TEMA DE ANÁLISIS

El salario real se estanca junto al PIB

En los últimos doce meses a marzo el sector privado aumentó los sueldos 8,5%, por debajo del 9,6% en el sector público. 

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El salario promedio de la economía aumento un 8,9% en el último año, o sea un punto porcentual por encima de lo que lo hizo el costo de vida de los hogares. Es un crecimiento muy leve si se lo compara con lo ocurrido durante el período de expansión económica observado hasta el año 2013. Por otro lado, resulta acorde a una realidad en la que la economía está estancada, con caída en la cantidad de empleos y cada vez más gente que busca trabajo y no lo encuentra.

La perspectiva que hay para el resto de este año y el próximo es de un estancamiento en el salario real y su recuperación dependerá del impulso que logre la actividad económica.

El freno en el crecimiento del salario real se puede observar en el gráfico superior del cuadro adjunto. Se presenta la variación descontada la inflación en los doce meses culminados en cada mes. También hay una línea de tendencia que es marcadamente decreciente en el período que arranca desde marzo del año 2009.

Acompañando la tendencia lineal, hay oscilaciones en la tasa observada en cada mes que vale la pena prestar atención. Una explicación viene por el lado de los ciclos de negociación de los convenios salariales que llevan aproximadamente medio año entre el vencimiento y la nueva firma de un acuerdo. En ese período se van postergando los aumentos de salarios, que luego se reconocen al firmar el acuerdo.

No hay una sincronización perfecta entre todos los convenios, pero la definición de rondas de negociación por parte del gobierno y el hecho que el vencimiento de varios de los consejos salariales importantes coincide en el tiempo, determina el comportamiento cíclico. En el período graficado hay cuatro rondas, de la cuarta a la séptima, de acuerdo a la denominación que le dio el gobierno. Cada uno de los puntos mínimos de las ondas que se forman a lo largo de la tendencia decreciente es prácticamente coincidente con el final de un período de negociación. Indudablemente, la gente pierde con la dilación de la negociación salarial.

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La segunda conclusión es que, independientemente de la negociación salarial, las mejoras terminan sujetas a la capacidad de respuesta de la economía: son menores cuando el nivel de actividad se estanca y mayores cuando estamos en un período expansivo.

Otra razón para el sube y baja de la variación en el salario real es la presencia de sorpresas inflacionarias. Si hay una expansión en el ritmo de aumento de los precios, por ejemplo del 6% al 10%, entonces en una primera instancia el salario real cae y luego se procesan ajustes para que se recomponga. Si por el contrario, la sorpresa es una baja en la inflación, va a observarse una suba en el salario real. Por lo general la trayectoria es asimétrica, pues hay cláusulas de recuperación con la inflación extraordinaria pero no hay tantas cláusulas que recojan un punto a favor de las empresas cuando los precios aumentaron menos que lo previsto.

En todo caso, la inflación es mala para la economía y hace perder poder adquisitivo a los asalariados y a los pasivos en el período entre ajustes. Pero no solo hay un problema cuando la inflación es alta, el perjuicio social que genera la inflación es mayor cuando hay diferencias muy marcadas entre lo esperado y lo observado.

El índice medio de salarios de la economía tiene dos grandes componentes de acuerdo al marco institucional en el que se determinan los salarios. El sector privado donde las remuneraciones surgen de la negociación en el mercado laboral y el sector público donde los ajustes son producto de decisiones administrativas del gobierno.

La variación del 8,9% en el último año se compone por un aumento del 8,5% en el sector privado y del 9,6% en el sector público. En los dos gráficos de la zona media del cuadro se ilustra la variación nominal en los salarios en estos dos sectores. A la izquierda el salario privado y a la derecha el público. En los dos casos, se pone como referencia la evolución de la inflación para tener una idea por diferencia de lo que está sucediendo con el poder adquisitivo de los dos.

Como las dos escalas de las gráficas están en el mismo nivel, un vistazo a las dos permite comprobar que las tasas de variación en el sector privado son más volátiles que en el sector público, donde se manifiestan más estables.

Es un comportamiento histórico y que tiene que ver con la estabilidad que representa un empleo público. Cuando la economía tiene fuerza paga más por el empleo privado y cuando hay recesión la gente acepta menores aumentos o reducciones en el salario para conseguir empleo. El empleo público es más estable y también lo es su remuneración.

En el sector privado, predominan los aumentos superiores a la inflación pero hay dos momentos en los que fueron inferiores. Uno en el tercer trimestre del 2015 ni bien se inició la sexta ronda de negociación y otro entre el inicio de la séptima ronda de negociación en el tercer y cuarto trimestre del 2018. Otra característica interesante del gráfico es que en los períodos en los que la inflación se reduce, los aumentos de salarios quedan arriba y se genera un fuerte aumento en el salario real. Eso ocurrió en 2014 y en 2017.

En el sector público hay menos volatilidad dentro del año y también en la comparación entre los diferentes años. Al igual que en el sector privado, hay un claro beneficio en los períodos de reducción en la tasa de inflación.

Cuando uno se detiene en los últimos datos, se observa que el sector privado tiene un aumento por encima de la inflación pero de poca magnitud y con expectativas inflacionarias estables no se vislumbra un período de aumento significativo del salario real. Es más, la presión del exceso de oferta de personas que quieren trabajar hace que el aumento anual privado es inferior al público. En el período analizado solo ocurrió cuando faltaron ajustes en privados por estar en proceso de negociación.

Igual la realidad del sector privado no es uniforme y se destacan los aumentos en lo que va del año 2019 en las actividades de Salud, Industria, Servicios para empresas y Transporte y comunicaciones. Los menores aumentos ocurren en Enseñanza, Construcción y en Hoteles y restaurantes.

Hasta ahora, el énfasis se puso en el poder adquisitivo del salario, pero este precio también forma parte del costo del factor trabajo y por lo tanto de la competitividad. En el gráfico de la zona inferior del cuadro se ilustra la evolución del salario en dólares del sector privado de la economía. La tendencia es ascendente hasta 2014, donde hace una pausa para retomar el crecimiento. En el último año está haciendo una nueva pausa y seguramente la devaluación de abril y mayo profundice este ajuste, mostrando una reducción.

Para tomar como referencia, en el mismo cuadro se muestra la evolución del costo salarial de las empresas en Estados Unidos. Si bien hay un aumento tendencial, es significativamente inferior al observado en nuestro país. Es una medida más que sirve para ilustrar la pérdida de competitividad y rentabilidad que tienen las empresas en Uruguay. A lo largo de diez años se abrió una brecha del orden del 50%.

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