LAS NUEVAS FORMAS DEL TERROR

Hay mil investigados por terrorismo

FBI los sigue como eventuales agresores y analiza decenas de miles de datos de inteligencia

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Labor. Funcionarios del FBI realizaron investigaciones y recogieron pruebas en el club nocturno Pulse. Foto: AFP.

Cuando un joven estadounidense de la zona costera de Florida condujo un camión cargado de explosivos hasta un restaurante situado en lo alto de una colina, en Siria, en mayo de 2014, los agentes del FBI analizaron sus posteos online y entrevistaron a sus contactos en Florida, urgidos por determinar quién podría intentar lanzar un ataque de características similares dentro de Estados Unidos.

Una de las personas con las que hablaron era Omar Mateen, un joven guardia de seguridad de una ciudad cercana que concurría a la misma mezquita que el bombardero suicida y estaba en la lista de observación de terrorismo, debido a comentarios incendiarios que hizo una vez a compañeros de trabajo, en un juzgado local. Pero, el FBI en poco tiempo terminó el análisis de Mateen, después que no encontró pruebas de que fuera una amenaza terrorista para su comunidad.

Esa conclusión esperanzadora fue dada vuelta por un espasmo sangriento de violencia en la madrugada del domingo 12 de junio, cuando Mateen asesinó a decenas de personas en un centro nocturno en Orlando, estado de Florida, antes de ser abatido en un enfrentamiento a balazos con la Policía. Los hechos horrendos causaron 49 muertos y 53 heridos, y han dejado a los miembros de las familias afectadas, vecinos e investigadores federales tratando de juntar todas las piezas sobre lo que pudo haber inducido a Mateen, de 29 años, a cometer un acto de extrema violencia.

Cada día, en las oficinas del FBI a lo largo de Estados Unidos, los agentes estudian por última vez la documentación clasificada sobre ciudadanos estadounidenses. Vuelven a leer los informes y relevamientos de vigilancia. Y, toman la decisión de cerrar un caso.

Es una decisión pesada, que es revisada con detenimiento por los supervisores. Pero, con hasta 10.000 investigaciones sobre terroristmo abiertas a la vez por el FBI, hay muy poco tiempo para la preocupación.

El terrible ataque que se perpetró el Orlando, ha traído inusual atención a un proceso aparentemente tedioso y común. Durante diez meses, agentes del FBI investigaron al pistolero, Omar Mateen, pero cerraron la investigación después de seguir una serie de etapas establecidas. Los supervisores del FBI aprobaron la decisión. Los administradores en Washington DC, que pueden cambiar toda decisión de cerrar un caso, fueron notificados.

Los funcionarios dijeron que no hubo nada destacable de la decisión, hasta que estallaron los balazos en la madrugada dominical, en un centro noctuno de Orlando.

El martes pasado, el FBI estaba analizando el uso de la computadora por parte de Mateen, intentando saber cuánto conocía su señora antes del ataque. La fiscal general, Loretta Lynch prometió una investigación completa que también abordaría "si hay lecciones que podemos aprender para prevenir otra tragedia". Sin embargo, quizás el mayor interrogante que suscitó el hecho —al igual que en el atentado contra el Maratón de Boston, en 2013— fue porqué el comportamiento del agresor había creado suficiente alarma para atraer el atención del FBI, pero no pudo ser frenado.

Incesante.

La respuesta, en parte, es una reflexión de la vigilancia estadounidenses en la era de "si ve algo, dígalo". Decenas de miles de datos de contraterrorismo fluyen cada año hacia el FBI. Algunos tienen fundamento. Otros son consecuencia de cónyuges que actúan por venganza o personas que plantean sospechas referidas a estadounidenses de origen árabe. Miles de investigaciones se abren y cierran. En la actualidad, las autoridades señalan que el FBI tiene bajo investigación a 1.000 potenciales "extremistas violentos locales", la mayoría de los cuales probablemente estén vinculados o inspirados por el Estado Islámico. Entre 50 y 100 son considerados de la máxima prioridad.

El flujo de datos es incesante. Las agencias de inteligencia de Europa y Medio Oriente enfrentan desafíos similares, especialmente desde el ascenso del Estado Islámico. Pero, en Estados Unidos, los ciudadanos fozan de las protecciones únicas de la Primera y Segunda Enmiendas de la Constitución. Criticar o hasta odiar, al gobierno de Estados Unidos no es un delito. Tampoco lo es declarar el apoyo al Estado Islámico o comprar una pistola.

El número de agentes que trabaja en los casos de terrorismo se mantiene en reserva y cambia con la amenaza, pero a lo largo de Estados Unidos suman varios miles, junto con innumerables analistas. Discernir entre estadounidenses enojados que hablan con agresividad y eventuales terroristas está entre sus mayores desafíos.

