Martín Aguirre
Martín Aguirre

El eje del poder

Elecciones, otra vez. Aunque nada más lejos de esta pieza que replicar la cantinela esa del “agotamiento”, del “ciclo electoral interminable”, y todas esas cosas. Aunque tal vez estas municipales podrían realizarse a modo de elección de “medio término”, como hay en tantos países.

Y con la ventaja de no modificar el Parlamento, cosa que lleva muchas veces a los gobiernos a vivir paralizados desde el primer día.

La cuestión es que estas elecciones tienen enorme cantidad de “entradas” para el análisis, casi tantas como departamentos o partidos hay en el escenario político nacional. Con el matiz de que tal vez las más interesantes se juegan fuera de Montevideo, como contracara de una campaña tremendamente “montevideocéntrica” en su cobertura mediática.

El partido que se juega más quizás sea el Colorado. Con la desaparición de Talvi, que le había dado incluso un giro ideológico a esa colectividad, la misma quedó sin sucesión, sin norte. Casualmente es allí en el norte donde aspira lograr algo de aire, si confirma victoria en Rivera, y logra un batacazo en Salto.

El que ve clara la importancia de esto, para variar, es el expresidente Sanguinetti, que publicó una severa carta acusando a los blancos por no haber configurado una coalición a nivel nacional, y echándoles en cara una actitud poco solidaria en Salto, donde el partido del expresidente ha intentado polarizar entre ellos y el Frente Amplio.

Lo de los colorados a esta altura luce dramático, y si no logran generar un liderazgo nuevo y pronto, su futuro parece cuestionado.

Otro que se juega una parada grande es Cabildo Abierto. En medio del debate por el desafuero de su líder, y cuando empiezan a aflorar algunos problemas internos, la forma como vote hoy podrá apaciguar esos problemas, o potenciarlos. Con el agravante de que su figura central, el senador Manini Ríos, no figura en las listas. ¿Podrá mantener su caudal de octubre?

Para los blancos, la cosa se ve más tranquila. Las proyecciones anticipan que mantendría una hegemonía en la mayoría de los departamentos. Con la posibilidad real incluso de confinar al Frente Amplio a la zona metropolitana.

Dentro de este panorama, hay algunas “batallas” locales que merecen atención. Rocha, donde una figura de proyección como Alejo Umpiérrez puede llegar a dar un sacudón. Río Negro y Paysandú, donde parecería posicionado para recuperar pie en un litoral que le ha sido esquivo estos años. A lo que hay que sumar a Salto, que sería un golpe severo al Frente Amplio si logra desplazar a Lima. Por último, Colonia, donde una victoria de Carlos Moreira tendría el sabor de la revancha, sería un cachetazo al enfoque hegemónico a nivel mediático sobre ciertas sensibilidades. Pero también podría armar algún ruido interno, ante gente que quiso enterrar al caudillo coloniense antes de tiempo.

A esto hay que sumar la proyección de Laura Raffo, cuya campaña capitalina la ha posicionado como una potente figura a futuro. ¿Será que esta vez aprovechan este capital en la capital los blancos?

Un comentario particular para Maldonado, donde tras un par de gobiernos del FA, los blancos han logrado una hegemonía llamativa. Y que debería ser un alerta para las jerarquías del Frente, de lo que pasa cuando sus líderes pierden el vínculo con la sociedad, enfrascados en bizantinas peleas internas.

Y esto nos lleva a la principal fuerza de oposición, que también se juega muchísimo hoy. La consolidación de Yamandú Orsi como líder indiscutible en Canelones le daría el empuje que le faltaba para tener una proyección nacional. ¿Tiene hoy el FA un mejor candidato a la Presidencia?

Pero el gran elector en este sentido, de donde surgirá probablemente el perfil que tendrá esa fuerza política los próximos años (y tal vez por eso los comunicadores se han centrado tanto allí) es sin dudas en Montevideo.

Una victoria de Villar, pondría al MPP como la fuerza excluyente del FA. Y por más que este no tiene el perfil clásico de los “pichones” de Mujica, será el aparato de este quien disponga de la principal fuente de colocación de cuadros del país. Entre eso y Canelones, el MPP sería amo y señor del FA.

Una victoria de Cosse sería todavía un impacto mayor. Le daría la llave de esa vital agencia de colocación política al Partido Comunista, y la pondría a ella en carrera indiscutible para convertirse en líder del FA. ¿Quién se anima a decirle que no? Algo que sería complejo a mediano plazo para esa fuerza, ya que Cosse genera una alérgica resistencia en cualquiera que no sea genéticamente frenteamplista.

¿Y Martínez? Bueno. Si las encuestas tienen la razón, será una implosión política como para los libros de estudio. Y dejará al ala socialdemócrata del FA en una debilidad terminal y, por lo tanto comprometiendo su chance de volver al gobierno a corto plazo.

Todo esto está en juego hoy. Así que lejos de ser esa aburrida expresión de un ciclo electoral interminable, es una linda chance de reclinar el sillón y observar hacia dónde se inclina el eje del poder.

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