ONU analizará la participación de las mujeres en las misiones humanitarias

Mujeres uruguayas en misiones: armadas para la paz mundial

En 2006, Ana Lucas salía a correr al frente de un grupo de más de 40 soldados por la ciudad de Kananga (Congo); a la semana mujeres que vivían en el lugar corrían junto a los militares uruguayos.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Uruguay ocupa el primer lugar en la región en cuanto a participación femenina en misiones de ONU.

Lucas tiene el grado de capitán y fue la primera oficial del Ejército uruguayo que participó de misiones de paz. Considera que esa fue una experiencia fundamental en su carrera militar y que la presencia de mujeres en misiones es positivo para las mujeres de los países donde están desplegadas.

Uruguay ocupa el primer lugar adentro de la región en cuanto a la participación femenina en los contingentes de misiones de paz y el onceavo puesto a nivel mundial entre los 122 países que contribuyen con tropas a estas operaciones de ONU. El porcentaje de mujeres uruguayas en el total de personal nacional en misiones de paz varía según la cantidad de voluntarias anotadas para ser desplegadas, y se ubica entre el 6% y el 9%.

Ocupan diferentes cargos por dentro de las misiones que van desde capitanes a cargo de diferentes funciones, como jefes de sección de un grupo, a doctoras, enfermeras, odontólogas, escribientes, intérpretes, psicólogas, traductoras, conductoras de vehículos, radio- operadoras de centros de mensajes, cocineras y personal que integra las secciones operativas de las diferentes compañías.

En general además, tienen una destacada participación en las tareas de asuntos civiles interactuando con la población local.

En septiembre se revisará y varios países —entre ellos Uruguay— buscarán profundizar la resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, del año 2000, que reconoce a las mujeres y los niños como los más afectados en los conflictos bélicos (ver columnas).

Ese texto destaca la importancia de que las mujeres participen en pie de igualdad e intervengan plenamente en la prevención y solución de los conflictos, la consolidación y el mantenimiento de la paz. También insta a que aumente la representación de la mujer en las misiones se incorpore una perspectiva de género en todas las esferas de la consolidación de la paz.

Según Lucas, "ha sido un cambio muy grande para el ejercito que entremos mujeres oficiales" (personal subalterno en misiones de paz hay desde 1992), lo más nuevo es el oficial combatiente mujer". Ella ya cuenta con dos misiones de paz (2006 y 2010), ambas al Congo y con personal a cargo.

Considera que fue una experiencia fundamental. "Viendo que somos un ejército de paz, creo que muchas cosas que nos enseñan en lo teórico pude poner en práctica en la misión, ya que por suerte acá no tenemos conflictos. En cuanto a esa experiencia, pienso estaría bueno que al menos, una misión todos tuviéramos", afirma.

Además de Lucas, El País entrevistó a otras tres mujeres que participaron en misiones de paz (una oficial y dos personal subalterno). Las cuatro coincidieron en que sus experiencias en Congo y Haití les hicieron valorar más a Uruguay, donde servicios como el agua potable y la luz eléctrica existen en todo el país y la educación es de mayor calidad que la de esos dos países.

Además del contacto con la población local y las ONG locales, las militares valoraron conocer a pares de otros países, entre ellos de China, Senegal, Paquistán, Egipto y Bolivia. "Es como ver un pedacito de un país en esa persona", define Lucas, quien en 2006 participó de un almuerzo de camaradería con oficiales de Senegal (país que no tiene mujeres en sus fuerzas armadas).

Otro tema que sobrevuela a quienes van en misiones de paz es "el hacha", la palabra con que se denomina la nostalgia o añoranza hacia la familia o el país. Para combatirla, dicen que lo mejor es estar la mayor parte del tiempo ocupadas e intentar disfrutar los pocos momentos de ocio

EXPERIENCIAS.

Deborah Lalinde es teniente y desde agosto de 2009 a septiembre de 2010 estuvo en misión de paz en Bukavu (Congo). Fue parte de una compañía de ingenieros, donde desempeñó varias tareas, entre ellas jefe de destacamento. Estar en una misión era una experiencia que quería tener antes de ser madre y que pudo concretar.

Gimena Chiazzaro fue como escribiente en misión de paz al Congo en los años 2008 (Kinshasa) y 2012 (Goma), trabajó en una compañía logística y en el comando de un batallón. "Una misión además de una ayuda económica es un crecimiento personal, ver que uno puede hacer algo aunque no sea mucho te hace crecer como persona", afirma. Agrega que el contacto con las ONG, intentando sobre todo mejorar las condiciones de vida de los niños, la fortaleció "y a su vez me enseñó a valorar mucho más lo que tengo acá".

Claudia Sierra viajó al Congo como personal subalterno a una misión de paz en el año 2004. "Fue básicamente por motivos económicos, estaba endeudada y la salida más rápida fue anotarme para salir en misión", dice.

