Uruguay, historia e imágenes

El porqué de las fotos uruguayas

Divulgan un libro que muestra los usos sociales de las imágenes en parte del siglo XX.

Obreros durante la construcción de la Facultad de Arquitectura en 1945. Foto: Archivo Isabel Mandello
Obreros durante la construcción de la Facultad de Arquitectura en 1945. Foto: Archivo Isabel Mandello

Un libro que muestre el vínculo entre la fotografía y la sociedad uruguaya. Esta fue la idea de los investigadores del Centro de Fotografía de Montevideo (CDF), quienes en julio lanzaron "Historia y usos sociales", un documento que, a través de las imágenes, repasa el desarrollo del país desde 1930 a 1990.

"En Uruguay desde las primeras décadas del siglo XX, la fotografía fue una de las bases de la construcción del imaginario nacional", comentó Daniel Sosa, director del CDF.

"Es un trabajo que parte desde la historiografía y en el análisis de imágenes. Es pensar la fotografía desde múltiples aspectos: no considerarla solo la artística, ni de propaganda o familiar. Pensar la imagen como un objeto, un documento, una forma de mirar la realidad y de intervenir sobre la realidad", comentó a El País Mauricio Bruno, coordinador de esta obra junto a Magdalena Broquetas.

La obra implicó una tarea de visualización de fotos en archivos de la Biblioteca Nacional, del Museo Nacional de Artes Visuales y del propio Centro de Fotografía, entre otros.

Foto: Diario El Día
Foto: Diario El Día

Además, realizaron entrevistas a fotógrafos que contribuyeron a entender esas imágenes y consultas a numerosos diarios, revistas ilustradas, publicaciones periódicas de grupos y organizaciones culturales, gremiales o profesionales.

Este documento "mantiene la preocupación por identificar usos, funciones, autores, productores y ámbitos de exhibición y consumo de la fotografía, teniendo en cuenta las características de la práctica fotográfica en cada contexto, las posibilidades expresivas y de comunicación que la tecnología disponible habilitó y los efectos políticos y culturales de su circulación", agregó el documento.

Repaso político y social

El libro —hecho en conjunto con el departamento de Historia del Uruguay de la Universidad de la República— analiza cómo la fotografía empezaba a ser habitual como medio de propaganda estatal en esa primera parte del siglo XX.

"Se transformó en una herramienta fundamental tanto para mostrar en el exterior los progresos de Uruguay como para extender entre los ciudadanos uruguayos un sentimiento de comunidad nacional, rol que cumplió con particular importancia durante", indica el libro en su primer capítulo.

Bruno recordó que es un período donde Montevideo vivió una gran renovación arquitectónica y urbanística. El gobierno municipal impulsó una fuerte política de producir imágenes que muestren esa capital que está en plena reforma. "Esto con la intención de mostrar a los uruguayos y al exterior una idea muy positiva del Uruguay", comentó.

Así lo expresa el libro en su página 25: "La proliferación de edificios y de otras construcciones de alturas inusitadas para lo que los uruguayos estaban acostumbrados —como los palacios Salvo, Lapido y Díaz, el edificio Santiago de Chile y el Obelisco a los Constituyentes de 1830, todos construidos entre 1928 y 1938—ofreció a los fotógrafos no sólo puntos de vista novedosos sino también la posibilidad de materializar la modernidad de Montevideo en imágenes de sus rascacielos".

De hecho, la revista Mundo Uruguayo comparaba a mediados de siglo el Palacio Salvo con el Empire State de Estados Unidos. "Aun cuando sea superado en altura, seguirá siendo por mucho tiempo uno de los símbolos de nuestra pujante ciudad", decía un artículo sobre el edificio de diciembre de 1947.

El retrato de María Botaqui  en el estudio Silva en el año 1959. Foto: archivo María Botaqui
El retrato de María Botaqui en el estudio Silva en el año 1959. Foto: archivo María Botaqui

Por otra parte, el investigador señaló que hubo barrios que fueron "sobrerrepresentados" con el fin de estimular el turismo en esa zona y otros, de clase más trabajadora, de los que casi no hay registros.

En el Uruguay de los 40 y 50 hubo un "correlato muy fuerte" entre la producción de imágenes y lo que el gobierno pretendía transmitir. "Se ve la fuerte presencia del Estado sobre la sociedad, las construcciones de viviendas para trabajadores, la educación y la cultura del pueblo y el progreso de la economía", comentó Bruno.

En la dictadura también existió una preocupación por la producción visual. La idea era generar una imagen sobre el Uruguay que compitiera con los discursos que estaban emitiendo en el exterior las organizaciones de exiliados. El cometido final del régimen "era rebatir las denuncias que las organizaciones estaban denunciando sobre las violaciones de derechos humanos en Uruguay", comentó Bruno.

El documento muestra cómo la folletería turística fue uno de los medios más utilizados para mostrar la "normalidad" del país en ese entonces.

Fotos que recordaban el pasado del país
Una fotografía de la Revista Turismo que busca mostrar el verano en Montevideo. Foto: Centro de Fotografía

La fotografía conmemorativa fue uno de los temas que más entusiasmó al gobierno municipal en varios años del período analizado. La Oficina de Propaganda e Informaciones y la Comisión de Fiestas de Montevideo tenían el cometido de visibilizar los rituales de estas celebraciones. Por ejemplo, concentraciones públicas en diferentes espacios de la ciudad, calles decoradas e iluminadas especialmente para la ocasión, desfiles militares e incluso la propia organización del Campeonato Mundial de Fútbol en el nuevo Estadio Centenario.

Antes de las celebraciones de 1930, con motivo del centenario de la Jura de la Constitución, los liceos y escuelas públicas pedían imágenes "antiguas" para mostrar símbolos de identidad y conciencia nacional. Estas servían para contrastar con esos festejos. "Eran pruebas gráficas del carácter evolutivo de la historia nacional", indica el libro. Tantas solicitudes tuvieron que tres días antes del 18 de julio de 1930, el Concejo de Administración de Montevideo se vio obligado a limitar estas entregas debido a la elevada cantidad de pedidos. Los investigadores recuerdan también cómo se conmemoró el centenario de la muerte de Artigas. "Sirvió para fortalecer el sentimiento de comunidad", dicen. 

Foto: Centro de Fotografía

Retrato: del lujo a la práctica extendida

En el capítulo 5, la investigadora Clara von Sanden explica cómo el retrato fotográfico pasó de ser un "objeto de lujo a una práctica extendida". "Esto fue posible gracias al abaratamiento de los soportes que sobrevino tras la generalización de la producción industrial de materiales fotográficos", señala el libro.

Von Sanden cuenta que el retrato salió de los estudios y comenzó a practicarse cada vez más al aire libre.

De esa manera se adaptó a "los deseos y estilos de un público para el que era más frecuente crear y consumir fotografías".

Esta transformación también se ve en cómo los retratados empezaron a posar: antes lo hacían de una manera más rígida, pero en la medida que la tecnología permitía obtener imágenes aceptables sin ese requisito, los uruguayos comenzaron a elegir otra forma de exhibirse frente a cámara.

No obstante, el retrato "de estudio" siguió siendo utilizado elegido para comunicarse con seres queridos que vivían en el exterior.

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