PRUDENCIA

Mercosur espera por el diálogo venezolano

Cancilleres abrirán un compás de espera y esperan que Maduro no busque solo ganar tiempo.

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El Mercosur se encuentra en un período difícil por la situación en Venezuela. Foto: Fernando Ponzetto

Los cancilleres de los cuatro países que fundaron el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) se reunieron el sábado al caer la tarde en Cartagena (Colombia) tras terminar la cumbre de jefes de Estado iberoamericanos, y acordaron aguardar unos días por el resultado de la mediación que comenzó el Vaticano para intentar superar el bloqueo político en Venezuela, antes de eventualmente decidir la aplicación de la cláusula democrática al país caribeño y su eventual expulsión del bloque, informó a El País Eladio Loizaga, ministro de Relaciones Exteriores de Paraguay.

Loizaga dijo que la posición paraguaya no es que el gobierno de Venezuela simplemente "gane tiempo" sino que tome alguna medida concreta para descomprimir la situación. "Los cancilleres nos vamos a mantener en contacto estos días. Vamos a esperar el resultado de la mediación. Queremos dar una oportunidad. Pero no vamos a acompañar nada que viole el proceso establecido en el Mercosur, a diferencia de lo que hicieron con Paraguay", dijo el canciller en alusión a la expulsión de su país cuando fue destituido el expresidente Fernando Lugo. Loizaga señaló también que los cancilleres evaluaron que la situación de Venezuela "es extremadamente delicada". "Ojalá no derive en situaciones violentas", dijo Loizaga.

Aunque estaba en Cartagena, la canciller venezolana Delcy Rodríguez no participó del encuentro. El presidente Nicolás Maduro prefirió no asistir a la cumbre de jefes de Estado y envió a Rodríguez en su lugar. Se había barajado que los países iberoamericanos emitieran algún pronunciamiento sobre la situación venezolana, pero esa posibilidad quedó descartada. Rodríguez dijo que Maduro no podía concurrir debido a que tenía que reunirse ayer con la oposición.

Según Loizaga, ninguno de los países que se reunieron planteó todavía definir ya la expulsión de Venezuela, donde ayer se reunieron el gobierno y la oposición. Loizaga no quiso especificar hasta cuándo están dispuestos a esperar los cancilleres. De todas formas, ya habían dado a Venezuela plazo hasta diciembre para internalizar a su ordenamiento jurídico distintas normas del Mercosur si pretende evitar ser expulsada del bloque regional al que ingresó cuando la correlación de fuerzas regional era muy distinta.

Los matices.

El Mercosur tiene matices con respecto a qué hacer con Venezuela. La semana pasada, luego de reunirse con su colega uruguayo Tabaré Vázquez, el presidente argentino Mauricio Macri consideró que Venezuela no debería ser ya miembro del Mercosur tomando en cuenta las violaciones a los derechos humanos de las que es responsable su gobierno. Sin embargo Vázquez, si bien admitió su creciente preocupación por lo que ocurre en Venezuela, consideró solamente que el Mercosur debería analizar detenidamente la situación, aunque valoró la importancia de los mecanismos de democracia directa. El bloque tiene hoy una especie de conducción colegiada transitoria ya que por presión de Brasil y Paraguay, fundamentalmente, a la que luego se plegó Argentina, Venezuela no está ejerciendo la presidencia temporal del bloque. Uruguay consideraba que correspondía al gobierno de Nicolás Maduro ejercerla pero, finalmente, se abstuvo con lo que dejó la vía libre a que el Mercosur tuviera una conducción de transición hasta que Argentina asuma la conducción que le corresponde por orden alfabético.

Uruguay se había negado a endurecer su posición frente a Maduro con la esperanza de que la realización de un referendo revocatorio del mandato del presidente venezolano descomprimiese la situación. Sin embargo el referendo no se realizará, y la situación en Venezuela, caracterizada además por el agudo desabastecimiento y la inflación, continúa tensa.

El oficialismo reconoce que el referendo revocatorio hubiese sido algo positivo pero también carga las tintas sobre la oposición, ya que considera que está haciendo llamados a la rebelión. La Mesa Política del Frente Amplio emitió una declaración el 25 de octubre en la que señalaba que el referendo "puede resultar un mecanismo idóneo para procesar las diferencias políticas". Pero advertía también que "sin el reconocimiento por parte del gobierno y la oposición del papel de cada uno y sin la voluntad política de buscar acuerdos difícilmente se podrán encauzar soluciones estables y duraderas".

Uruguay acompañó el 26 de octubre una declaración también apoyada por Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú que señalaba que "observamos con preocupación la aguda polarización que atraviesa Venezuela", y reiteraba "su llamado para que las partes tengan voluntad política y establezcan un diálogo constructivo con soluciones que respeten el Estado de Derecho y las garantías constitucionales, y permitan a todos los venezolanos ejercer sus derechos".

Mercosur sin posición sobre el TLC con China.

El canciller de Paraguay, Eladio Loizaga, aseguró que los ministros de Relaciones Exteriores del Mercosur no analizaron la pretensión uruguaya de firmar un acuerdo de libre comercio con China. Sin embargo, el tema no podrá demorar en llegar formalmente a la agenda de los gobiernos del bloque. Uruguay ha dicho que pretende cerrar un tratado a comienzos de 2018. Pero las primeras señales de los socios grandes no fueron muy positivas. Brasil no se ha pronunciado oficialmente, pero su diplomacia ya dejó trascender que la idea no tiene su apoyo. El presidente argentino, Mauricio Macri, dijo que si bien entendía las necesidades de Uruguay de incrementar su comercio, consideraba más conveniente que el acuerdo con China fuese buscado por el Mercosur como bloque. Paraguay es el país que se ha mostrado más comprensivo con Uruguay en este tema.

Los cancilleres le dieron la bienvenida a la "apertura" que ha mostrado el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, a escuchar a quienes votaron el "No" en el referendo que rechazó el texto del acuerdo de paz al que Santos había llegado con la guerrilla de las FARC.

DOS POSICIONES.

Uruguay parece el más paciente.

El canciller Rodolfo Nin Novoa comenzó su gestión el año pasado siendo muy duro con el gobierno de Venezuela. Luego consideró que allí había una "democracia autoritaria" y más recientemente no quiso votar condenas a Venezuela con el argumento de que había que apostar a la realización de un referendo revocatorio como manera de descomprimir la situación. "No podemos estar votando todos los meses una declaración sobre Venezuela", había señalado Nin Novoa. Pero el referendo no se realizará. El gobierno uruguayo parece estar quedándose cada vez más solo porque otros países de la región se muestran mucho más duros con el gobierno de Nicolás Maduro que también postergó sin fecha las elecciones para gobernadores previstas para este año.

Paraguay es duro con Venezuela.

Paraguay fue expulsado en 2012 del Mercosur a instancias de los gobiernos de las entonces presidentes Dilma Rousseff (Brasil) y Cristina Fernández (Argentina), molestas por la forma en que fue destituido el mandatario Fernando Lugo. Ahora no están ni Fernández ni Rousseff y el gobierno paraguayo de Horacio Cartes se muestra duro con Venezuela ya que en 2012 se interpretó que la salida paraguaya buscaba facilitar el ingreso del país caribeño. Tampoco tienen ya paciencia con el chavismo el gobierno brasileño de Michel Temer ni el argentino de Mauricio Macri. Ambos decidieron dar un giro de 180 grados con respecto a sus antecesoras en relación a Venezuela, país sumergido en el caos económico y social.

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