Actualidad

¿Cómo puede la nueva normalidad ser clave en la inclusión?

Una guía de la consultora en accesibilidad Umuntu propone un regreso de los comercios con medidas que contemplen a toda la población.

Perro Guía en el shopping. Foto:Fernando Ponzetto
Perro Guía en el shopping. Foto:Fernando Ponzetto

A partir de hoy, casi todos los shoppings de Uruguay reabrirán sus puertas tras casi tres meses sin recibir público. En este contexto, protocolos, recomendaciones y compromiso de comercios y usuarios toman relevancia.

¿Pero qué sucede con las personas en situación de discapacidad? Desde  Umuntu, una consultora especializada en accesibilidad, brindó una serie de consejos y sugerencias para que la nueva normalidad sea más inclusiva.

María Mónica Del Campo, directora de Umuntu, explicó a El País que desde la consultora hubo una preocupación por cómo hacer el retorno “pensando en todos”.

“Nos cuestionamos cómo hacer que sea un retorno a la actividad pensando en todos. Que esta nueva normalidad nos replantee nuevas prioridades, que ellas consideren a poblaciones o comunidades que no teníamos tanto en el radar y que tengamos la sensibilidad de priorizarlos de otra forma”, indicó.

Consejos

Desde Umuntu se compartió una lista de sugerencias para que la inclusión de las personas en situación de discapacidades sea exitosa.

Por un lado, se sugiere comunicar de forma clara por diferentes canales de comunicación, que contemplen los diferentes requisitos visuales o auditivos, los nuevos horarios y requisitos para hacer uso del servicio o producto.

También se sugiere informar requisitos y medidas de los locales y hacerlo en carteles con letra grande y con fondos que contrasten. Además, colocar afiches de lectura fácil y pictogramas para ayudar a quienes tienen una discapacidad intelectual para que comprendan las medidas de higiene.

Por otro lado, tal como lo dispone la ley aprobada hace pocos días en el Parlamento, se debe contar con tapabocas transparentes o con mascarillas de acetato para quienes leen los labios. Sin embargo, María Mónica Del Campo destacó que esta medida no sustituye la lengua de señas, que es la primera lengua para muchas personas con discapacidad auditiva.

Por otro lado, se sugiere colocar dispensador de alcohol en gel con sensor electrónico, para facilitar la desinfección de quienes tienen movilidad reducida. En caso de no ser automático, aconsejan que esté bien sujetado a la pared; si el dispositivo debe presionarse, es importante que esté aferrado de forma firme para que sostenga el peso del apoyo. Al mismo tiempo se debe colocarlo a una distancia de 110 centímetros. Además, para considerar a quienes tienen baja visión, este debe estar en una zona bien iluminada y con colores contrastantes y letras grandes.

Respecto a las cintas para marcar la distancia, se propone que sean de un color que contraste con el piso y además lleven goma adhesiva con relieve para que personas ciegas o de baja visión puedan identificarlas con su bastón. En caso que una persona ciega no respete la distancia, es importante avisarle.

En el caso de los perros guía o de asistencia, se debe contar con toallitas especiales para mantener sus patas higienizadas.

Finalmente, la actitud es la clave para la inclusión. Es importante que los trabajadores estén preparados para recibir a todos sus clientes.

“El punto justo es reconocer que, tal vez, hay alguien que tiene un requisito de accesibilidad diferente, pero consultarle a la propia persona si precisa algo y luego cómo ayudarlo”, enfatizó Del Campo.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados