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Vivir sin miedo


@|El proyecto de reforma constitucional.

La inseguridad en la que estamos viviendo resulta insoportable. A diario se arriesga lo más valioso que tiene el ser humano que es el derecho a la vida. Circular por la calle, aún en pleno día, es harto peligroso dado que se hace en medio de la delincuencia que actúa impunemente, prácticamente en ausencia de vigilancia policial y de la consiguiente y necesaria protección.

La inseguridad se combate con prevención y ésta se obtiene con vigilancia policial intensa y permanente, la que entre nosotros es totalmente insuficiente. Y ello por cuanto el gobierno pone poca policía en la calle, apoyándose en la colocación de cámaras de vigilancia en algunas zonas lo que, más allá de un relativo efecto disuasivo, resulta ser insuficiente, porque no siempre evita que las víctimas sufran el acto delictivo en su persona y bienes.

El proyecto de reforma constitucional, en lo referente a la prevención del delito, introduce una mejora muy importante, en tanto introduce dos mil militares, que pasarían a integrar una guardia especial que reforzará el número de efectivos policiales. El proyecto ayuda a poner policías en la calle, que es lo que se necesita para a prevenir el delito.

La idea es muy buena y aporta una solución al problema, pese a lo cual ha sido combatida desde el gobierno, llegando incluso el candidato Ing. Daniel Martínez, a decir que no la aplicaría aún cuando se hubiera resuelto favorablemente en las urnas. Esto es un disparate porque es inadmisible que un gobernante se niegue a cumplir una disposición constitucional. La verdad es que el gobierno debe mantener una postura negativa frente a los militares, porque con esa filosofía mantiene los votantes que han sufrido la dictadura y tienen aún familiares desaparecidos.

Erróneamente, se pretende presentar a los militares como personal que no puede adaptarse al cumplimiento de funciones policiales y se exagera al pensar en la actuación de esos militares devenidos policías, de quienes se insinúa que habrán de actuar con exceso y abuso de la fuerza física y las armas. Es evidente que esto no es más que una excusa inaceptable, que nada tiene que ver con la realidad.

En los hechos, bastará que la nueva fuerza policial ponga agentes a patrullar las calles, para que la actividad delictiva se retraiga de inmediato.
Más allá de las críticas mal intencionadas e infundadas, la necesidad de protección policial es tan fuerte, que la ciudadanía habrá de prestarle su apoyo masivamente, lo que ya se anticipó en la recolección de las firmas y se hace visible ahora con la intensidad en que se vienen retirando las hojas de votación del si a la reforma.

Lo que está en juego es la vida humana. Usemos la herramienta que se ofrece ahora y está al alcance de la mano.

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