"Creo que el FBI tiene una misión muy difícil, porque este tipo parece un lobo solitario", dijo Caroline Fredrikson, presidenta de la American Constitution Society, que critica con frecuencia al FBI.

Frustran ataque a hinchas en Eurocopa: 3 acusados.

Tres hombres fueron inculpados de "intento de asesinato en contexto terrorista" tras la oleada de registros policiales en la madrugada de ayer sábado, en Bélgica, en cuyo transcurso fueron detenidas doce personas, indicó la fiscalía.

Las autoridades informaron que Samir C., Moustapha B. y Jawad B. fueron acusados formalmente de "participación en actividades de un grupo terrorista" y pasaron a detención provisional, mientras los otros nueve detenidos fueron liberados tras ser interrogados.

Segun la cadena televisiva privada belga VTM, la amenaza apuntaba en particular a las zonas de fanáticos instaladas para seguir el partido que ayer jugaron en la ciudad francesa de Burdeos, Irlanda y Bélgica por la Eurocopa.

En Francia, una fuente policial dijo a la AFP que no se había "detectado ningún proyecto o amenaza particular para el partido" de la selección belga.

Desde la madrugada la policía llevó a cabo "decenas" de redadas en 16 municipios de Bélgica en un operativo antiterrorista, pero el gobierno decidió "mantener" los eventos públicos, en particular aquellos vinculados al partido Bélgica-Irlanda el sábado en Francia.

"Los elementos recabados en la instrucción requerían intervenir inmediatamente", precisó en un comunicado, la fiscalía federal, que centraliza las investigaciones antiterroristas.

El miércoles, el nivel de alerta de seguridad era de 3, lo que significa una "amenaza posible y verosímil", en una escala de 4. (Fuente: AFP)

UN NUEVO ESCENARIO.

Otra forma de generar violencia.

El dilema que tienen las autoridades del FBI no es nuevo, pero sí cada vez más complejo. El caso de Omar Mateen lo demuestra.

El Estado Islámico alienta a cualquiera a tomar las armas en su nombre. Los viajes y el entrenamiento no son necesarios. Agentes veteranos de contraterrorismo lamentan que la diferencia entre el último ataque a balazos que hubo en un colegio en Estados Unidos y el último ataque terrorista es si el agresor alabó al Estado Islámico, sin importar si tiene vínculos con el grupo. Prevenir esos ataques se ha convertido en una misión diferente, dijo James W. McJunkin, un ex jerarca del FBI que supervisó casos de terrorismo por años durante los tiempos de auge de Al Qaeda. "Es el equivalente en contraterrorismo a impedir que una persona robe un comercio", indicó.

Después de recibir información de los investigadores, el diputado demócrata por California, Adam Schiff, señaló que Mateen pareció estar impulsado por una mezcla de radicalización violenta y odio hacia los homosexuales y las lesbianas.

El director del FBI, James Comey, dijo en una conferencia de prensa, que los agentes usaron varios métodos para investigar a Mateen, incluyendo el envío de un informante encubierto que hizo contacto con él, grabó las conversaciones y pudo verificar sus registros personales y financieros. (Fuente: The New York Times)

El peligro de lobos solitarios.

El caso del asesinio de una pareja de policías en París demuestra, al igual que el autor de la masacre de Orlando, un fracaso de la inteligencia y la imposibilidad de frenar a los lobos solitarios. Omar Mateen, que cometió la masacre en Estados Unidos, y Larossi Aballa, que ultimó a un agente y después a su esposa, en Francia, eran conocidos por la policía.

Después que salió de la cárcel, Aballa se movió de manera de no levantar sospechas. En enero, incluso abrió un local de comida rápida. Una vida aparentemente banal, como tanto otros que de un momento a otro pasaron a la acción.

Todavía está fresca en la memoria la sangrienta expedición de la pareja de atacantes de San Bernardino, en Califonria que mató a 14 personas en diciembre pasado, o los despiadados hermanos chechenos Dzhokar y Tamerlan Tsaernev que atentaron contra el maratón de Boston, en 2013.

El Estado Islámico y las redes sociales llevaron a una evolución cada vez más letal el fenómeno del terrorista "hecho a sí mismo" desde diciembre de 2001, cuando el atacante solitario Robert Reid, inspirado en Al Qaeda, trató de explotar un avión que volaba de París a Miami con la bomba que tenía en sus zapatos.

Entre los casos están, los de los hermanos Kouachi (cometieron los asesinatos en la revista Charlie Hebdo) y de Amed Coulibaly (atacó el supermercado judío Hyper Cacher en París). (Fuente: ANSA)

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados