GUERRA COMERCIAL

Del muro de Berlín al tecnológico

Trump busca bloquear al gigante chino Huawei en choque que parece de la Guerra Fría.

Foto: Reuters
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Donald Trump por fin ha logrado levantar su muro: no es en la frontera con México para frenar la inmigración ilegal, el contrabando y el tráfico de drogas, sino una barrera mucho más compleja que tiene como objetivo bloquear al gigante de las telecomunicaciones nacionales de China, Huawei, para que no pueda operar en Estados Unidos, a la vez que privarla de la tecnología estadounidense mientras construye sus redes por todo el mundo.

Después de una serie de decretos, Huawei, el segundo fabricante más grande de telefónos celulares en el mundo, pronto no tendrá ningún acceso a la tecnología hecha en Estados Unidos. Hacia el último trimestre del año, los nuevos teléfonos de Huawei no contarán con las aplicaciones de Google. Además, las empresas estadounidenses de chips para computadoras están eliminando el suministro del que depende Huawei para crear redes inalámbrias de quinta generación, 5G.

Sin embargo, el pleito va mucho más allá de un mero perjuicio en contra de un gigante de las telecomunicaciones de China. El presidente Trump y sus asesores quieren obligar a otras naciones a que tomen una durísima decisión: ¿de qué lado del nuevo Muro de Berlín quieren vivir?

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Washington está retratando esta situación en términos de la Guerra Fría, -los años del enfrentamiento con el bloque liderado por la Unión Soviética- pues el secretario de Estado, Mike Pompeo, sostiene que los líderes del mundo tendrán que elegir entre una internet que proyecte los “valores de Occidente”, entre ellos el ciberespacio gratuito pero caótico y propenso a abusos, y uno “basado en los principios de un régimen autoritario y comunista”.

Sin embargo, no es para nada tan sencillo. La abrupta división que se creó en Berlín durante el verano de 1961 fue casi impermeable; detuvo casi todo el comercio y el contacto humano entre las partes orientales y occidentales de la ciudad… y se convirtió en un símbolo de dos campos adversarios que buscaban aislarse mutuamente. Pero, aunque Trump logre aislar a Huawei, miles de millones de bits de información correrán por cableado submarino de fibra óptica -gran parte del cual está instalando su filial Huawei Marine- y por satélites que conectan los dos ámbitos de internet en competencia.

Posturas.

En comunicados públicos y privados, funcionarios de inteligencia de Estados Unidos y ejecutivos y expertos de las telecomunicaciones han comenzado a admitir que Estados Unidos operará en un mundo en el que tal vez Huawei y otras empresas chinas de telecomunicaciones controlen entre el 40% y el 60% de las redes en las que hacen negocios empresarios, diplomáticos, espías y ciudadanos.

Entre los aliados más cercanos a Estados Unidos, solo Australia ha prohibido que Huawei construya sus nuevas redes; Japón prácticamente hizo lo mismo. El Reino Unido y Alemania, dos de los miembros más poderosos de la OTAN, están dando evasivas. Sus políticos temen la pérdida de empleos que podría ocasionar, así como las represalias chinas, y creen que hay elementos de la red que Huawei podría construir sin poner en riesgo la seguridad nacional.

Conforme al plan, Nokia, Ericsson u otras firmas de telecomunicaciones de Occidente podrían construir el “núcleo” de la red, los sistemas de conmutación cargados de software que gobernarán la comunicación entre las máquinas y los humanos. Huawei quedaría relegada a las partes más periféricas de la red, como los sistemas de las torres celulares que se comunican con los teléfonos y otros dispositivos.

Resiste.

