HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Cambio estructural en la industria

Al alza por las plantas de celulosa y la baja de textil y vestimenta, se suma mayor intensidad de capital en el resto.

En los últimos años se está produciendo un interesante cambio en la estructura productiva del país y en particular en la industria manufacturera. Hay varias razones para el cambio, algunas puntuales y significativas, como el inicio en producción de las plantas de celulosa, otras graduales como la pérdida de competitividad textil y de la vestimenta por el atraso cambiario y otras por sustitución de mano de obra por tecnología en forma generalizada.

El crecimiento del volumen físico de producción manufacturera en el año terminado en marzo de 2015 fue del 4,0% pero si se excluye la producción de la refinería de Ancap el aumento fue del 4,9%. La variación positiva corresponde casi totalmente a la rama Producción de papel y celulosa, que registra un aumento del 48,3% por el inicio en producción de la empresa Montes del Plata en Colonia en el segundo semestre del año pasado. Si se toma en cuenta la ponderación de esta rama en la que ya se encuentra desde el año 2008 la planta de UPM, la fuerte variación tiene una incidencia en el total de 3,9 puntos porcentuales.

Por tanto, queda tan solo un aumento del orden del 1% para todo el resto de la industria sin refinería ni celulosa. En el Gráfico N° 1 se presenta la evolución del volumen físico de este agregado de sectores industriales excluyendo estos dos casos particulares.


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Se marcan allí tres momentos claramente definidos. En primer lugar entre 2008 y 2010 en el que se observa el final de la etapa de crecimiento en la producción luego de la crisis financiera de comienzos del siglo en 2002. Este período tiene dos momentos, el primero que se caracterizó por el crecimiento respondiendo a la capacidad ociosa, reducido precio de los activos, bajos costos de producción en dólares y un mercado internacional y regional con muy buena demanda. El segundo por la caída global en 2009 en la demanda y en el precio de productos finales. Luego de recuperada esta crisis externa transitoria, prosiguió el ritmo de expansión en el que se consolidan algunos sectores y empresas como claramente competitivos y otros comienzan a dejar espacio.

El tercer tramo del gráfico muestra un estancamiento que en el análisis por sectores se observa con claridad que es un neto de sumas y resta de sectores competitivos y otros que están en retroceso. El proceso de cambio estructural en la producción sigue adelante en forma gradual a pesar de que la producción de unidades físicas se haya estancado.

Sustitución.

Otro elemento clave en el cambio estructural es la sustitución de capital por trabajo en las condiciones de producción. También hay un cambio a nivel de los sectores, ganando más protagonismo aquellos que tienen una intensidad mayor del capital en su forma de producir. En el Gráfico N° 2 se presenta el cociente entre el índice de volumen físico de producción y el índice del total de horas trabajadas por las empresas.


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Es una medida de la productividad media del trabajo que está evolucionando también por dos grandes fuerzas: 1) el avance de sectores intensivos en capital en detrimento de los intensivos en trabajo y 2) las inversiones en las empresas que sustituyen capital por trabajo en su función de producción. Por más reparos que se le pongan a esta medida agregada, ilustra un cambio estructural en curso con una aceleración en los últimos 4 años.

Es un proceso que no llama la atención si se mira en el contexto de la producción global. Los bienes físicos se transforman cada vez con menor presencia de trabajadores. La producción con los niveles de eficiencia actuales exige cada vez más tecnología y mano de obra calificada. Esta situación mundial se agrava con la evolución de precios relativos en el ámbito local. La evolución del tipo de cambio y de los costos salariales hace que el trabajo sea cada vez más caro en comparación con el capital. A su vez, el costo del capital depende de la tasa de interés y nos encontramos en un período de tasas de interés reales negativas y amplia disponibilidad de capitales. A la evolución de los precios relativos se le pueden agregar otras contras, destacándose en la agenda de preocupaciones empresariales: 1) sobrecostos regulatorios, 2) las contingencias judiciales y 3) la rigidez en el momento de asignar el trabajo a las tareas de producción.

Buena parte de los cambios son estructurales y no coyunturales. En parte porque es la forma de producir bienes manufacturados que sobrevive hoy en el contexto internacional. A esta realidad hay que agregar lo particular de nuestro país donde las empresas cierran o hacen inversiones y se transforman dejando atrás el modelo de producción anterior que era intensivo en mano de obra. El trabajo en el país se está generando en los sectores de servicios y no en la industria manufacturera. Entre todos estos cambios se suma otro que tiene que ver con una transformación más profunda: la incorporación de servicios a los bienes dando paso a la diferenciación de productos como alternativa a la producción en serie de productos estándar.

Sectores.

No todo ocurre de la misma forma en todos los sectores o empresas, hay una variedad de situaciones pero a diferencias de otros períodos de tiempo en la actualidad lo general es el estancamiento y hay algunos casos que se destacan por su crecimiento y otros lamentablemente por la caída que experimentan. Se puede tomar como referencia el crecimiento del 1% observado en el año terminado en marzo de 2015 contra el mismo período del año anterior luego de quitar el impacto de la nueva planta de celulosa y la refinería de petróleo.

Los sectores con caída en la producción son la vestimenta, textil y curtiembres. En los dos primeros hay una fuerte tendencia a la baja en el último quinquenio y allí se perdieron varios puestos de trabajo que mayoritariamente se reciclaron a otras actividades. Otro sector con incidencia negativa es el automotor. Ya en el segundo trimestre del año hay noticias de que una de las plantas podría cerrar su actividad que está suspendida en los últimos tres trimestres. Se suma a las fuertes dificultades de las restantes plantas en una producción que se sostiene solamente por acuerdos de comercio binacional que establecen condiciones artificiales para su existencia. Otro sector que parece enfrentar dificultades es el de las imprentas con una caída del -5,9% en el último año.

Por último los sectores que destacan por los aumentos en el último año son el de productos químicos y dentro de la producción de alimentos los frigoríficos de ganado y aves y la producción de raciones para animales.

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