiosamente los estandapistas tienen en todo el planeta (excepto en las dictaduras políticas o religiosas) espacio para su verba y encuentran una acogida adictiva en el público. ¿Sustituyen a otros jugadores?

La televisión gringa (modelo de tantas) siempre supo que el humor es imprescindible. Los late show o programas de la tarde, con figuras como Ellen o Jimmy Fallon, o el propio presentador del Oscar, Jimmy Kimmel son casi referentes culturales, no son humoristas, son mucho más. ¿Se entiende? Trascienden su rol propio y se instalan como mediadores entre el público y los medios de comunicación. Eso es peculiar (acá viene la idea, perdón por toda la lata previa) y como "el político" está cada vez más lejos de los laburantes cotidianos, todos estos protagonistas están cada vez más cerca aprovechando el "claro" que encuentran. Justamente, el carisma no parece ser una condición que adorne la vida de los políticos contemporáneos. Los políticos más modernos son icónicos, más imponentes con su marketing y más profesionales en la comunicación pero no logran ese enganche con la gente que alcanzan estos jugadores con esa cuota de humor o genialidad. Llámese como se lo desee.

El humor siempre fue vital para los pueblos pero hoy creo que lo es más. Es demasiada la depresión, la violencia y la angustia que se vive. Por eso el nicho del humor es tan enorme. Lo sabemos, solo lo recuerdo.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)