EDITORIAL

Claves para la elección

Así como fue evidente que en las dos elecciones anteriores el Frente Amplio llegó con resultados económicos favorables, en particular bajo desempleo e ingresos crecientes, hoy la situación ha cambiado sustancialmente.

Solo faltan prácticamente 3 meses para las elecciones internas que comenzarán a echar las cartas para las elecciones nacionales. El ciclo electoral de nuestro país, aunque excesivamente extenso, es sensato a la hora de ir definiendo progresivamente la elección, instrumentando un proceso en que se comienza con un amplio menú que va de Salles a Novick, luego se elige un partido con un candidato y un programa y, finalmente, se elige entre dos visiones de país despojadas de lemas partidarios.

Es un buen momento, entonces, cuando una veintena de candidatos calienta los motores para entrar en la recta final de la primera fase, para analizar cuáles serán las variables claves a seguir este año que van a definir la elección. Evidentemente, hay variables de tipo directamente político que inciden, pero también las hay sociales y económicas que tendrán un impacto nada menor en una instancia que se presagia pareja, aunque las encuestas marquen una ventaja inicial clara para los partidos de la oposición.

Dentro de las variables políticas están la forma en que se desarrollen las internas partidarias. Internas competitivas pero fraternas ha sido la opción que desde 1999 ha favorecido a los partidos, mientras que internas anodinas o fratricidas los hacen comenzar con mal pie. En este sentido habrá que seguir de cerca algunos cruces que amenazan con subir la temperatura, como los que ya se han dado entre Cosse y Martínez por los sobrecostos del Antel Arena en la interna del Frente Amplio, o al interior del Partido de la Gente que amenazan con una fractura expuesta.

Otra variable política clave será quién será el candidato elegido por cada colectividad. En el oficialismo la candidatura de Cosse luce como la más débil a partir de su apoyo a la dictadura venezolana y su pésima gestión como presidente de Antel. En el Partido Nacional hay una diferencia muy fuerte en popularidad entre Lacalle Pou y los restantes, por lo que aparece como el candidato más competitivo hacia octubre. En el Partido Colorado la situación es más ambigua. El renacimiento de Sanguinetti hace pensar que puede rescatar votos de frentistas decepcionados, en particular a partir del derrumbe y actual inexistencia del astorismo, mientras que Ernesto Talvi surge como una alternativa de renovación interesante cuyo respaldo popular se verá en unos meses.

Dentro de las variables de índole social quizá la principal sea el aumento de los índices de inseguridad, en especial el incremento impresionante de las rapiñas y de los asesinatos, realidad que ha golpeado con fuerza a los hogares uruguayos deteriorando fuertemente su calidad de vida en los últimos años. Otra variable social relevante es la creciente fractura que muestra nuestro entramado social. Es un hecho que el crecimiento económico que vivió el país hasta 2015 y el seudoestancamiento que vivimos desde entonces no se condijo con una baja de la segmentación social. Cada vez vive más gente en la calle, ha crecido el número de asentamientos y Montevideo se partió al medio entre barrios a partir del abandono de los compatriotas más humildes a su suerte. Todos estos factores, por su incidencia en la vida de cada votante y por la preocupación en el conjunto sin dudas estará pesando y cómo evolucionen en el año pautará parte de la campaña.

Finalmente hay factores de índole económica que tienen una influencia marcada en el humor de los ciudadanos.

Así como fue evidente que en las dos elecciones anteriores el Frente Amplio llegó con resultados económicos favorables, en particular bajo desempleo e ingresos crecientes, hoy la situación ha cambiado sustancialmente. A lo largo de todo el actual período, y por tanto un cambio estructural, no meramente ocasional, es que se perdieron más de 50.000 puestos de trabajo, se extendió el tiempo de búsqueda y por tanto el tiempo promedio del desempleo, y este impacto en el bolsillo de los hogares fue indudablemente mayor que el mínimo incremento del ingreso real. A su vez, entre el público informado, el incremento del déficit fiscal, de la deuda, la baja en la perspectiva de una empresa calificadora de riesgo, la inflación permanentemente fuera del control del Banco Central y los desmanes en las empresas públicas, pesarán.

Finalmente, también un elemento central será el ético. ¿Los uruguayos tendrán en cuenta a la hora de votar que sufrimos la vergüenza de que el vicepresidente de la República haya renunciado involucrado en sonados casos de corrupción? ¡Que haya sido procesado por la Justicia y haya tenido que renunciar a su cargo! Los sabremos sobre fin de año.

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