TELONEROS

Reversa, la banda que hará la antesala al show de Phil collins

Un correo electrónico que llegó de imprevisto a la casilla de Francisco “Paco” Durán (batería) dio un giro inesperado en la historia de Reversa: les comunicaban que serían los teloneros de Phil Collins hoy sábado 17 de marzo.

Una productora había enviado en noviembre pasado material discográfico e información de la banda que nació en los pasillos del colegio Santa Rita, pero ellos ya habían perdido las esperanzas. Quince días atrás supieron la buena nueva y desde entonces duermen poco y ensayan todos los días para poder cantar y probar sus seis canciones ante miles de personas ¿Qué se vendrá? No lo saben.

Hablar de Reversa es hablar de amigos y del Santa Rita. Es que en ese colegio de Punta Gorda se gestó un proyecto musical entre adolescentes sin miras a nada más que tocar para divertirse. Este quinteto tiene una particularidad: nadie zafa del apodo.

Martín "Cabeza" Ibarra (bajo) y Santiago "Gordo" Mesa (guitarra y voz) integraban la banda Naftalina pero estaba al borde de la separación, entonces se les ocurrió armar un conjunto propio y fueron a buscar a Federico "Facha" Castro (guitarra). Lo tenían de vista del liceo porque era un año mayor y el comentario en los pasillos era que volaba con la viola. Así que una noche fueron a un toque en la casa del propio Facha y ese pibe de pelo largo y metalero los sorprendió "moviendo los dedos para todos lados".

Era diciembre de 2009 y estaban en pleno período de exámenes pero Santi y Cabeza tenían más preocupación por buscar un guitarrista que por salvar las pruebas. Sentados en la plaza Suiza, frente por frente al Santa Rita, se arrimaron a Facha y le dijeron, "queremos armar una banda para tocar temas de Pink Floyd y Led Zeppelin". No necesitaron hablar más: Facha se prendió sin dudar al proyecto y se acordó de un tal Francisco "Paco" Durán que había sido baterista de su primera banda, Santuario, cuando tenían 12 años. "En realidad Paco estaba en nuestra misma clase, pero no nos llevábamos muy bien", recuerda Santi entre risas.

El quinto componente llegó cuatro años después de la fundación. Alfonso "Foncho" San Martín (teclado) había cruzado miradas con Cabeza y Santi en el Santa Rita, pero era íntimo amigo de Facha así que los seguía como un fan más. Todavía recuerda ese primer toque en el Yatch Club que les consiguió una compañera de clase y los motivó a que eligieran un nombre para la banda. Tenían que decir quiénes eran para que pudieran incluirlos en los folletos promocionales del show, así que salieron de la sala de ensayo ubicada en Araucana y La Rambla y la consigna fue que cada uno tirara lo que veía. Lo hicieron sin criterio ninguno: auto, chapa, palo, rueda. Hasta que alguien dijo "Reversa". No recuerdan quién fue pero gustó, pegó y quedó.

Una de las tantas tardes que se tiraron en el pasto de la plaza Suiza a alguno se le ocurrió tallar el árbol del centro con una "R", símbolo de la banda, y resultó que Santi andaba con una navaja encima y se encargó de llevarlo a cabo. La letra sigue ahí y está bien que así sea: "Reversa tiene 100% que ver con el colegio. Ahí nos conocimos. Somos una banda de amigos que tocamos. Primero somos amigos y después una banda", dice Paco. Por ese lazo tan estrecho que los une, en parte, es que los ensayos en la Bicla hoy se hacen eternos. Ahí se juntan a tocar pero también a tomar una, ya que el lugar funciona como depósito de cervezas artesanales y además es un taller de motos antiguas y bicicletas. La Bicla, por cierto, está a dos cuadras del Santa Rita.

El milagro.

Coincidió que la sala que usaban para ensayar en sus comienzos estaba ubicada a una cuadra de la casa de Cabeza y ahí funcionaba Clover, un bar irlandés donde estos gurises de 17 años iban seguido a comer y tomar algo después de ensayar. Se hicieron amigos de los dueños y empezaron a tocar por la pizza y la cerveza. "Lo usábamos como previa: tocábamos, cenábamos, tomábamos una y nos íbamos a bailar", recuerda Santi. Había noches donde el bar "se ponía" y otras donde cantaban entre ellos y para algún amigo que los acompañaba más tarde al boliche, "pero la pizza y la birra siempre estaban", acota Paco.

