RÉCORD

Cada 43 minutos alguien pidió refugio en Uruguay en 2019

Ciudadanos de 46 nacionalidades diferentes han solicitado el refugio en Uruguay durante el último año.

Venezolanos ingresan a un avión en el aeropuerto de Boa Vista (Brasil), en mayo de 2019. Foto: EFE
Venezolanos ingresan a un avión en el aeropuerto de Boa Vista (Brasil), en mayo de 2019. Foto: EFE

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Una balsa cruza el Mediterráneo con africanos que escapan de la persecución religiosa. Ocurre a 10.000 kilómetros de Uruguay. Un salvadoreño es llevado por coyotes en México tras esquivarle a las maras. Ocurre a 7.900 kilómetros de Uruguay. Una familia colombiana huye a Panamá por las amenazas de la guerrilla. Ocurre a 6.800 kilómetros de Uruguay. Cada 43 minutos una persona solicita refugio… ocurre en Uruguay.

Eso de que Uruguay “es demasiado lejos” y “está desconectado de los circuitos migratorios internacionales”, ya no corre. El 2019 cerró con un récord de pedidos de refugio en el país: 12.238, el 67% varones.

El continuo ascenso de las solicitudes de refugio de ciudadanos cubanos es lo que dispara la estadística: llegan de a 30 por día, cuando en 2015 habían sido solo nueve en todo el año. Pero incluso excluyendo a esta nacionalidad, los pedidos de cobijo están en cifra récord.

Ciudadanos de 46 nacionalidades diferentes han solicitado el refugio en Uruguay durante el último año. Y entre los países que encabezan la lista, figuran algunos de los conflictos internacionales que ocupan más titulares en los medios de comunicación del mundo.

Venezuela está a semanas de convertirse en el país más expulsor de población, incluso por encima de Siria. Casi cinco millones de personas han sido desplazadas de allí. Y hubo 507 venezolanos que solicitaron el refugio en Uruguay en 2019.

El dato no es menor si se tiene en cuenta que, por un acuerdo del Mercosur, los nacionales del país caribeño reciben la residencia sin mayores sobresaltos. Esa facilidad hace que Uruguay no considere automáticamente a todo venezolano como refugiado, pese a que la agencia de Naciones Unidas para los refugiados (Acnur) recomienda esta definición por el estado de emergencia.

Aun así, a 25 de esos solicitantes venezolanos ya se les ha concedido el refugio bajo el amparo de la ley 18.076. Quiere decir que la comisión que estudia los casos encontró evidencia de persecución política, étnica, religiosa o bien que la vida de ellos estaba en peligro.

En el podio de las nacionalidades que más pidieron el cobijo de Uruguay, figura Senegal (388 solicitudes). A diferencia de los africanos que antes llegaban en los barcos, como polizones, ahora vienen desplazados desde Brasil. Sucede que la mayoría de estos migrantes carecen de documentación y la solicitud de refugio es la única manera de regularizar su pasaje por las fronteras.

Distinto es el caso de los 65 solicitantes de refugio provenientes de Bangladesh. La Comisión para los Refugiados “aún no los ha entrevistado”, pero cualquiera de ellos viene de la zona con más apátridas. Más de un millón de rohinyás -etnia musulmana de Myanmar- han sido desplazados por una “limpieza étnica” iniciada en esa zona de la bahía de Bengala.

El Salvador, que forma parte de la zona “más violenta del mundo”, según Naciones Unidas, no figura entre las cinco nacionalidades de más solicitudes de refugio (está en el puesto nueve). Pero sí integra el podio de los refugios concedidos. Uruguay reasentó desde allí a seis personas y reunificó a un familiar de otros salvadoreños que ya estaban en el campo uruguayo.

A diferencia de la solicitud de refugio clásica -que es cuando llega una persona que dice estar en peligro-, en el reasentamiento es el Estado uruguayo el que va en busca de las personas para darles cobijo. Aconteció con familias sirias, con colombianas y ahora salvadoreñas.

Según Alicia Isern, una de las integrantes de la secretaría permanente de la Comisión para los Refugiados, “todavía no se sabe qué política hacia los refugiados” impulsará la nueva Cancillería liderada por Ernesto Talvi. Pero, a juzgar por las promesas de campaña cuando el colorado era candidato, “es probable que los acuerdos continúen y hasta se regularicen más casos”.

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