Emprendedores

Se conocieron en el jardín de sus hijos y crearon su propia marca

Con look moderno, la propuesta de Waykap! usa materiales innovadores.

Sello. "Queremos tener una propuesta más europea con materiales livianos, ecológicos, diseños más limpios, más planos. Es la parte donde queremos diferenciarnos», puntualiza Juan.
Sello. "Queremos tener una propuesta más europea con materiales livianos, ecológicos, diseños más limpios y planos», puntualiza Juan.

No es el caso típico de película de los dos jóvenes que se ponen el taller en el garaje para armar su propio negocio. Pablo y Juan ya transitan los 40, tienen hijos, casa, colegios y una cierta calidad de vida que quieren mantener.

«No es fácil, pero entendí que quería encarar este desafío y mi mujer me bancó desde el momento cero, porque de un día para el otro me quedé sin ingresos», cuenta Pablo. «Tomé la decisión, hablé con la empresa, tuve muchas charlas y me desvinculé», dice quien tenía un puesto de gerente comercial en una firma en la que estaba hace 25 años. «La empresa me dio todo, pero sentí que era una etapa superada. No era por plata, me parecía bien emprender a mis 45 años. Entré a los 20 y tenía el deseo de hacer otra cosa. Así es como tomó la decisión de dejar su trabajo y buscar algo más.

«Mi tema laboral era personal, un ciclo cumplido, y una necesidad, un deseo de una evolución personal, de hacer otra cosa, de cambiar hasta de rubro. Soy licenciado en sistemas y estaba en una empresa de sistemas. Pero en el medio hice un MBA que me dio otro background», revela Juan. Se tomó un tiempo para pensar y decidió apostar a su propia marca porque esto le permitía desarrollar la parte de emprendedor, aplicar lo que aprendió en el máster, desde cero, desde el business plan hasta poner en marcha el proyecto. Juan también tiene un MBA que hizo en Wharton.

El encuentro.

Se conocieron porque sus hijos iban a la misma salita maternal de La Horqueta, San Isidro. Ahí un grupo de cinco mamás se hicieron amigas y un día armaron una cena con maridos, «ahí nos conocimos con Juan, hicimos buena onda con todo el grupo y cada tanto nos juntamos. Nuestros hijos van al mismo colegio y nos hicimos amigos», relata Pablo.

Juan tiene un trabajo de compra de químicos que vende a clientes de otros países, ya trabajaba desde su casa y tenía la veta del comercio exterior. Ahora se fue un año al Sudeste Asiático como un proyecto familiar-laboral, a recorrer y trabajar con su mujer y tres hijos. Él se encarga de ir a las ferias de allá porque la idea es tener canales de producción en Argentina y en el exterior.

El proyecto apunta a niños de 2 a 12 años y tiene paraguas, mochilas, luncheras, remeras de protección uv, toallas de microfibra, vasitos térmicos, gorros y guantes.

Entre charla de amigos y de emprender surgió la idea del negocio. Querían hacer algo que tuviera conexión con lo que los vinculó: «Los chicos fueron los que nos conectaron así que pensamos que estaba bueno pensar algo para ese público. En Argentina no hay una marca que se aglutine y especialice en ellos, todos tienen una bufanda o una mochila pero ninguna se dedica solo a ellos. Nuestra idea es ir un poco más allá, ser más amplios, queremos ir de a poco».

Atípicos

Juan y Pablo son un caso atípico de emprendedurismo: los dos tienen más de 40 años, familias y estilo de vida que mantener, emprenden pero van despacio, quieren hacer las cosas bien y confían en que así saldrá.

Ambos son papás muy presentes, Juan hace Home Schooling con sus tres hijos en Asia, y Pablo se dedica mucho a su hija (su mujer hace una de las obras del momento de la calle Corrientes así que trabaja casi todas las noches).

Su marca se llama WAYKAP! Desde un principio supieron que tendrían una marca global, y por eso apuntaron al .com, la elección del nombre se hizo difícil porque todo ya está en uso: «La encontró Juan, estábamos una noche dándole al celular viendo a ver qué aparecía. Y salió, era un nombre que no es difícil de pronunciar para el mercado argentino y tiene un significado interesante en inglés. Nos gustaba esto de despertar, levantarse, asociado con los chicos y es una palabra común», recuerda Pablo.

Lo vienen pensando hace un año y medio pero lo lanzaron en noviembre pasado, apunta a un target de 2 a 12 años y tiene paraguas, mochilas, luncheras, remeras de protección uv, toallas de microfibra, vasitos térmicos, gorros, guantes, la idea es que puedan ofrecer todo lo que no sea ropa.

Pensada con un look moderno, la marca utiliza materiales de vanguardia, innovadores. «Queremos tener una oferta de productos con cierta onda en diseño y en materiales técnicos. Que las mochilas no pesen nada, que sean ergonómicas, la lunchera también. Hoy tenemos cuatro productos y la idea es incorporar tres o cuatro más», adelantan.

«Queremos tener una oferta de productos con cierta onda en diseño y en materiales técnicos. Que las mochilas no pesen nada, que sean ergonómicas, la lunchera también. Hoy tenemos cuatro productos y la idea es incorporar tres o cuatro más», adelantan.

Juan mantiene su trabajo, pero tiene disponibilidad y su proyecto principal hoy es WAYKAP! Vivió en EE.UU y Suiza y aporta una mirada europea en formas de vida, incluso en el look de productos.

«Entendemos que toda la región está más invadida de lo yankee y queremos tener una propuesta más europea con esto de los materiales livianos, ecológicos, diseños más limpios, más planos. Es la parte donde queremos diferenciarnos», puntualiza Juan.

Con ganas de crecer y una familia que los apoya en este nuevo desafío, ambos demuestran que a la hora de emprender no importa la edad. 

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