Alemania ha resistido las súplicas del gobierno de Trump. Funcionarios alemanes, quienes hablaron con la condición de permanecer en el anonimato al revelar sus debates internos, dijeron que se preguntan qué sucederá si se ponen del lado de Estados Unidos, país que ayudó a reconstruir su nación después de la Segunda Guerra Mundial y la protege bajo el paraguas nuclear estadounidense. ¿Acaso Pekín amenazará a las empresas conjuntas que producen casi un millón de automóviles BMW y Mercedes-Benz en China? Además, en privado, los funcionarios aseguraron que, en Singapur, donde los barcos estadounidenses arriban para cargar combustible y recibir mantenimiento de camino a las zonas disputadas del mar del sur de China, de ninguna manera prohibirán a Huawei.
Esto podría explicar porqué Pompeo, quien ha encabezado el ataque, ha hablado en un tono más estridente, pues describe las decisiones que toman los países que construirán sus redes en los próximos doce y dieciocho meses no solo como una cuestión de seguridad nacional, sino también de lucha ideológica.

Argumentos enfrentados
Pompeo y la red bajo el comunismo
Mike Pompeo. Foto: EFE

“La empresa no solo mantiene lazos profundos con China, sino con el Partido Comunista de China, y esa conectividad, la existencia de esas relaciones, pone en riesgo la información estadounidense que cruce por esas redes”, afirmó el secretario de Estado, Mike Pompeo en una entrevista con CNBC.

“Necesitamos un espacio único donde se pueda intercambiar información, pero debe ser un sistema que tenga integrados los valores de Occidente, con el Estado de derecho, las protecciones a los derechos de propiedad, la transparencia, la apertura. No puede ser un sistema que esté basado en los principios de un régimen autoritario y comunista”, afirmó.

Sin embargo, los funcionarios de inteligencia de Estados Unidos ofrecen una explicación distinta. Están más preocupados por la posibilidad de que, en tiempos de conflicto, las autoridades chinas den la orden a Huawei y otras firmas de telecomunicaciones de apagar las redes, que del robo que podrían hacer los chinos de los datos que se mueven por las redes estadounidenses.

Huawei ha señalado como argumento que todo esto es sembrar el miedo. En una serie de entrevistas muy bien manejadas con periodistas chinos y algunos medios informativos estadounidenses, el fundador de la empresa, Ren Zhengfei, ha insistido en que se opondría a cualquier tipo de esfuerzo del gobierno chino por espiar en las comunicaciones estadounidenses o por cerrar las redes. Los funcionarios de Estados Unidos responden asegurando que, conforme a la ley china, Ren no tendría más opción que acatar.

No obstante, las entrevistas de Ren apuntan a un peligro mayor producto de las medidas: detener el flujo de tecnología estadounidense a China, o tan solo amenazar con hacerlo, acelerará la independencia tecnológica de China. El país ya lleva cuatro años en el movimiento Hecho en China 2025, una política del gobierno para que los fabricantes nacionales dominen campos críticos de la tecnología de punta como la producción de semiconductores, la tecnología 5G, la inteligencia artificial y los vehículos autónomos.

La empresa pide a la Justicia que levante la prohibición de EE.UU.

En un intento de acelerar su defensa contra los ataques del gobierno de Estados Unidos, Huawei anunció que ha presentado una moción en la que solicita a la Justicia estadounidense que declare inconstitucional la prohibición de que las agencias gubernamentales adquieran sus productos. Intenta acelerar sus acciones legales contra Estados Unidos con una “moción para un juicio sumario”, un mecanismo que permite que un juez decida sin tener que celebrarse el juicio en su totalidad.

El director legal de Huawei, Song Liuping, explicó que esta moción refuerza la demanda presentada en marzo por Huawei contra Estados Unidos por haber prohibido sus productos en medio de acusaciones de espionaje contra la compañía, a la que Washington califica de amenaza para su seguridad nacional.

“Estados Unidos no ha ofrecido ninguna prueba de que Huawei sea una amenaza para la seguridad. Es pura especulación”, afirmó y acusó al gobierno de Trump de utilizar todas las herramientas a su alcance para “llevarnos a la quiebra”. Song dijo que el veto a Huawei “sólo provee una falsa sensación de seguridad para Estados Unidos” y “distrae la atención de los desafíos reales que se afrontan”. Está convencido de que esta situación, “nunca vista en la historia”, sólo pretende sacar a la empresa del tablero y aseguró que las acciones sientan “un peligroso precedente”: “hoy son las telecomunicaciones y Huawei, pero mañana podría ser tu industria, tu compañía, tus consumidores”, apuntó. (Fuente: Efe)

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