Día Mundial de Concientización sobre el Autismo

Magalí Fernández: "Saber que hay personas con cerebros distintos nos hace más empáticos"

La maestra especializada en dificultades del aprendizaje y trastornos del desarrollo, explicó los beneficios de trabajar con personas neurodiversas. 

Magalí Fernández
Magalí Fernández

Magalí Fernández es maestra especializada en Dificultades del Aprendizaje y Trastornos del Desarrollo.Como educadora, trabaja con niños neurodiversos para ayudarlos en su adaptación en el plano educativo y en la vida en general.

En el marco del 2 de abril, Fernández conversó con Eme sobre la importancia de trabajar en la concientización sobre lo que ella prefiere llamar personas con Condición del Espectro Autista (CEA), en lugar de Trastorno del Espectro Autista (TEA).

— ¿Por qué es importante concienciar sobre TEA?
— En la medida que como sociedad conozcamos de un tema, podemos comprender qué sucede en el otro. Solo cuando algo es visible, cuando lo conocemos, indagamos y buscamos información.
En el mundo en que vivimos la información está a un click, pero la concientización implica dar un paso más, ir hacia la empatía: ponernos en el lugar de quien es diferente y comprender que existen personas diferentes.
Incluso hoy, dentro de los Trastornos del Espectro Autista, todo lo que significa averiguar sobre algo para lo que no estamos preparados. Por eso es importante entender de qué hablamos cuando hablamos de TEA y por qué algunas hablan de CEA, como Condición del Espectro Autista y no trastorno. Incluso un pasito más, hoy se habla de neurodiversidad.
A finales de los 90 un grupo de personas con TEA querían ser considerados diferentes, pero no discapacitados entonces surgió este concepto de neurodiversidad. Havey Blume, un periodista muy famoso, decía que la diversidad en el funcionamiento cerebral era tan importante como la biodiversidad en la naturaleza. Entender que hay cerebros que funcionan de otra manera y saber cómo funcionan y qué características tienen esas personas a mi entender nos hace más empáticos, comprensivos y podemos actuar desde otro lugar.

— ¿Cuáles son los principales desafíos?
— Cuando vemos a una persona que está dentro del espectro autista, los desafíos más grandes van por dos ramas. En primer lugar están los sociocomunicacionales, que implican un reto en lo que hace a las habilidades sociales, saber comportarse dentro de los parámetros en la sociedad y después no poder comunicarse. En general (no todos, por eso hablamos de un espectro) hay trastornos en la comunicación, dificultad en entender determinadas cosas, con lo gestual, lo sugerido, la ironía.
Lo otro que aparece son las conductas restringidas o repetitivas. Tienen un comportamiento restringido, dirigido a ciertos temas en general vinculados con los intereses, muy expertos en lo que les interesa, dejando de lado todo lo demás. Si hay personas que les gusta todo lo que tiene que ver con medios de transporte, es probable que dediquen gran parte de su vida a indagar sobre eso. Esas dos vertientes tienen que aparecer para que una persona sea diagnosticada dentro del espectro.

— ¿Cómo se adapta la educación a las necesidades de las personas dentro del espectro autista?
— Lograr adaptarse es parte de las dificultades que las personas que están dentro del espectro tienen, por lo tanto la escuela debe adaptarse tratando de ser un entorno amigable a esa persona que tiene un funcionamiento diferente. ¿De qué manera? Bueno, cada niño con autismo, cada chiquito que llega a la escuela no funciona igual que otro, como no funcionan las personas neurotípicas. Sin embargo, los niños neurotípicos tienen más recursos y la posibilidad de adecuarse al entorno, estos chiquitos no. Entonces muchas veces se necesita modificar los ambientes, estructuras, programas, formas de estar en una clase o el método que se aplique para enseñar. Depende de cada niño, pero sí requiere de una modificación del entorno. Si como sociedad y la escuela como institución (como grupo social trascendente en la vida de un niño) quiere recibir personas dentro del espectro autista debemos necesariamente saber que una vez que se incluye a un niño dentro de una institución tendrá que haber modificaciones del entorno. Desde los recursos humanos, edilicios, herramientas o estrategias que se usen para que sea niño esté dentro de la institución. No se puede pensar en la inclusión si no modificamos el ambiente. Hoy la mirada de la discapacidad dejó de poner en lo que falta, dejó de tener ese enfoque médico que existían personas a quienes le faltaban cosas o tenían fallas, centrándose en los déficit y que no tenía en cuenta el potencial. Hoy los nuevos criterios y conceptos de la discapacidad hablan de qué apoyos o qué modificaciones del ambiente puedo hacer para que todas las personas tengan oportunidades. Por supuesto que falta, vamos camino a eso y todas estas instancias son importantes para que la gente pueda entender y los padres que tienen niños neurotípicos comprendan que tener un niño con una discapacidad o con un desafío en su desarrollo hace mucho bien.

— Convivir personas con desafíos nos hace bien, ¿por qué?
— Porque nos hace cultivar la paciencia, entender a la diversidad, nos vuelve más solidarios y comprendemos que no todos somos iguales. Además se cultiva la aceptación y valores que de otra forma no se logran. Tal vez parte de lo que nos pasa a nosotros, como sociedad, es que hace mucho tiempo estas personas que no eran iguales a nosotros se escondían, no se sabía o no estaban institucionalizados, también como adultos no sabemos cómo reaccionar con ellos. La mejor forma es la convivencia con la neurodiversidad, hay que promover que los niños con TEA u otros desafíos estén institucionalizados y estén dentro de las instituciones, así como que las instituciones abran las puertas a la neurodiversidad.

— ¿Cómo puede trabajarse la inclusión en el aula y en la vida cotidiana?
— La inclusión debe trabajarse desde varios ejes. Hay que trabajar con la comunidad escolar y con el vínculo de la comunidad al plantel docente. También con los niños que asisten a esa institución y los padres que están involucrados dentro de la institución. se trabaja en un conjunto y todas las personas que tengan que ver en el contacto diario con ese niño que llega a la escuela. No es fácil, eso lo sabemos, pero tampoco es imposible. La inclusión es un término que bueno que se usa pero que deberíamos dejar de lado porque de por sí tiene la connotación de que hay alguien superior o alguien mejor que te abre una puerta para dejarte entrar. Lo mejor sería que en un futuro no habláramos de inclusión, sino que habláramos de que todos y todas tienen la posibilidad y las mismas oportunidades de educarse ir a las escuela. Sabemos que esto no sucede, la desigualdad económica, social y cultural también es una gran barrera, no solamente la discapacidad. Las personas son más vulnerables porque no tienen, a veces, las mismas oportunidades. Mi mensaje como maestra a todos los maestros de Uruguay, sería que se den la oportunidad de tener un niños quienes los planes que aprendimos no funcionan, para quienes rompemos nuestras propias barreras y creencias. Ellos nos dan la oportunidad de enfrentarnos a la desazón a veces de que no llegamos y no sabemos cómo llegar. Como docente creo que es un lindo desafío recibir en nuestras aulas un niño dentro del espectro o con cualquier otro desafío que nos ponga a trabajar con nuestra alma, corazón y sabiduría para lograr que se desarrolle al máximo, así como lograr un ambiente feliz y lleno de posibilidades.

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