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Evocación del Morro García

@| No es el tiempo de glosar la carrera del Morro García, como lo llamaban, que tuvo un final demasiado terrible. Sí de intentar formas de evitar este futuro para un mundo juvenil que se siente encerrado, no entendido, ajeno.

El éxito. La fortuna. Poder hacer lo que mas quieren. Ser reconocidos. Libertad. Felicidad. Futuro más firme que lo que hoy tienen por delante. Fama. Noticia de tapa. Desde el barrio al cosmos sin retorno.

Hay gente que vive de ellos. Que los impulsa a emigrar. A ser exitosos. Asegurar el futuro propio y de los que tienen cerca, incluyendo a los que viven de ellos. Los que serán los primeros en llorar su muerte o guardar silencio si algo de conciencia les queda.

Me duele como el Morro cayó en tanta falta de futuro como para no tener esperanza ni con quien hablar o lo que fuera. Se sabe que quienes están mas cerca de los suicidas muchas veces son quienes no advierten esa tragedia. Y lógicamente son los que más sufren el desenlace.

Grité sus goles. Viví sus alegrías. Pero no pude evitar lo que pasó. El Morro tenía un poco menos de la edad de mis hijos y un poco más de la de mis nietos.

Tenemos que hacer algo. Estuve cerca de esos juveniles del deporte. Creo y me lo demuestran muchos que seguimos siendo amigos. De los superexitosos y de los que no llegaron a tanto. Eso si. Estábamos cerca. De ellos y sus familias. No. No tenían mas representantes que sus padres y les exigíamos que estuvieran en contacto. Que estudiaran y que un par de noches en la semana pasábamos por sus alojamientos colectivos para charlar de lo que quisieran.

No sé si eso alcanza. Si tratarlos como lo que son, personas que hacen deportes, pero que no se termina su vida en eso, alcanza. Pero por lo que sé de hoy eso no cubre lo necesario. Como padre y abuelo los muchachos, míos o no, trato que nunca se sientan lejos.

Querido Morro. Te dejaron solo. Para algunos ya no servías. Eras un rebelde. La máquina del fútbol de los millones debe seguir. No sos la primera y tal vez tampoco la última de sus víctimas. Yo te respeto.

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