Antonio Mercader
Antonio Mercader

La Concertación amenaza al FA

Sin propaganda, sin declaraciones restallantes y con su habitual perfil bajo el futuro del Partido de la Concertación luce cada día más sólido según las encuestas de opinión. Creado por blancos y colorados para ganar la intendencia de Montevideo ese partido se presenta como la peor amenaza que haya tenido el predominio de la izquierda en la capital en el último cuarto de siglo. Por eso, a estas alturas no hay “heladera” que le garantice nada al Frente Amplio.

Sin propaganda, sin declaraciones restallantes y con su habitual perfil bajo el futuro del Partido de la Concertación luce cada día más sólido según las encuestas de opinión. Creado por blancos y colorados para ganar la intendencia de Montevideo ese partido se presenta como la peor amenaza que haya tenido el predominio de la izquierda en la capital en el último cuarto de siglo. Por eso, a estas alturas no hay “heladera” que le garantice nada al Frente Amplio.

A nueve meses de las departamentales una encuesta de Cifra publicada por Búsqueda el jueves pasado indica que el 36% de los montevideanos votaría al Frente Amplio en tanto un 35% se inclinaría por los partidos tradicionales concertados y sumados. Hay además un 29% de personas que no se pronuncian y que conforman el grupo sobre el que centrarán las acciones para alcanzar el triunfo en las urnas.

Dentro de ese 29% hay indecisos, los clásicos “no sabe, no contesta” y, sobre todo, frentistas decepcionados con la gestión cumplida. Por la intendencia pasaron Vázquez, Arana (dos veces), Ehrlich y Olivera sin que la ciudad mostrara mejoras en áreas elementales como las tareas de limpieza, el orden del tránsito o el cuidado de calles y aceras. Tras 25 años de gobierno del mismo partido tampoco se aprecian obras de enjundia capaces de cambiarle la cara a una ciudad nunca tan gris y avejentada como ahora. Eso sí, impuestos y tasas son —en pesos constantes— los mas altos que hayan soportado los contribuyentes.
En mayo de 2015, en un hecho sin precedentes, colorados y blancos no votarán bajo sus lemas históricos sino adentro de la Concertación. Las normas electorales permiten que este nuevo partido compita con dos —e incluso tres— candidatos y tal como ocurría con la ley de lemas el que tenga más votos será el ganador (e intendente electo si tal como insinúan las encuestas esta nueva fuerza alcanza la mayoría).

Basado en los datos, el responsable de Cifra, Luis E. González, señala que el Frente Amplio registra en Montevideo una intención de voto un 10% por debajo de los sufragios que obtuvo en 2010. Conste que en esa última elección el oficialismo sufrió una merma sustancial por los votos anulados y en blanco que expresaban la queja por la situación de la ciudad y por la forma poco democrática en que designaron como postulante a la actual intendenta (“con una heladera de candidata igual ganamos”, había dicho Raúl Sendic).

Se dirá que con estos números no corresponde echar las campanas al vuelo y que los sondeos de intención de voto acaban de mostrar sus fallas en las recientes internas. Es verdad. Pero si una encuesta no hace verano, la tendencia sí marca una línea ascendente para la Concertación, el paraguas bajo el cual la oposición tendrá la oportunidad de darle a la capital uruguaya un gobierno renovador que no defraude las esperanzas de los vecinos.

Si este proyecto político prospera y el Frente Amplio pierde el control de la ciudad una gran batalla se habrá ganado no sólo en el ámbito municipal. Porque la coalición de izquierda nació y se hizo fuerte a partir de su baluarte capitalino antes de extender su influencia al interior del país. Derrotarla aquí y desarrollar una gestión ejemplar que colme las esperanzas de los montevideanos sería un paso decisivo para desalojar a la izquierda del poder en todo el país.

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