EE.UU. no negocia retiro de Cuba de lista de patrocinaDORES Del terrorismo

Un segundo round entre Washington y La Habana

El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, dijo ayer que la delegación estadounidense en las conversaciones con Cuba no negociará sobre la posibilidad de sacar a la isla de la lista de países patrocinadores del terrorismo que elabora Washington, porque ese proceso debe resolverse por separado. Este es un punto central para La Habana en las conversaciones que siguieron al histórico anuncio del pasado 17 de diciembre.

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El presidente cubano Raúl Castro insiste en el tema de la "lista negra". Foto: AFP.

Kerry se pronunció así poco después de que comenzara en la capital estadounidense, en el Departamento de Estado, la segunda ronda de negociación entre EE.UU. y Cuba para el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas, rotas desde 1961. "Estas son negociaciones normales relacionadas con el movimiento de diplomáticos, acceso, viajes, cosas diferentes, un proceso muy técnico", dijo Kerry en una conferencia de prensa junto a la presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf.

"La designación como Estado patrocinador del terrorismo es un proceso separado. No es una negociación", añadió.

Lista negra.

Cuba integra, desde 1982, la lista de Estados patrocinadores del terrorismo que elabora anualmente el Departamento de Estado, lo que supone la imposición de sanciones como la prohibición de la venta y exportación de armas, prohibición de ayuda económica y restricciones a las transacciones financieras entre ciudadanos.

El Gobierno cubano asegura que no hay razones para permanecer en esa lista y estaba previsto que la delegación cubana que asistió ayer a las negociaciones insistiera en condicionar su salida de esa categoría a la reapertura de embajadas en las respectivas capitales.

Sin embargo, Kerry subrayó que el proceso para eliminar a un país de la lista, que ya está en curso en el Departamento de Estado, "es una evaluación que se hace bajo una serie de requisitos muy estrictos exigidos por el Congreso, y tiene que hacerse por separado". El proceso de retirada requiere una notificación formal del presidente de EE.UU., Barack Obama, al Congreso, que tiene desde entonces 45 días para estudiar la idea.

Antes de llegar a esa notificación, EE.UU. debe alcanzar la conclusión de que "durante los últimos seis meses, el país en cuestión no se ha implicado en el apoyo, asistencia o complicidad de actos terroristas internacionales", explicó ayer Kerry.

Además, es necesario contar con un compromiso del Gobierno en cuestión de que no tiene intención de involucrarse o apoyar el terrorismo en el futuro. "Esta evaluación se hará de la forma apropiada, y no habrá ninguna acción respecto a la lista hasta que se complete la evaluación", subrayó el jefe de la diplomacia estadounidense.

Las razones de EE.UU. para mantener hasta ahora a Cuba en la lista —en la que comparte espacio únicamente con Irán, Sudán y Siria— son su presunta acogida de miembros de la organización terrorista vasca ETA y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), además de algunos individuos fugitivos de la justicia estadounidense.

En tanto, la directora general para EE.UU. del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Josefina Vidal, aseguró que durante la segunda ronda de conversaciones entre los dos países celebrada ayer "se hicieron progresos" y aseguró ser optimista en los avances para el restablecimiento de las relaciones.

La representante del Gobierno de Cuba dijo que aunque reclama su salida de la lista de países patrocinadores del terrorismo que elabora Washington, no lo considera una "precondición" para retomar las relaciones bilaterales con EE.UU.

"No hemos establecido enlaces entre la reapertura de embajadas y la eliminación (de Cuba) de la lista de patrocinadores del terrorismo" de EE.UU., dijo la directora general de la Cancillería cubana al término de la segunda ronda de negociaciones en Washington.

La apertura de las respectivas embajadas en Washington y en La Habana eran valoradas como un punto estratégico en la agenda de conversaciones, según habían adelantado esta semana fuentes del Departamento de Estado.

La lista de puntos a tratar es extensa y entre ellos el tema de los derechos humanos tiene un lugar preponderante, según dejó entrever hace unos días la representante estadounidense Roberta Jacobson durante una entrevista con la cadena CNN.

Allí Jacobson reconoció abiertamente que la permanente persecución a opositores en la isla le preocupaba profundamente. De todos modos el Gobierno de EE.UU. confía en el acercamiento. "Buscamos una nueva estrategia", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, poco antes del inicio de la segunda ronda de conversaciones por el deshielo.Estados Unidos, Cuba, deshielo, lista negra, embajadas, negociaciones

VUELVE DIÁLOGO ENTRE CUBA Y UE

n Cuba y la Unión Europea (UE) llevarán adelante una tercera ronda de conversaciones la próxima semana en La Habana con la intención de incrementar el comercio, la inversión y el diálogo político tras dejar atrás una disputa que retrasó las negociaciones. Las conversaciones del miércoles y jueves iban a realizarse en enero, pero fueron postergadas por las quejas de La Habana por un evento cultural organizado por la UE en Washington en marzo del año pasado.

Aprueban fondos para Seguridad Interna

El Senado de EE.UU. aprobó ayer fondos para el Departamento de Seguridad Interna (DHS, Department of Homeland Security) antes de que venciera el plazo de la pasada medianoche, pero las constantes presiones del Congreso empujaron al borde de la parálisis a la agencia responsable de la seguridad interna. Aunque el Senado votó 68 a favor y 31 en contra para pasar una ley "limpia" para financiar hasta el 30 de septiembre, cuando concluye el año fiscal de 2015, republicanos de la Cámara de Representantes se negaron a apoyar la medida despojada de enmiendas, que apunta a repeler las órdenes sobre inmigración del presidente Barack Obama. Con el reloj en contra, la Cámara de Representantes debatió aprobar una medida provisional de tres semanas para mantener al DHS financiado en los niveles actuales hasta el 19 de marzo. Esto permitiría un flujo de dinero para la seguridad fronteriza, el Servicio Secreto de protección del presidente, y controles en los aeropuertos, entre otros programas, mientras los republicanos siguen presionando contra el plan de Obama para regularizar a millones de indocumentados ilegales, medida que adoptó usando sus facultades ejecutivas.

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