UN VISTAZO A LA VIDA PRIVADA DEL PRECANDIDATO BLANCO

Adelanto exclusivo del libro que cuenta los años “revoltosos” de Luis Lacalle Pou

“Luis Lacalle Pou, un rebelde camino a la Presidencia”, se publica hoy.

El precandidato cuenta sus problemas de crecimiento en la infancia y el difícil vínculo con su padre. Foto: Fernando Ponzetto
El precandidato cuenta sus problemas de crecimiento en la infancia y el difícil vínculo con su padre. Foto: Fernando Ponzetto

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Él tenía 10 años y sus padres, Luis Alberto Lacalle y Julia Pou, decidieron enviarlo al psicólogo, para intentar comprender cuáles eran los motivos que lo llevaban a ser más revoltoso de lo que ellos consideraban normal.

“Entré con tres problemas que ya tenía identificados y salí con dos nuevos. Lloré mucho por la angustia que eso me causó”, cuenta el hoy precandidato del Partido Nacional en el libro “Luis Lacalle Pou, un rebelde camino a la Presidencia” (Planeta) de Esteban Leonís. “Llegué a casa y les dije a mis padres que no volvería más”, dice Lacalle Pou. Y nunca más pisó un consultorio.

Ese es uno de los relatos que aparece en el libro, que se publica hoy y muestra el lado humano del candidato, además de su vida política.

El País accedió a un adelanto exclusivo de la publicación. Aquí algunos de los puntos más destacados.

Problema de crecimiento

“Sus padres comenzaron a preocuparse por la baja estatura de Luis y se le diagnosticó un problema de crecimiento (…) El proceso médico era bastante invasivo para un niño. Constantes extracciones de sangre y radiografías, sumadas a una medicación que debía tomar rigurosamente cada noche. Sin embargo, nada de aquello terminaría dando los resultados esperados. Luis no solo seguía siendo el más bajo de la clase, sino que estaba comenzando a generar una energía emocional negativa”.

Examen en Estados Unidos.

 “En setiembre de 1987, cuando tenía 14 años, tras varios exámenes en Estados Unidos se determinó que Luis tenía problema en la hormona de crecimiento. Durante un año recibió diariamente un inyectable con una medicación altamente costosa, que se le daba su propio abuelo, Alejandro Pou. Los resultados tardaron en verse pero al llegar a los 17 el tema del crecimiento dejó de ser un problema, aunque las secuelas psicológicas duraron más”.

Independencia.

Su padre recuerda la independencia como una de las características de su hijo desde pequeño. “Una de las primeras palabras que aprendió a decir y repetía todo el tiempo era ‘zolo’ con zeta porque era zezeoso. Era muy curioso, siempre preguntaba cómo se hacía y después lo quería hacer él, pero solo”

Luis Alberto Lacalle. Foto. Archivo El País
Luis Alberto Lacalle. Foto. Archivo El País

Estatura

“Quizás por el tema de la estatura, buscaba sobresalir de alguna manera”, cuenta su amigo Horacio “Tano” Abadie. “Andaba con unas botas tejanas blancas, campera nevada y mientras todos escuchábamos The Police, él ponía Sumo. Buscaba rebelarse y diferenciarse. Tenía una personalidad diciendo como ‘acá estoy yo, soy chiquito pero estoy yo’. Eso a veces le generaba problemas, porque nunca se achicaba y si tenía que irse de las manos, se iba”.

British.

“Jamás se destacó por ser un buen alumno. Era inquieto, poco afecto al respeto a las normas y algo contestador pero gran deportista”. Fue al colegio British Schools. Hoy hay un solo deporte que lo sigue acompañando: el surf.

Presidencia de su padre.

“Luis seguía siendo el dolor de cabeza de sus padres (…) El diálogo con su padre era el mínimo necesario”. Un día les dijo que no sería “ni abogado ni político, porque es una vida de porquería”. Su madre le respondió: “No te preocupes Luis, yo de ti no espero mucho como estudiante, así que veremos en su momento cómo te podemos ayudar. Tendrás que elegir algo más simple para hacer en tu vida”.

