EL DISCURSO DEL PRESIDENTE EN SUIZA

Trump vende su mejor versión de Estados Unidos en Davos

Dijo que nunca hubo mejor momento para invertir, pero alertó por prácticas desleales.

Por momentos fue abucheados por parte de los 1.500 líderes políticos y empresariales que siguieron su discurso. Foto: AFP
Trump vende a Estados Unidos en el foro de Davos pero no logra evitar la polémica

Donald Trump vendió ayer viernes ante la élite mundial de Davos un Estados Unidos con una economía floreciente tras un "gran año" bajo su presidencia. Pero fue un discurso de doble filo: también advirtió que no hará la "vista gorda" a prácticas comerciales que considere desleales.

Trump se convirtió en el primer presidente de Estados Unidos en dirigirse al cónclave anual de ricos y poderosos en la estación de esquí suiza de Davos, después de Bill Clinton en el año 2000.

"Estados Unidos primero no quiere decir Estados Unidos en solitario", dijo en un discurso de unos 15 minutos, en el que prometió "cooperación" y "amistad" con el resto del planeta. "Cuando Estados Unidos crece, también lo hace el mundo", añadió.

"Hemos tenido un gran primer año, exitoso de muchas maneras distintas", aseguró obviando las polémicas que han marcado estos doce meses en la Casa Blanca.

También incitó a las grandes compañías presentes en el Foro Económico Mundial (WEF) de Davos a invertir. "Nunca hubo un mejor momento para contratar, construir, invertir y crecer en Estados Unidos. Estados Unidos está abierto otra vez para hacer negocios y volvemos a ser competitivos", afirmó.

Pero rápidamente cambió de asunto para exigir una aplicación más estricta de las normas comerciales, acusando a países que no mencionó de prácticas desleales, incluido el robo de propiedad intelectual y de ofrecer ayuda estatal a sus industrias.

"Aplicaremos nuestras leyes comerciales y restauraremos la integridad del sistema de comercio. Solo insistiendo en un comercio justo y recíproco podemos crear un sistema que funcione no solo para Estados Unidos, sino para todos los países", dijo Trump.

"Estados Unidos ya no hará la vista gorda con las prácticas comerciales desleales", dijo. "No podemos tener un comercio libre y abierto si algunos países explotan el sistema a expensas de otros. Apoyamos el libre comercio pero debe ser justo y recíproco", reiteró.

Trump dijo estar preparado a "negociar acuerdos comerciales bilaterales" que sean "mutuamente beneficiosos", lo que incluirá a los países de la Alianza Transpacífica (TPP) que Estados Unidos abandonó, ya sea en posibles tratativas individuales o en grupo si es en el interés de todos.

"Prensa mala y falsa".

El fundador y director ejecutivo del WEF, Klaus Schwab, felicitó a Trump por "el paquete de rebaja fiscal histórico" adoptado por el mandatario.

Cuando respondía a preguntas de Schwab, Trump reiteró sus ataques a la prensa. "Hasta que me convertí en político no me di cuenta de lo cruel, mala y falsa que puede llegar a ser la prensa", dijo Trump, provocando fuertes abucheos de parte de las 1.500 personas en la sala. Curiosamente la Casa Blanca lo interpretó de manera muy distinta y en la transcripción oficial tras esa frase aparece "risas" entre paréntesis.

Trump tampoco logró escapar a la investigación sobre las presuntas injerencias rusas durante la campaña electoral que le llevó al poder. El New York Times reveló ayer viernes que el año pasado ordenó el cese del fiscal especial Robert Mueller, que investiga las presuntas injerencias rusas, y que luego retiró su decisión ante la amenaza de dimisión de un alto responsable.

"De mierda" y aliados.

Ayer viernes por la mañana Trump se reunió en Davos con Paul Kagame, el presidente de Ruanda y de la Unión Africana, y le pidió que transmitiera sus "afectuosos saludos" a los líderes africanos poco tiempo después de que, según revelaciones de prensa, calificara a algunas naciones africanas, así como a Haití y El Salvador, de "países de mierda".

La estancia de Trump en Davos ha estado marcada por los contactos con grandes multinacionales y dos reuniones con los primeros ministros de Gran Bretaña e Israel, sus dos aliados tradicionales.

Tras meses de relaciones tensas con Londres, Trump pidió disculpas este viernes por retuitear unos videos antimusulmanes de un grupo de extrema derecha británico, uno de los temas de fricción entre los dos aliados que siempre han tenido una "relación especial".

Durante su encuentro con Netanyahu, también el jueves, Trump aseguró que bloqueará la ayuda financiera a los palestinos porque "faltaron el respeto" a Estados Unidos y desató las críticas de los principales representantes palestinos.

En la política exterior, el presidente reiteró su petición de que los socios de Estados Unidos "inviertan en su propia defensa" y "cumplan con sus obligaciones financieras", porque la seguridad común requiere que todos contribuyan en su justa medida.

También destacó sus esfuerzos "históricos" por promover ante diferentes foros la aplicación de "una presión máxima" a Corea del Norte para desnuclearizar la península coreana, e instó a los demás países a impedir el acceso de Irán al arma nuclear y a oponerse a lo que él denominó apoyo de Teherán al terrorismo.

Trump aseguró en este contexto que la coalición internacional que lucha contra el Estado Islámico (ISIS) ha recuperado casi el 100% de los territorios que los yihadistas controlaban en Irak y Siria.

Soros duro contra Google y Facebook.

George Soros arremetió en el foro de Davos contra los gigantes de internet como Google o Facebook, y pronosticó que "tienen los días contados".

Durante un encuentro restringido con periodistas en el Foro Económico Mundial, el financista estadounidense, de origen húngaro, de 87 años, criticó con dureza el carácter de monopolio de Facebook y Google. Soros los describió como "monopolios cada vez más poderosos" que podrían estar tentados de aliarse con "regímenes autoritarios" para crear "una red totalitaria como las que podrían haber imaginado Aldous Huxley o George Orwell" en sus novelas Un mundo feliz y 1984.

"Davos es un buen lugar para anunciar que tienen los días contados", afirmó.

En su opinión, la explotación de las redes sociales entendidas en sentido amplio afecta a la democracia, "particularmente en la integridad de las elecciones".

Los grandes de Silicon Valley reconocieron el fenómeno, prometieron más transparencia pero reafirmaron su optimismo sobre las bondades de la tecnología. Otros, como Jack Ma, el millonario chino propietario del gigante del comercio electrónico Alibaba, pintaron un futuro negro en el que la inteligencia artificial "será una amenaza para los seres humanos".

Soros habló sobre el bitcóin. "No es una moneda", dijo sobre esta criptomoneda, considerando que sus frecuentes brotes alcistas son "una burbuja típica". Soros no cree sin embargo en una "caída brutal" del bitcóin, sino más bien en una bajada gradual, debido al atractivo que supone para los regímenes autoritarios gracias a su anonimato.

Soros aseguró que el momento actual es especialmente "doloroso" porque las "sociedades abiertas" y democráticas están en peligro. Como hizo el año pasado, criticó con dureza la administración de Donald Trump, al que consideró "un peligro para el mundo". Indicó que, por no querer reconocer que Corea del Norte es una potencia atómica, Trump está dispuesto a provocar una guerra nuclear "para evitar una guerra nuclear". También arremetió contra la Rusia de Vladimir Putin, a la que tachó de "Estado mafioso". EFE, AFP

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