Pero en el país africano descubrió que su inglés era mucho mejor del que pensaba. "Recuerdo que un jefe me dijo tenga cuidado que al atender el teléfono pueden hablarle inglés, la computadora también era en inglés y descubrí que me acordaba del idioma. Quedé como interprete de inglés, con tareas básicamente logísticas de alimentos para el personal y necesidades de la base".

Luego fue a otras tres misiones, todas a Haití, donde aprendió y aplicó muchos de sus conocimientos en logística. "Me sentí útil, me gustó y me dejaron trabajar. Mi enlace fue con agencias de ONU por diferentes temas y siempre en inglés", dice.

Las cuatro afirman que en las misiones que participaron no sufrieron un trato discriminatorio por ser mujeres y que en ello incidió su actitud de no sentirse menos y cumplir con las tareas que se necesitaran hacer. Consideran que esto también repercute en otros ejércitos que están en misiones de paz y en los que la mujer está relegada.

"Uruguay ha demostrado que nos tiene tan integradas a las mujeres, que el otro ejercito se tiene que adaptar a nosotros", dice Lalinde y las demás asienten con orgullo.

Con vocación de servicio

la primera

Ana Lucas

capitán del Ejército

n En 2006, fue la primera oficial uruguaya que viajó a una misión de paz y tuvo un grupo de 43 soldados a cargo en una zona de extracción de diamantes. En 2010, fue destinada a una zona selvática del Congo al mando de 40 soldados. Su campamento fue tiroteado por fuerzas rebeldes durante dos noches seguidas.

Fue parte de una compañía de ingenieros en Bukavu (Congo) que contaba con maquinaria vial y que se dedicaba al mantenimiento y reparación de rutas y caminos. Fue jefe de destacamento, estuvo a cargo de grupos electrógenos y en comisiones viajó a otras zonas de ese país.

Trabajo con ong

Gimena Chiazzaro

Personal subalterno del Ejército

Fue como escribiente en dos ocasiones al Congo en misión de paz (2008 y 2012). Cumplió tareas en una compañía logística y en el comando de un batallón. Colaboró con organizaciones no gubernamentales que trabajan para mejorar las condiciones de vida de los niños, lo que dice la fortaleció.

experiente

Claudia Sierra

Intérprete del Ejército

Tiene cuatro misiones de paz a cuestas (una en Congo y tres en Haití). En su primera misión descubrió que el nivel de inglés que tenía era mejor del que pensaba y se hizo intérprete. Trabajó en operaciones logísticas en coordinación con personal de la ONU. "Me sentí útil, me gustó y me dejaron trabajar", afirma.

Contingentes

Una notoria supremacía de hombres en misiones

Uruguay tiene una histórica y amplia participación en misiones de paz. Según el Atlas Comparativo de la Defensa de América Latina y Caribe de 2014 elaborado por Resdal (Red de Seguridad y Defensa de América Latina), hay 584 hombres y 31 mujeres en el contingente uruguayo de la

Minustah (la misión de paz en Haití). En tanto, hay 1.095 hombres y 81 mujeres (en el contingente) y 14 hombres "expertos militares" (categoría que usa Resdal para incluir genéricamente a observadores, asesores militares y oficiales de enlace en la Monusco (la misión en Congo). En la Unmogp (india y Pakistán) hay dos hombres como "expertos militares". En la Unoci (Costa de Marfil) también hay dos hombres en esa misma categoría. Además, hay 58 militares en la Fuerza Multinacional de Paz y Observadores en el Sinaí.

Tras mayor número y capacidad de mando

Hay expectativa de que en la II Cumbre de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de la ONU en septiembre se promueva una mayor y más fuerte presencia de mujeres en misiones de paz. Samanta Kusrrow, integrante de Resdal, dice que la idea no es solo que aumente el número de mujeres, sino que tengan mayor capacidad de mando en la misión y que tengan más contacto con la población civil, dependiendo de cada misión. "Es un mito que los comandantes no quieran mujeres y lo mismo que es más difícil para las mujeres participar de las misiones", agrega.

Rosario Rodríguez cuenta con un posgrado en Ciencia Política y se ha dedicado al tema de género en defensa y Fuerzas Armadas. Afirma que la presencia femenina en misiones "sirve de ayuda y ejemplo a las mujeres de los países donde las misiones de paz se desarrollen. De ayuda, para una mujer que fue víctima de violencia sexual, le será más fácil que la reciba y escuche otra mujer; de ejemplo, con un impacto altamente positivo, ver mujeres uniformadas desplegadas a la par que los hombres". "No se trata solo de aumentar el número de mujeres en la prevención, gestión y resolución de los conflictos; el salto deberá ser cualitativo", acota.

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