En Suárez.

“En la residencia prefirió ubicar su dormitorio en la buhardilla de la casona (…) Solía salir de noche en su ciclomotor o en un viejo VW Amazon por la puerta de servicio”.

Drogas.
El rumor de que se drogaba corría por toda la residencia presidencial
Luis Lacalle Pou. Foto: Fernando Ponzetto

“Lo agarré en la cocina y le dije ‘papá, tengo que contarte algo’ (…) Nunca fui adicto, tuve la suerte que nunca quedé adentro. Fumé marihuana por primera vez a los 17 años. Inicialmente lo hacía los fines de semana, después tuve un tiempo en que lo hice casi todos los días, durante el verano. Después volví a hacerlo esporádicamente. Cuando probé la cocaína fue en el verano del 94 y me pasó lo mismo, la consumía esporádicamente, pero no cambió mis hábitos, como por ejemplo seguir haciendo deportes. Tuve suerte, una suerte de ángel de la guarda que, entre otras cosas, nunca permitió que me atrapara la adicción”.

Cocaína: “Un viernes de Semana Santa había pasado toda la noche despierto, nos estábamos yendo para el campo con un amigo y me sentía muy mal, y ahí dije ‘hasta acá llegué’. Habían pasado dos años desde la primera vez. Desde ese día nunca más volví a consumir”.

Alcahuetes.

 “Durante la presidencia de mi viejo conocí lo que son los alcahuetes del poder, esos que son los primeros en llegar y también los primeros en irse”.
Corrupción: “Yo tenía la profunda tranquilidad de quién era mi viejo (…) Siempre tenía muy claro que lo que se decían eran calumnias. Porque sabía quiénes eran mis padres”.

Política y derecho.

“Luis me sorprendió. Primero cuando decidió estudiar Derecho y después cuando empezó a acompañarme en las recorridas políticas. En ese momento pensé: ‘aun a pesar suyo, el ADN está’”, dice Julia Pou.

Oligarca puto.

“Aquella noche de la trifulca en el Parlamento la pasé horrible, porque no me sentía orgulloso de haberme ido de las manos”. El entonces diputado Juan José Domínguez le fue a pedir disculpas a los pocos días pero él le dijo: “A los agravios públicos, disculpas públicas, no privadas”. Al año reconoció en una radio que estuvo mal: “Ahí sí hablé con él. Y di por cerrado el capítulo”.

"Loli".

Luis Lacalle Pou y Lorena “Loli” Ponce de León tuvieron un primer encuentro en el verano de 1998. Ella trabajaba como promotora en Punta del Este. Una noche coincidieron en una discoteca. “Mirala bien, con ella me voy a casar”, le dijo a uno de los amigos que lo acompañaban. Ya en Montevideo, se volvieron a ver en una reunión donde estaba “todo armado” y terminaron yendo a bailar a Azabache. “Lorena venía de un noviazgo largo y no quería retomar una relación formal tan rápido, por lo que ambos acordaron dejar que las cosas fluyeran”. La fiesta de casamiento en Haras del Lago reunió a más de 1.300 invitados, con el entonces presidente Jorge Batlle incluido.

Hijos.

Lacalle Pou estaba en el Palacio Legislativo el 30 de diciembre de 2003 cuando recibió la llamada de la clínica: “Loli está embarazada”, le dijeron. “Cortó la llamada y, tal como había prometido, tomó su caja de cigarrillos, la tiró a la papelera y no prendió uno nunca más (…) El 7 de agosto de 2004 llegarían Luis y Violeta, los primeros mellizos nacidos en nuestro país por fecundación in vitro a través de embriones congelados. Confirmando que el tema era más que nada psicológico, al año y medio, el 7 de febrero de 2006, nació Manuel, sin la necesidad de ningún tratamiento”.

Carácter.

“A Luis no le gusta perder ni a la bolita, eso hace que viva en una estrategia constante. En casa yo soy el impulso y él la estrategia”, dice su mujer.

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