CARRERA PRESIDENCIAL

Las elecciones francesas comienzan a calentarse

La extrema derecha utiliza las redes sociales para atacar a sus rivales.

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Marine Le Pen podría llegar a una segunda vuelta con François Fillon. Foto: AFP

En la carrera a la presidencia francesa, la extrema derecha dispone de una fuerza de ataque sin parangón en las redes sociales, que utiliza para desacreditar a los rivales de la candidata Marine Le Pen.

Desde que la derecha designó a su candidato, François Fillon, a fines de noviembre, la formación de extrema derecha francesa, el Frente Nacional (FN), lleva a cabo una campaña activa bajo la etiqueta îLeVraiFillon (El verdadero Fillon) en la que difunde a diario sus declaraciones sobre el islam, la situación de los extranjeros, la reforma de la seguridad social. Esto, con un sólo objetivo: desacreditarlo.

Fillon fue primer ministro entre 2007 y 2012, bajo la presidencia de Nicolas Sarkozy.

El FN también tiene en la mira a Emmanuel Macron, que los sondeos colocan entre los candidatos favoritos junto a Fillon y Le Pen. "îMacron ministro de Economía son 400.000 desempleados más", tuiteó el jueves Nicolas Bay, secretario general del FN.

"Funciona de manera excepcional, los otros tienen mucha dificultad para contraatacar, el equipo de Fillon parece que no está muy acostumbrado a esto. Son operaciones que vamos a repetir permanentemente", aseguró David Rachline, director de campaña de Marine Le Pen, para quien las redes sociales permiten "una relación con los franceses sin filtro".

Esta comunicación se inscribe en una estrategia ya antigua. En 1996 el FN fue el primer partido político en crear su página internet para evitar a los medios tradicionales. Hoy, los cuadros del partido tuitean sin parar. Tanto en Facebook como en Twitter Marine Le Pen suma más de un millón de seguidores. Una audiencia superior a las de los otros candidatos a la presidencial. Le Pen no duda en utilizar las redes sociales para "dirigirse directamente al pueblo".

En Austria, el partido de extrema derecha FPÖ también apostó a una difusión masiva de mensajes en Facebook en la presidencial de 2016, que terminó finalmente con la derrota de su candidato. En Estados Unidos "el cambio total del lugar del debate público" dio un impulso a la campaña de Donald Trump, señaló Benoit Thieulin, fundador de Netscouade, una agencia de comunicación digital.

"La ventaja de una red social es que no tiene oposición. (El candidato) difunde su palabra sin que lo moleste algún periodista que podría contrariar el discurso", observa Christian Delporte, experto en comunicación política.

Para ampliar su audiencia, el Frente Nacional lleva a cabo acciones concertadas difundiendo en diferentes cuentas el mismo mensaje al mismo tiempo, como la reciente serie visual destinada a demostrar que las ideas de Marine Le Pen son "mayoritarias en Francia" y que declina cada propuesta con un sondeo favorable.

Impresión de masa.

Además de su propia red, el Frente Nacional cuenta con la caja de resonancia del sector de la extrema derecha, muy implantado en las redes sociales, según Dominique Albertini, coautor de La Fachoesfera, un libro dedicado al tema. Como ejemplo se puede citar la campaña îFaridFillon, que muestra al candidato François Fillon como cercano a los sectores islamistas, una estrategia que ya se utilizó contra el exprimer ministro Alain Juppé durante las primarias de la derecha utilizando el hashtag îAliJuppé.

"Es lo que dice el FN con palabras más elegidas, pero va en el mismo sentido", observa Dominique Albertini para quien la "lógica de redes" permite al Frente Nacional "recoger los frutos de estas operaciones sin mojarse".

Marine Le Pen niega que el FN haya lanzado esa campaña, pero alimenta al mismo tiempo el debate: "La verdadera pregunta es cuál es la relación de François Fillon con los fundamentalistas islámicos", lanzó, interrogada sobre el tema.

Durante la campaña presidencial, los periodistas especializados en redes sociales se preparan para una multiplicación de tuits y de hashtags emitidos por la "fachoesfera" para dar una impresión de masa e imponer sus temas a la prensa tradicional.

Otras estrategias virales, como citas erróneas o sucesos de sociedad a veces viejos, permiten propagar discursos nacionalistas o xenófobos. "A partir de tendencias (trending topic) esperan llegar a ser visibles fuera de su propia red", explicó Nicolas Vanderbiest, autor del blog Reputatiolab. "La gente se pregunta qué es ese hashtag, lo descubre y entra en contacto con la información".

"Derechas y patriotas".

En tanto, Fillon reiteró ayer sábado sus principios "de derechas y patriotas" y aseguró que sólo con sus propuestas radicales Francia podrá superar la "decadencia" en la que le ha sumido la izquierda.

En el discurso de aceptación de su candidatura a la presidencia ante el partido Los Republicanos, Fillon dijo que la campaña a las presidenciales de abril-mayo próximo no le hará moderar el programa que le condujo a la victoria en las primarias de hace dos meses.

El favorito de los sondeos para conquistar el Elíseo reiteró sus recetas de recortar el Estado, de favorecer la iniciativa privada para conseguir el pleno empleo, que es su "prioridad", y para convertir Francia "en la primera potencia europea en diez años".

También se mantuvo firme en su lucha contra la inmigración, que quiere "reducir al mínimo", dejando entrar solo a aquellos que el mercado laboral francés reclame. Y, a todos los que entren, les exigirá "trabajar, aprender el francés y respetar las leyes del país".

Socialistas definen el 22 y 29 de enero

Seis hombres y una mujer concurrirán a las elecciones primarias por el Partido Socialista francés y sus aliados el 22 y 29 de enero para elegir un candidato de izquierda para las elecciones de abril. El ex primer ministro Manuel Valls es el favorito. Dimitió a su cargo para dedicarse de lleno a la campaña. Nacido en España hace 54 años y naturalizado francés a los 20, encarna la concepción de la izquierda reformista, pero su personalidad inflexible y su discurso favorable a las empresas le han valido un fuerte rechazo dentro de sus propias filas. Le siguen Arnaud Montebourg (54, ex ministro de Economía), Benoît Hamon (ex ministro de Educación), Vincent Peillon (56, eurodiputado de 2004 a 2012), Sylvia Pinel (39, presidenta del Partido Radical de Izquierda), François de Rugy (43, diputado), y Jean-Luc Bennahmias (62, de la Unión de Demócratas y Ecologistas).

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