Marketing deportivo

Cuando la política mete la cola

Menos mal que empezó a rodar la pelotita. Cuando el fútbol habla, la política se acalla… al menos por un rato, hasta que la selección del país en cuestión deje la competición. Recién allí volverán los fantasmas.

Beitar Jerusalén. El club pasó a llamarse Beiter Trump Jerusalén.
Beitar Jerusalén. El club pasó a llamarse Beiter Trump Jerusalén.

Así como en 1978, cuando el gobierno militar de Jorge Rafael Videla tapó con el Mundial numerosas violaciones de los Derechos Humanos, la política siempre se ha entremezclado con el fútbol. Rusia 2018 no es, precisamente, una excepción a la regla.

Los ingleses calentaron el ambiente en marzo pasado, cuando Boris Johnson, ministro de Relaciones Exteriores británico, advirtió que Inglaterra podría bajarse de la Copa del Mundo si se comprobaba que Rusia ordenó envenenar al espía Sergei Skripal, condenado por traicionar a colegas ante la inteligencia británica.

Johnson identificó a Sergei Skripal, excoronel del servicio de inteligencia militar ruso GRU, y a su hija Yulia como las dos personas que fueron halladas inconscientes en un banco, expuestos a lo que la policía calificó como una «sustancia desconocida» en la ciudad inglesa de Salisbury. Skripal, que entregó la identidad de decenas de espías a la agencia de inteligencia extranjera MI6 británica, recibió asilo en Reino Unido tras ser intercambiado en 2010 por espías rusos capturados en Occidente como parte de un canje al estilo de la Guerra Fría en un aeropuerto en Viena. Finalmente, el agua no llegó al río.

La política también metió la cola en Irán. Su entrenador, Carlos Queiroz, pidió a la FIFA que interviniera cuando Nike amagó con no proporcionar calzado a los jugadores iraníes en el Mundial. Nike dijo que su decisión estaba en línea con el anuncio de Donald Trump en mayo para retirar a EE.UU. del acuerdo nuclear de Irán y volver a imponer sanciones a la República Islámica. La amenaza quedó ahí: en el triunfo agónico ante Marruecos, los iraníes usaron botines con la pipa.

En el Río de la Plata retumbó la decisión argentina de no presentarse a jugar contra Israel ante las amenazas palestinas de que el partido se juegue en Jerusalén, agudizados luego de la decisión de Trump de trasladar allí su embajada.

«Lo hicimos para ayudar a la paz del mundo», exageró el presidente de la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia, pero a la selección le vino bien para no trasladarse mucho, y no arriesgar jugadores a posibles lesiones, teniendo en cuenta que, de la lista oficial de 23, tuvo que hacer dos recambios: Guzmán por Romero en el arco, y Enzo Pérez por Manuel Lanzini en la media cancha. Un dato adicional a esta situación es el del club más importante de la ciudad, el Beitar Jerusalén (famoso por la serie de Netflix «Forever Pure»), ahora pasó a llamarse Beitar Trump Jerusalén.

Si bien gran parte de los problemas citados se generan por disputas entre países, lo de España es distinto. Los españoles no tienen paz, pues a la bomba que explotó dos días antes del inicio del torneo que tuvo como protagonistas directos al presidente de la federación, Luis Rubiales, y al entrenador Julen Lopetegui, e indirecto a Florentino Pérez, mandamás del Real Madrid, también hay que sumarle una promoción del ron Barceló, que en su más reciente campaña de marketing levantó polvareda.

En los supermercados, cada botella de ron viene con una bufanda con los colores de la bandera de España, y lanzó concursos para obtener camisetas de la selección y televisores. La promoción se lanzó en toda España con la excepción de País Vasco y Cataluña. Allí, la marca de ron dará pequeños premios automáticos a los consumidores que sigan las instrucciones especificadas en el envase para obtener otro tipo de incentivos, como paté de pato, aceitunas, tostadas, papas fritas y frutas secas. Nada de bufanda. La marca consideró que la pasión por la selección española no solo no levanta consumo en Cataluña y País Vasco, sino que podía resultar contraproducente.

No solo Florentino Pérez jugó en este Mundial: las marcas también le echaron leña al fuego a un país que no tiene al Martín Fierro de José Hernández cuando dice «Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean los devoran los de afuera».

*Periodista especializado en empresas y marketing deportivo.

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