Pésaj: cómo se celebra la fiesta judía de la liberación

Hoy comienza la pascua para el pueblo hebreo en recuerdo del fin de la esclavitud en Egipto, pero es mucho más que algo histórico

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El matzá es un pan sin levadura

Desde el atardecer de este sábado y por los próximos ocho días se celebra Pésaj, una festividad del pueblo judío en la que se recuerda la liberación de Egipto. Este es el segundo año en el que la tradicional noche del Seder debe limitarse a quienes conviven en un mismo hogar para evitar la exposición al virus SARS-CoV-2. No obstante, el rabino Mendy Shemtov destacó que es un buen momento para establecer una “conexión espiritual” con millones de personas desde cada casa, esperando “con alegría que pronto vamos a estar unidos físicamente”.

Hace 3.333 años “y contando” ˗dijo Shemtov˗ el pueblo judío abandonó la esclavitud. Ocurrió el 15 de Nisan de acuerdo al calendario hebreo, día que comienza hoy con la puesta del sol. Entre sábado y domingo, entonces, las familias se reúnen para conmemorar el Seder de Pésaj, una cena cargada de simbolismos y tradiciones que no quedan en lo meramente histórico.

“Nos reunimos para celebrar, revivir y revivenciar la salida de Egipto. Esa revivencia es física, no solo recordamos el pasado y lo celebramos sino que buscamos revivirlo. Cada año en Pésaj buscamos salir de nuestro propio Egipto personal”, enseñó el rabino. Esto hace referencia a las limitaciones, tanto mentales como espirituales, que cada persona se autoimpone durante su vida. “La idea es que uno se libere de esas ataduras internas para crecer y avanzar como persona. Los egiptos personales no nos dejan crecer”, afirmó.

La cena de Pésaj se llama “Seder” que significa “orden”. Hay varios pasos para completar el ritual. Uno de ellos es comer matzá, una galleta hecha con harina y agua, sin levadura. En estas fechas está prohibido comer alimentos fermentados o jametz. Este pan ácimo simboliza que, al momento de huir de Egipto, por el apuro, no hubo tiempo para preparar el pan leudado. Pero esto tiene un mensaje. El matzá representa, según explicó el rabino, la humildad; la harina fermentada (o también puede ser un alcohol) representa la arrogancia. “La humildad es la llave para la liberación”, dijo. Y siguió: “Cuando una persona reconoce que no es el centro del mundo, sino que ella gira alrededor de un propósito, que está al servicio de los demás y se ocupa de su crecimiento personal es capaz de reconocer que necesita mejorar, que puede aprender de los otros y es capaz de liberarse”. Se comen tres piezas en representación de los tres patriarcas del pueblo judío: Abraham, Isaac y Jacob.

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Matzá, comida tradicional del Pésaj

Otra tradición es tomar cuatro copas de vino, una por cada expresión de libertad que usó Dios cuando liberó al pueblo judío: “Los saqué, los liberé, los redimí y los tomé”. Al mismo tiempo, representan a las cuatro matriarcas: Sara, Rebeca, Raquel y Lea.

“También recordamos la opresión”, señaló Shemtov. Para esto se come hierbas amargas o maror. Habitualmente son apio, perejil o rábano. Representan la amargura soportada por los hebreos durante más de dos siglos de esclavitud. “Recordar lo que era antes es muy importante y ayuda a ser una persona más humilde”, apuntó.

Entre adultos y niños se lee, además, la Hagadá, libro que relata la historia de los judíos en Egipto y se exhorta a que los más pequeños hagan preguntas. Según el rabino, “en la Torá se dice que hay que contárselo a los hijos y ese es el secreto de la supervivencia del pueblo judío: la capacidad de transmitir de una generación a la otra”.

Pésaj no es solo una celebración familiar o la oportunidad de liberarse de los “egiptos personales”. También es un mensaje para toda la humanidad. El pueblo judío espera la llegada del Mesías que, así como Moisés los liberó de la esclavitud, ahora vendrá a redimir a todos los seres humanos “del estado de exilio espiritual en el cual se encuentran” en el presente.

Shemtov concluyó: “En Pésaj recordamos y reafirmamos el compromiso para mejorar el mundo”.

La pascua se celebra este año solo en casa.

Por segunda vez, la celebración de Pésaj se ve alterada por la pandemia por el nuevo coronavirus. El rabino Mendy Shemtov instó a que cada familia se reúna solo con los miembros que conviven en la misma casa; con el resto se puede celebrar un “pre Seder” por Zoom u otras plataformas de videollamadas para que “nadie esté solo”.

Normalmente, a finalizar el primer día de Pésaj, la colectividad acude a la sinagoga, en particular aquellos que no tienen familia. Shemtov lamentó que, al igual que sucedió el año pasado, la celebración comunitaria fue suspendida.

“La mejor receta para celebrar muchísimos más Pésaj en familia es guardarnos en casa. Este año, que cada uno haga el Seder en casa como pueda, con alegría, sabiendo que vamos a salir pronto. Aunque estés solo, estás conectado con millones de personas en el mundo que están haciendo lo mismo en la misma noche; es una conexión espiritual”, dijo el rabino.

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