Clover cerró un verano y no volvió a abrir. Entonces hicieron de Mavericks su casa: arrancaban a tocar a las once de la noche pero se iban del lugar a las siete de la mañana porque el pool, los tragos y las charlas podían más. Luego se movieron hacia la zona de Luis Alberto de Herrera y cantaron en todos los bares de esa calle: Barba Roja, Fernet, Osadía, Sacame el Maleficio, Buda, Patagonia. Hoy algunos ya no están.

En la primera época era pura improvisación: la batería no entraba y tenían que sustituirla por un cajón peruano, la voz salía mal, pero no importaba mucho. Eran amigos y de paso se divertían tocando. Pero hace un año y medio empezaron a ponerle más pienso a la banda y se profesionalizaron a nivel de sonido y presentación de shows, ya que las posibilidades que han ido apareciendo lo ameritan. Entre ellas, telonear a Phil Collins. Todavía no lo pueden creer. Piden uno al otro que los pellizquen porque no caen.

Paco cuenta que recurrieron a una productora porque estaban "trancados" a nivel de registro de canciones en Agadu, y fueron ellos quienes enviaron el material e información a la producción de Phil Collins en noviembre pasado. Los meses transcurrían, la fecha del show se venía encima y las posibilidades de que tocaran en el Centenario se acotaban. Faltaban quince días para el recital y no había novedades, hasta que una tarde llegó un correo a la casilla de Paco en horario laboral. "No les podía contar por mensaje porque tenía menos gracia que chupar un clavo, así que tuve que esperar a verlos en el ensayo. Pasé a buscar a Cabeza y le dije, tengo el presentimiento de que se viene algo bueno".

El bajista también venía teniendo algunas señales que lo hacían pensar en un buen augurio: siempre que miraba la hora en el celular los números eran capicua o iguales (16:16, por ejemplo). Paco le tiró tres indirectas en ese breve trayecto pero Cabeza no agarró ninguna. Llegaron con la idea de conversar sobre el disco que empezarán a grabar en abril o mayo pero Paco pidió ser el primer en tomar la palabra, los filmó "de canuto" a sus amigos con el celular. Primero les habló sobre la trayectoria de la banda, luego de Phil Collins, y al final los felicitó porque tocarían en el Centenario el próximo 17 de marzo, o sea hoy. Cuando lo dijo no se escuchó un ruido. Hubo cinco minutos de silencio y luego voló una silla. A partir de ese día, Santi no duerme bien porque la ansiedad y los nervios lo carcomen.

"Acá ninguno se dedica 100% a la música. Cuando llega algo así de inesperado mirás ocho años para atrás, te ponés a pensar en toda la guita y el tiempo que invertiste y sentís que valió la pena", comenta el vocalista.

La única exigencia es que canten temas propios y que estén registrados en Agadu. Harán seis canciones (Se nos va, Llama del sur, Ella, Laberintos, Soledad y Milán) y desde que se enteraron de la gran noticia se juntan todos los días a ensayar, y están tan meticulosos que las tocan en el mismo orden que lo harán esta noche en el Centenario.

Las puertas del estadio se abren a las 16:00 horas, Reversa arranca a las 18:30 y una hora más tarde se suben al escenario The Pretenders, banda amiga de Phil Collins y emblema de los ochenta. Estos cinco pibes de 25 años tienen la esperanza de que varios espectadores se arrimen temprano al estadio para disfrutar del show de The Pretenders, y así Reversa podrá tocar ante mayor cantidad de público.

Phil Collins fue la banda sonora de Foncho desde que nació porque sus padres son fanáticos y se lo transmitieron. Él sabe lo que este artista significa para la historia de la música y se lo recuerda a sus amigos en cada ensayo. Los cinco mantienen la ilusión de cruzarse con Phil Collins tras bambalinas y hablarle, ya que no tiene el perfil de la "estrella de rock egocéntrica y narcisista".

—(Santi): La banda es un hobby pero estás tocando en el Estadio Centenario y tenés que tomártelo en serio, no es jorobar con tus amigos. Es un punto de inflexión para Reversa y lo hemos usado incluso para renovar los equipos con el fin de estar a la altura del toque. Hay que poner lo mejor y dar un buen show también por la gente que te contrata. No se puede improvisar, ni llegar y ver qué pasa porque está prohibido fallar.

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