EDITORIAL

Sin respuestas

Quedó demostrado que el gobierno, en el apuro por tener un anuncio para realizar, entregó todo lo que la empresa pudiera querer y más, sembrando un nefasto precedente para el futuro.

El título podría aludir a la acción general del gobierno, por cierto, como queda en evidencia cada vez que se desarrolla uno de los circos itinerantes que tienen la desfachatez de llamar consejos de ministros, en alguna localidad del país. Podría referirse a la pasividad con la que el gobierno, y en particular el Ministerio del Interior reaccionan ante crímenes que nos horrorizan. Tuvieron que morir niños inocentes para que ahora sí, tarde, el presidente de la República acepte que era una buena idea la iniciativa del senador Lacalle Pou de hacer público el registro de violadores y abusadores.

También podría aludir a la inserción internacional, área en la que desde que gobierna el Frente Amplio no se ha hecho absolutamente nada, mientras casi todos los demás países del mundo se suben a la globalización.

Ayer estuvo en Montevideo el expresidente de Chile Eduardo Frei y realizó en un almuerzo de ADM una contundente exposición sobre la relación que tuvo en su país la firma de decenas de tratados de libre comercio con la reducción de la pobreza. El que quiera oír, que oiga.

El gobierno también está sin respuestas en el tema educativo, donde cada iniciativa por modesta que sea, como la elección de horas docentes por dos años en vez de cada año, choca con los intereses corporativos y el gobierno siempre termina reculando. Ni cambio de ADN ni cosmético, se va un nuevo período de gobierno en que le negamos oportunidades a los uruguayos con menos recursos que son los que más sufren la crisis del sistema educativo.

Podríamos seguir enumerando temas en que el gobierno está sin respuestas, pero hoy es necesario abordar un nuevo asunto en que no tienen respuestas y es el pavoroso acuerdo que firmaron con UPM que establece condiciones desdorosas para la Nación, propias del país bananero que debemos negarnos a ser, aunque nos quieran llevar en esa dirección.

En el día de ayer el senador Lacalle Pou realizó un llamado a sala a los ministros vinculados con la firma del contrato del Uruguay con UPM. La tónica de la instancia fue que Lacalle Pou y otros legisladores realizaron preguntas muy pertinentes que los ministros no supieron o no quisieron contestar, quizá por vergüenza propia.

Lacalle Pou formuló 67 preguntas que fueron desde aspectos generales del contrato a otras más específicas para cada ministro y para cada particularidad del proyecto. Las más relevantes sobre el impacto y la ganancia (o pérdida) para el país quedaron sin respuesta y otros temas claves también quedaron sin respuesta.

El gobierno no sabe cuánto dan la sumas y restas de los beneficios de la inversión de UPM contra las exoneraciones, distintos pagos que deben realizarse a la empresa e inversiones en infraestructura. Este simple cálculo, que debería tenerse claro antes de comprometerse a nada, el gobierno no lo conocer o se niega a revelarlo, lo que es aún peor porque despertaría fundadas sospechas.

El gobierno no tiene respuesta sobre cómo serán los cambios en el derecho laboral positivo (así reza el contrato) que se harán específicamente para UPM, constituyendo un verdadero enclave en nuestra economía con la anuencia genuflexa del Pit-Cnt.

El gobierno no explica por qué se pagarán 72,5 dólares por MWh a UPM por toda la energía que pueda producir (la que el Estado se obliga a comprar) cuando hoy tenemos sobregeneración de energía y un precio spot que determina que le estaremos transfiriendo alegremente a UPM unos 50 millones de dólares por año.

El gobierno no tiene respuestas a la humillación que representa que UPM nos venga a enmendar la plana sobre nuestros programas educativos técnicos para adaptarlos a sus necesidades, plan que incluyó la ida de nuestro José Pedro Varela contemporáneo a Finlandia.

El gobierno no tiene respuesta a cómo piensa adjudicar las obras necesarias a que se compromete por la ley de PPP, cuando ya falló tres veces con el anuncio de cuándo se iba comenzar el llamado para el pomposamente llamado "Ferrocarril Central", y cómo piensa hacer para que las obras comiencen en noviembre del año próximo, cuando este mecanismo ha fracasado rotundamente desde que la ley existe.

En fin, ayer quedó demostrado que el gobierno en el apuro por tener un anuncio para realizar, entregó todo lo que la empresa pudiera querer y más, sembrando un nefasto precedente para el futuro. Ya no solo comprometieron el presente del país con su incapacidad manifiesta, están comprometiendo el futuro con una desidia por el interés nacional que resulta intolerable.

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