FINANCIAMIENTO ILÍCITO

Tupabanda: citan a tres policías y a tres ex MLN

La Justicia Penal indagará sobre destino del dinero robado.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Justicia investiga vinculaciones de dirigentes del MLN con asaltantes. Foto: R. Figueredo

El bar era una fachada. Su verdadera actividad ocurría en el altillo: allí se reunía una de las "tupabandas" alrededor de una mesa. Su objetivo era planificar atracos a bancos y a otras instituciones financieras.

La banda contaba con un núcleo compuesto por tres integrantes que eran tupamaros o habían militado en esa organización de izquierda. Uno de ellos era Luis Alberto Oriol, quien tenía en su casa pósteres de uno de los dirigentes históricos Raúl "Bebe" Sendic y del Che Guevara, según relató a El País un operador judicial.

El bar Pedrín, ubicado en República Argentina y Grecia (en el Cerro), pertenecía a Alejandro Carlos Otero, hijo de un tupamaro histórico, y Oriol era su socio. Este contrataba a "civiles" con la única condición: nadie se va de la banda. El riesgo de recibir una bala garantizaba el acuerdo.

Además del pasado izquierdista de tres integrantes del grupo delictivo y de la inclinación de uno de ellos por figuras de esa orientación política, a los operadores judiciales les llamó la atención un allanamiento realizado al altillo del bar por la Policía en la década de los noventa. En el expediente judicial de la época consta que los policías encontraron armas de grueso calibre, entre ellas ametralladoras, uniformes militares y policiales y "miguelitos".

Hoy cualquier banda cuenta con armamento automático y de grueso calibre. Pero, en aquella época, solo lo tenían grupos vinculados al MLN.

Eso hace pensar a los operadores judiciales que la "tupabanda" operaba en forma paralela al MLN o los delincuentes utilizaban en su provecho la estructura de la organización.

Otro elemento que llama la atención a los operadores judiciales es que ninguno de los integrantes del "núcleo duro" de la "tupabanda" se enriqueció con los asaltos. "Ninguno de ellos compró inmuebles", dijo una fuente del caso a El País.

En el libro "Eleuterio Fernández Huidobro. Sin remordimientos", de la periodista María Urruzola, un individuo llamado Beto —es posible que sea Oriol según consignó el suplemento Qué Pasa de El País— afirmó que en los nueve años que ro-bó con su grupo logró reunir US$ 20 millones que entregó a la organización izquierdista.

Agregó que él con "lo único" que se quedó fueron US$ 3 millones con los que levantó un barrio. En el expediente figuran cifras de cuánto sacaron de cada atraco, aunque en algunos casos se menciona el total y en otros aparece lo que obtuvo alguno de los asaltantes. La suma da unos US$ 180.000.

Para discernir si el MLN se financió o no con parte de dinero ilícito, la fiscal Stella Llorente solicitó al juez Néstor Valetti las citaciones del entonces director de Hurtos y Rapiñas, Eduardo Vica Font, el exsubdirector de esa repartición, Enrique Mariño y el exdirector Nacional de Inteligencia Policía, Luis Pereyra Saldías.

También declararán tres exmilitantes del MLN, entre otros un dirigente político, y la periodista María Urruzola.

Uno de los policías retirados, citados por la Justicia, dijo a El País: "Ninguno de los integrantes de la tupabanda, que estaba en la primera línea de batalla, se enriqueció. Siempre fueron pichis. También es cierto que el monto robado se infló". Es decir, que las empresas damnificadas declararon más dinero que el realmente robado para cobrar el seguro.

La fuente no cree que la "tupabanda" haya robado US$ 20 millones como trascendió. "Esa cifra equivaldría hoy a unos US$ 50 millones. Si fue tanto, enseguida se sabría quién se quedó con todo ese dinero y ello no ocurrió", dijo.

En declaraciones realizadas a El País el 18 de junio pasado, Vica Font afirmó que investigaba a una tupabanda que supuestamente entregaba parte del dinero robado a un comité de Eleuterio Fernández Huidobro ubicado en la calle Ejido.

Pero no pudo profundizar en la investigación porque recibió una llamada de un jerarca que dijo que no siguiera.

Vica Font ascendió y luego se retiró de la Policía.

Dichos de exjerarca policial fueron claves.

Las declaraciones del exdirector de Hurtos y Rapiñas, Eduardo Vica Font fueron claves para que la fiscal Stella Llorente decidiera solicitar al juez Néstor Valetti que reabriese la investigación sobre asaltos a bancos efectuados en los años 90 para determinar si existieron vinculaciones entre dirigentes del MLN y asaltantes de bancos.

El 22 de junio pasado, tras finalizar un encuentro liceal en el marco del Programa Pelota al Medio a la Esperanza realizado en el estadio Luis Franzini, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, manifestó que estaba de acuerdo con que la Justicia reabriera la causa. "Si ese policía (Vica Font) tenía elementos para decir 20 años después que habían sucedido determinadas cosas, por qué en aquellos años no lo llevó a la Justicia en su momento. No cumplió como policía. No cumplió como ciudadano y cometió un delito", señaló Bonomi. Dos días antes, el 21 de junio pasado, el expresidente José Mujica reconoció que "es muy probable que tres o cuatro militantes" del MLN-T fuera de control "hubieran emprendido otro camino" aludiendo de ese modo a las "tupabandas".

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