Crisis sanitaria en Venezuela

Vivir con VIH: hojas de guásimo ante escasez de antirretrovirales

Una caja de 30 pastillas cuesta 85 dólares; el salario mínimo es de 7,8 dólares.

Hojas de guásimo por falta de medicamentos contra el VIH. Foto: Reuters
Hojas de guásimo por falta de medicamentos contra el VIH. Foto: Reuters

Este contenido es exclusivo para nuestros suscriptores.

Con cuidado el hombre escoge las hojas verdes del tamaño de la palma de una mano e introduce 50 de ellas en una licuadora a la que agrega 750 centímetros cúbicos de agua. Luego cuela el líquido verde, lo sirve en un vaso y lo bebe despacio. "Sabe a lechuga con agua", dijo el hombre que vive con VIH.

El licuado se hace con las hojas de guásimo, o guazuma ulmifolia, un árbol mediano oriundo de la América tropical.

Y pese a que su efectividad es cuestionada por expertos, su uso se impuso en Venezuela entre las personas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ante la escasez de fármacos antirretrovirales, una de las facetas más dramáticas de la crisis económica en ese país petrolero.

Con cinco meses sin tomar sus medicamentos porque no hay en el estatal Instituto de Seguros Sociales, su médico le recomendó a mediados de año este licuado. "No tengo nada que perder (...) Me voy a morir, mi vida llegó hasta acá por un desfase en el gobierno, que no está cumpliendo con la medicación", dice el paciente.

Aunque el brebaje se ha tomado por años en distintos países de la región, entre ellos Brasil, como un tratamiento natural y complementario a enfermedades como la diabetes y el VIH, a Venezuela llegó por recomendación de algunos médicos porque dicen que mantiene altas las defensas. "Es un tratamiento complementario (...) porque el componente macerado de esas hojas es el tanino, que es un componente bioquímico que aparentemente tiene propiedades antivirales", dijo el médico Carlos Pérez Pérez, parte del equipo de la ONG Acción Solidaria, surgida en 1995 y que brinda atención a personas con VIH.

Desde inicios de este año cuando se acentuó la escasez de antirretrovirales, Pérez recomienda beber el licuado de guásimo dos veces al día por un mes, por una vez o dos al año.

El cartel está en la pared del consultorio del médico Carlos Pérez. Foto: Reuters
El cartel está en la pared del consultorio del médico Carlos Pérez. Foto: Reuters

Algunas pruebas clínicas para diagnosticar el VIH pueden costar 50.000 bolívares, unos 87 dólares a la tasa del mercado paralelo, y una caja de 30 pastillas de antirretrovirales, unos 85 dólares.

El salario mínimo mensual es de 4.500 bolívares o unos 7,8 dólares a ese tipo de cambio paralelo.

Con una hiperinflación interanual de 1,299 millones por ciento hasta noviembre, según datos de la opositora Asamblea Nacional, ante la ausencia de información oficial, "muchas personas dirán: o como o me hago el examen", dijo Jhony Gómez, 30 años, diagnosticado con VIH en el 2012.

Debido a la carestía de reactivos para hacer análisis, algunas personas pueden tener el virus y no saberlo.

Los últimos datos oficiales del Ministerio de Salud de Venezuela datan de 2016, y son los que maneja el programa de Naciones Unidas Onusida.

Para esa fecha, Venezuela tuvo 6.500 nuevas infecciones por VIH y 2.500 muertes relacionadas con el Sida. En 2016 habían 120.000 personas infectadas por el VIH, de las cuales el 61% accedió a terapia antirretroviral.

Sin embargo, en su página de internet, la Onusida indicó que desde el 2014 "el difícil clima económico está obstaculizando la capacidad de comprar y adquirir medicamentos, así como los suministros para las pruebas y la prevención del VIH".

"La cosa es muy triste y preocupante, no es solamente el hecho de las personas que están ahorita diagnosticadas, sino el riesgo que corre la población que desconoce que pueda tener el virus y sigue exponiendo a otras personas", dijo Gómez.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados